Cuando el corazón duele

corazonrotoMuchos son los momentos en nuestra vida en que tras una ruptura, una separación, sentimos que nuestro corazón se ha roto en pedazos y percibimos un futuro incierto sin mucha visión de futuro.

Percibimos cómo todos nuestros proyectos que hasta ahora nos parecían alcanzables, sencillos y entusiastas se vuelven imposibles, difíciles y no encontramos motivación alguna en llevarlos a cabo.

Es muy probable que nuestro entorno nos dé consejos del tipo «todo pasará», «era lo mejor que podía haber sucedido», «ya verás como en unos días estarás mejor» o nos instruyan con refranes como «a rey muerto rey puesto». Y aunque se trate de nuestros amigos y familiares estos consejos nos provocarán el efecto contrario al esperado o incluso deseado.

¿Qué está pasando entonces? ¿Estoy peor de lo que imaginaba? ¿Debo sentirme alegre, optimista y feliz para no autodestruirme y dar lástima al otro?

Estas y otras reflexiones aparecerán por nuestra cabeza en forma de torbellino, irregular, rápido y fugaz y creeré que todo ha terminado, y me inundarán sentimientos culpables donde querré dar razón a todo lo sucedido, y me esforzaré en bloquear mis emociones para poder estar a la altura de que lo que me dicen es lo mejor. Y cuando perciba que no soy capaz de mostrarme como al otro le gustaría me volveré a meter en mi burbuja sin apenas poder salir.

Es importante reconocer qué me pasa, cómo me siento, qué percibo, y respirar este momento: de esta forma podré ir acorde a mis sentimientos y podré expresarlos de forma auténtica sin juicios y ME PERMITIRÉ EXPRESAR lo que realmente siento.

Me gustaría darte unos pequeños consejos para estos momentos donde el corazón duele tanto que es difícil identificar cómo me siento:

  • CAMINA … regálate un paseo en una zona donde puedas estar en contacto directo con la naturaleza, unas 2 horas es suficiente.
  • ARRÉGLATE… ponte esas zapatillas para pasear que tienes y esa ropa que te hace sentir cómoda.
  • NATURALEZA VIVA… déjate seducir por los que vas observando a tu alrededor, párate a contemplar la belleza de la flor al abrirse, del color de los árboles, de la textura de sus hojas, y respira el olor de esa naturaleza que como tú está viva.
  • ELIGE UN RINCÓN QUE TE GUSTE… cuando hayas entrado en contacto con tu alrededor, elige un rincón que te guste, debajo de un árbol, junto a un rosal, un banco.
  • ESCUCHA tu RESPIRACIÓN… observa cómo respiras, cómo te encuentras, si sientes frío, calor, y vive ese momento en que estás viva.
  • MANTRAS… repite frases del tipo «mi corazón y yo estamos bien», «en este momento me encuentro en calma, respirando, conmigo», «estoy aquí y todo está bien».

Si tu disfrute del momento  se transforma en forma  de lágrimas permítete que salgan y ABRÁZALAS. También eres TÚ y están BIEN.

Estos pasos te ayudarán a tomar contacto con tu momento PRESENTE y desde ese presente podrás seguir caminando.

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Redacción Getafe Capital