¿Quién me aclara algo?

  • No tengo yo muy claro que eso sea así.

  • Bueno, yo no me lo he inventado, me lo dijo mí psicóloga.

  • Si, pero a mí el mío me lo cuenta de otra forma

GETAFE/Educa… que algo queda (12/06/2017) – Ayer tuve miedo. Un miedo pequeño, pero miedo al cabo. Me inquietó mucho la posibilidad de estar escribiendo algunas cosas en esta sección que ya se hubieran escrito en otras secciones, y, eso sería pasable, se evita el articulillo y a otra cosa, pero lo que me empezó a insegurizar, y de ahí el miedo, fue la idea de estar escribiendo sobre algo ya tratado, por ejemplo sobre la muerte (tema muy interesante y difícil de abordar), y estar contando algo totalmente contrario a lo dicho. Obsérvese que no digo distinto, que eso estaría bien y es creativo y constructivo, sino contrario a lo que otro u otra psicóloga esté diciendo.

Como otras muchas ciencias, la Psicología, no es una ciencia exacta (dudo que haya alguna que cumpla estos criterios, pues no hay ninguna terminada definitivamente) pero si hay bases científicas suficientes para indicarnos cuáles son los criterios más fiables a la hora de establecer diagnósticos y, lo que es más importante, tratamientos. Lo que ocurre es que depende de la escuela de formación, el espíritu filosófico, de valores, de capacidades… que tenga el profesional, así nos recomendará una acción, una visión del problema y no otra.

No digáis que no da un poco de reparo pensar que puedes no estar acertando o confundiendo a las personas y, ya no digo, si es la propia persona la que está pensando que la están confundiendo.

Cada profesional tenemos nuestra formación y experiencia y en ella creemos y confiamos, algunos más rígidamente y otros un poco más eclécticos y, tal vez, escépticos, pues tomamos en consideración múltiples vertientes teóricas y prácticas y aplicamos la que mejor y más efectivamente se adaptará a la persona y problemática que tenemos delante, posiblemente, sufriendo por su incapacidad de solucionar.

Como decía mi padre, me arriesgo a ser “aprendiz de todo y maestro de nada”. Me cuesta un esfuerzo bastante serio estar al día en mis conocimientos, pero mi grado de efectividad quien mejor me lo mide es quien tengo delante y me cuenta que ha solucionado su tema, si, además, como pago, tengo un beso de agradecimiento (porque yo soy gratis, me pagan con vuestros impuestos) qué más puedo pedir.

Confiad en quien os ofrezca confianza y tranquilidad, pero no olvidéis el refrán: “Un médico, cura; dos, duda y tres, muerte segura” (ya lo siento por los médicos, pero así es el refrán).

Buen día. Salud y suerte.

Redacción Getafe Capital