Por un Getafe más seguro y más humano.

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OPINIÓN/Palabra de concejal (13/02/2017) – Hoy la globalización lo envuelve todo con obscenas y dramáticas consecuencias económicas, sociales, políticas y culturales para millones de personas en todo el mundo. Así, mientras ocho personas, todos hombres, concentran la misma riqueza que los 3.600 millones de personas más pobres del mundo, las personas que sufren la precariedad aumentan y ven cada día crecer su miseria y degradarse sus más elementales derechos.

En la base de esta inmoral transferencia de riqueza de una amplia mayoría a una plutocrática minoría se encuentran unos agentes bien determinados y precisos: Estados, gobiernos e instituciones —léase Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo, Unión Europea, etc.— que bendicen el mercado y sus políticas neoliberales: desregulación laboral, abaratamiento del trabajo, desindustrialización y movilidad frenética del capital financiero, entre otras. Es claro y evidente que el neoliberalismo ha dejado notables ganadores —banqueros, inversores, constructoras, etc.— y una masa amplia de perdedores —trabajadoras/es, campesinas/es, mujeres, mayores, solicitantes de asilo, refugiadas/os, migrantes, jóvenes, niñas/os y todo tipo de minorías—.

Con este panorama, resulta fácil entender que la desigualdad crezca al tiempo que también crecen el miedo y la incertidumbre. En países como España, la erosión del Estado del Bienestar preexiste a la crisis financiera de 2008 y hoy se constata que ésta no ha hecho otra cosa que agravar su deterioro, situación que se expresa en la existencia de un Estado austero y neoliberal, lo cual se ha traducido en pérdida de acceso para muchas personas a los sistemas sanitario y educativo, así como a otro tipo de ayudas y garantías sociales.

Estas personas, agraviadas y condenadas a vivir en los márgenes del sistema que antes les protegía, son una fuerza a conquistar y ya lo han hecho no pocos partidos xenófobos y racistas en diferentes países de Europa. En Francia, por ejemplo, Marine Le Pen tiene su granero electoral entre los sectores empobrecidos. Esto mismo pasa en Inglaterra con el UKIP y en Alemania con Alternativa para Alemania. En estos tres países el denominador común de sus votantes es la creencia en un nacionalismo agresivo y racistas contra migrantes, refugiados/as, solicitantes de asilo, etc, a los que se les acusa no solo de quitar el trabajo a los connacionales sino de traer consigo prostitución, violencia, robo, enfermedades y drogas. Es decir, todo tipo de inseguridades y miedos. Amén de ser considerados agentes disolventes de la sociedad y la cultura nacional

No es extraño, pues, que en sectores de las clases trabajadoras se tema que los migrantes y refugiadas/os no solo abaraten la mano de obra sino que cercenen los cada vez más menguados servicios sociales. Asimismo, la repulsa contra migrantes y solicitantes de asilo y la islamofobia han crecido aún más tras los diferentes ataques del Estado Islámico en distintos países de Europa.

Frente a la inseguridad y el temor vital que causa el desamparo del Estado, muchos partidos políticos —tanto de centro derecha como socialdemócratas y, sobre todo, de extrema derecha— reclaman medidas propias del populismo securitario. Se agita el miedo y la desconfianza frente al extraño y el diferente, pero también frente al nacional que piensa y  actúa de modo distinto. Por este camino se criminaliza a todo tipo de extraños, que suelen ser de sectores empobrecidos o, en su defecto, sujetos que se enfrentan al Estado reclamándole justicia social. En uno u otro caso caer en un centro de retención para inmigrantes o en una cárcel acusado de cualquier delito es un hecho más que probable. En España en uno u otro caso las víctimas se cuentan, y por decenas.

Zygmunt Baumann nos explicó que el miedo es una construcción social y, por tanto, es un hecho aprendido. De este modo, también puede ser deconstruido y eliminado. Así, en nuestra sociedad líquida contemporánea el Estado es una máquina generadora de miedo. En nuestra sociedad el miedo se instala en millones de personas y se vuelve un asunto complejo cuando no pocas saben que no tendrán acceso a un sistema de protección social que les brinde seguridad alguna. De esta realidad surge la impotencia  y también la violencia que individuos o grupos pueden llegar a ejercer contra algunos sujetos – habitantes de la calle, población LGTBI, refugiados/as, migrantes– por considerarles  culpable de su frustración social

El miedo político es una eficaz herramienta que usan los poderosos para consagrar su régimen de opulencia y confort. Así, hay líderes y partidos políticos que venden miedo, pues con él es más fácil imponer el autoritarismo económico y todo tipo de medidas punitivas que le den “tranquilidad a la ciudadanía”. Cada vez más sectores de la población aterida de miedo le reclaman al Estado medidas ejemplares contra la delincuencia y la inseguridad, y le exige que protejan las fronteras o “retenga” a personas migrantes en los CIE solo por el hecho de estar administrativamente en condición irregular. Frente a esto, desde Ahora Getafe decimos: no en nuestro nombre.

La derecha y el centro-izquierda se han valido del miedo y la inseguridad que ellos han creado para generar un proceso de despolitización y desmovilización social. Además, que duda cabe, se lucran con el miedo singulares empresas de seguridad, que transmiten la idea de que una sociedad es más segura cuantas más cámaras haya y cuanto más vigilados/as estemos.

Desde Ahora Getafe consideramos que el miedo y la inseguridad ciudadana deben enfrentarse de modo creativo. Así, la lógica de más cárceles y policías y más dureza en los códigos penales no siempre es la solución. Entendemos que los temas de seguridad ciudadana deben enfrentarse desde dinámicas integrales, multidimensionales y no desde aspectos policiales y punitivos únicamente. Lo policial y jurídico es sólo una parte de este gran puzzle. Otros aspectos como los servicios sociales, la educación en valores y una extendida pedagogía acerca del valor de la convivencia intercultural juegan un rol de importancia capital en este propósito.

Resulta pertinente decir que en Ahora Getafe manejamos el concepto de seguridad humana, centrada en la persona y orientada a prevenir conflictos. Para Ahora Getafe la apuesta no es por construir una sociedad multicultural, sino contribuir a la construcción de una sociedad intercultural: convivir y no solo coexistir. En España tenemos ejemplos claros y manifiestos de convivencia y tolerancia, pero se necesita una pronta intervención de los poderes públicos para mejorar la convivencia. En cualquier caso, comprar o vender miedo no debe estar al orden del día. En esto creemos y esta es nuestra apuesta por un Getafe diverso, plural, solidario y cómplice del “conflicto sí, violencia no” y de la unidad en la diversidad.

Redacción Getafe Capital



2 Comments

  1. Antonio Calvete

    13 febrero, 2017 at 14:14

    Magnífico artículo, bien construido, incluyendo una referencia al intelectual Zygmunt Bauman, creador del concepto de modernidad líquida o modernidad tardía, y conceptos como “plutocrática minoría” o “populismo securitario”. Sólo unas preguntitas, si se me permite: ¿a quién se dirige usted? ¿Pretende que le lea la gente? ¿O sólo se trata de demostrar que es un usted un intelectual o, como suele decir la gente, una persona “muy leída”?
    Algunas preguntas más: ¿y ahora, qué? Después de hacer el diagnóstico, después de decir lo que hay que hacer, así en abstracto, ¿cómo piensa colaborar Ahora Getafe en la solución del problema que tan bien ha planteado? ¿Diciendo no a todo? ¿Negándose a toda participación en la gobernación de la ciudad? ¿Metiendo en el mismo saco al centro derecha, a la extrema derecha y a la socialdemocracia para quedar como los únicos posibles salvadores?
    No parece que la actual situación del Grupo municipal Ahora Getafe le permita creerse o presentarse como salvador de nadie, más bien debería ocuparse en salvarse a sí mismo.

    • Israel

      14 febrero, 2017 at 15:06

      Usted tambien parece querer demostrar que es “muy leido”. El problema es que critica por criticar cuando está 100% de acuerdo con lo dice el texto.

      Quizas, una verdad tan obvia como que la socialdremocracia ha hecho suyo el discurso del miedo de la derecha y la extrema derecha le duela, pero es una verdad obvia. Lamentablemente, la socialdemocracia clasica (PSOE) no solo ha adoptado el discurso del miedo y la securitacion de la sociedad que abandera la (extrema) derecha, sino que intenta hacer suyas otras ideas liberales. Desde hace unas décadas, por ejemplo,para el PSOE bajar impuestos es de izquierdas… Esperemos que se acepte (acepteis) de una vez por todas que quien defiende determinadas ideas y conceptos neoliberales es un neoliberal.