¿Quién será el nuevo concejal?

Tras los recientes sucesos ocurridos en el despacho de la alcaldesa, trasladados en segunda instancia a la sala de los juzgados de nuestro municipio y cuyo desenlace esperamos, todos aquellos que seguimos la actualidad de Getafe con pasión, me ha surgido una duda: ¿Cómo repartimos las áreas “huérfanas” de concejal?

Es evidente que lo más sencillo como equipo cohesionado y unido que demostraron ser en su periplo judicial sería repartir las distintas áreas entre distintos concejales, de momento dicha “carga” recae sobre los hombros de Sara Hernández por una simple cuestión legal, ella delega y ella recupera, hasta aquí, todo correcto.

Revisando la ley que nos tiene atrapados como un laberinto mágico donde, por enigmáticas cuestiones que el intelecto humano no es capaz de comprender, se puede entrar pero no salir, la Ley de Grandes Ciudades, existe otra opción, la alcaldesa puede nombrar a usted, a mí o a cualquier vecino, amigo o compañera de partido que consideré adecuado para ejercer esas responsabilidades que han quedado huérfanas tras el archiconocido incidente.

El artículo 126 punto 2 en su segundo párrafo dice textualmente “El alcalde podrá nombrar como miembros de la Junta de Gobierno Local a personas que no ostenten la condición de concejales”, esto tiene sus limitaciones, el número de miembros de dicha Junta no puede superar un tercio del número legal de miembros del Pleno, a su vez los concejales no electos no pueden superar un tercio del número de miembros de la Junta, en resumen, en Getafe se podrían llegar a nombrar un máximo de tres.

Es decir, en estos momentos que la señora Cerdá ha abandonado “voluntariamente” su condición de miembro de la Junta de Gobierno, Sara Hernández puede designar un nuevo responsable de Juventud, Salud, Consumo, Calidad y Transparencia o reorganizar el resto del organigrama en función del perfil elegido por la alcaldesa.

Se trata de una cuestión poco como común en nuestro proceder municipal, quiso el legislador reforzar el papel ejecutivo de la Junta de Gobierno y dotó de esta herramienta a los alcaldes, es evidente que la disparidad de contenidos de las áreas “huérfanas” pide un perfil más de confianza, cercanía y que tenga una visión “global” de todas la actividad municipal.

Este concejal delegado tiene derecho a recibir las mismas prestaciones y remuneraciones que sus compañeros electos y debe responder en el Pleno ante las cuestiones que afecten a las delegaciones, con voz pero sin voto.

Se trata de una buena herramienta para que gobiernos con una evidente minoría numérica como el que tenemos en nuestro municipio puedan realizar una adecuada labor de gestión o simplemente para obviar la voluntad popular ante perfiles “no atractivos para una campaña electoral”.

Lo que el lector no me podrá negar es que para tener “concejales en la sombra”, “responsables ocultos” o “directores de orquesta entre bambalinas” siempre será mucho más honesto formar un equipo de trabajo transparente y claro ante la ciudadanía con las atribuciones que te otorga la ley.



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