21 despedidos… Y ahora, ¿qué hacemos…?

OPINIÓN/El rincón del lector (13/01/2017) -¿Te has enterado? Han despedido sin contemplaciones a 21 trabajadores de LYMA por lo de las prestaciones sociales.

Sí, es que han robado (o como se denomine jurídicamente a llevarse un dinero que no es suyo) ¿Fraude?

-Eso no es justo, los políticos roban a manos llenas todos los días, en todos los sitios y de todas las maneras y nunca les pasa nada, y van unos honrados padres de familia…

-Eso se llama demagogia y cinismo. Si sabes de alguien que haya robado y no vas a denunciarlo eres cómplice y, además, lo de padres (y madres) de familia no lo discuto, pero lo de honrados habría que ponerlo en cuarentena, como mínimo.

-No te pongas de parte del que manda, que se te ve el plumero

-Ni me pongo ni me dejo de poner, y si lo hiciera no sería porque mande sino porque tenga razón.

-Pero despedirlos me parece una exageración.

-Es que han delinquido. No solo han mentido continuadamente para percibir un dinero que no les corresponde sino que han falsificado unos documentos para justificar un gasto inexistente, de hecho, creo que se han presentado denuncias en comisaría o los juzgados.

-Eso es la picaresca española, hombre. Tampoco es tan grave, comparado con lo que se ve a diario.

-Y dale… Si se abusa de un derecho, se pervierte su necesidad, se cuestiona su existencia y se dan argumentos para que lo ataquen quienes quieren liquidarlo. Por beneficiarse quien no le corresponde, salimos perjudicados todos.  Y lo de la picaresca mejor lo dejamos a un lado, que así nos ha ido en la Historia por su culpa.

-Vale, supongamos que tienes razón. El caso es que nos vamos a encontrar con 21 familias en la calle, 21 hipotecas que no se pagarán, con su correspondiente desahucio en los casos más extremos, y es gente que no tendrá para comer porque lo del paro, siendo por un delito… ya veríamos.

-Ahí podemos estar de acuerdo. Pero estarás conmigo en que una administración pública no puede mirar para otro lado en un asunto tan grave, sobre todo cuando se ha producido un abuso.

-Y ahora ¿qué hacemos?

-Nosotros, poca cosa. Pero habrá alternativas, supongo. Porque la justicia es (debe ser) ciega e impersonal, la administración es una maquinaria con unos automatismos que contemplan unas respuestas concretas a unos problemas determinados. Pero las dos, justicia y administración, están ocupadas por personas y las personas tenemos sentimientos, emociones, capacidad para relativizar, empatía y criterios de compensación, si se ven necesarios.

-¿Entonces?

-No tengo ni idea, no nos corresponde.

-¿Y si fueras tú quien tomas las decisiones?

-Para empezar, fuera cual fuera, sería dolorosa pero, poniéndome en su papel, valoraría diferentes grados de gravedad en la comisión del delito, si los hubiera. Exigiría, evidentemente, la devolución inmediata del dinero (si no se ha hecho ya) e, igual que se hace con delitos más graves, estudiar la posibilidad de introducir una figura de “gracia”, similar al indulto, en la que, convenientemente argumentado y justificado se sustituyera el despido por otra sanción más llevadera aunque también contundente.

-¿Unos sí y otros no?

-Claro, imagino que habrá unos más culpables que otros. No sé, hay inductores y seguidores…

-¿Sería legal?

-No lo sé pero es la única fórmula que se me ocurre, si no, todos serían despedidos.

-¡Vaya putada!

-Sí, pero… es que han robado como se llame lo que han hecho.

Redacción Getafe Capital

4 Comments

  1. Antonio Calvete

    13 enero, 2017 at 18:51

    Felicidades porque el artículo es, ante todo, muy pedagógico y la pedagogía, en política, es algo que se echa mucho en falta actualmente.
    En cuanto al contenido me parece muy bien planteado el problema: ¿qué hacer ahora? Yo tampoco tengo respuesta pero sí tengo claro que no puedo apuntarme a lo del indulto para quien resulte culpable; me parece una figura (la del indulto) contraria a la idea de justicia salvo casos muy raros y previamente tasados.

  2. Lorenzo Roldán

    13 enero, 2017 at 19:31

    Gracias, Antonio. Puedes tener razón pero me estoy acordando del artículo que hay ahora publicado sobre inteligencia emocional. Es complicado gestionar las emociones cuando sabes que han hecho mal, muy mal pero son 21 personas, 21 historias y 21 nombres y apellidos, desde el arrebatacapas sin escrúpulos hasta el infeliz sin conciencia del alcance de su falta.
    Las medidas de gracia deben ser una excepción rarísima para casos muy especiales y creo que no es este el mejor ejemplo.

  3. Ander

    13 enero, 2017 at 21:09

    Como es posible que políticos que intentan dar lecciones de dignidad, sean los que más estafan al ciudadano, gastando gran parte de los presupuestos en pagar cantidades desorbitadas en pulses no establecidos en ningún convenio a trabajadores afines a esas siglas, sin haber pasado por ningún proceso promocional y desarrollando funciones designadas a dedo, ganando tres veces más de sueldo que sus compañeros sin ningún mérito y aptitud.
    Es incomprensible, que siglas políticas en el mando, tengan una permisividad y un descontrol total de los pagos y recepciones de facturas, en las que en algunos casos, incluso un vigilante de seguridad externo recogía dichas facturas.
    Cuando hace un año y medio, se conoció un derroche de gasto con el dinero de la formacion.
    Siempre pagan los pobrecitos cuando los que tienen que dar ejemplo lo único que dan son náuseas políticas y sociales.
    Cuando algún estamento como la fiscalía de cuentas o la agencia tributaria investigue los gastos que no enseñan los políticos otro gallo cantará para los que se abanderan de la transparencia y la justicia tras un manto opaco.

  4. Jose

    16 enero, 2017 at 17:23

    Hay mucha corrupción en lyma,yo conozco mucha gente ay y la mayoría van a salvarse el culo para implicar a propios compañeros,verdad Marta,Santi,ángel.esto es una vergüenza si sale todo a la luz desaparecería lyma,

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