Con qué poquito…

GETAFE/La piedra de Sísifo (25/07/2017) – Pensaba escribir sobre este asunto con el tono que merece, serio y reflexivo, casi solemne, pero se me hace bola. Lo siento, lo haré de modo burlón y sarcástico, que parece que sale más natural. Que de qué estoy hablando, de las motivaciones de ese grupito que sale de sus cloacas mentales, cada vez que ven (o creen ver) una polémica racial, cultural, sexual o religiosa, tratando de tocarnos las vísceras con mensajes simplones comprados de algún medio de (in)comunicación o tertulia con olor rancio a naftalina revenida.

Como las moscas, tienen tendencia a eclosionar en verano, aunque existan todo el año, y, también como las moscas, se alimentan de lo mismo. Sus apariciones públicas no son todo lo gloriosas que desearían, quizá al contrario, teniendo el efecto de lograr mil rechazos por cada adepto conseguido. Eso supone que, si Getafe tiene una población de 180.000 habitantes, su censo debe andar por los 180 individuos, cifra de la que podemos deducir que Getafe es una ciudad que goza de una más que razonable salud mental aunque, todo hay que decirlo, son pocos pero hacen un ruido de cojones.

Su tendencia es la de achacar al diferente todos los males del mundo, entendiendo como diferente a todo el que no sea Católico, Apostólico y Romano, haya nacido allende nuestras fronteras (y no sea rico, si lo fuera, se apela a los “tradicionales lazos de amistad”) y sus usos y costumbres desentonan de los de la población autóctona. Reniegan del que ven distinto y tienen depositado casi todo su odio en varias etnias por el único hecho de existir: Moros, término equivoco donde incluyen, sobre todo, a las personas de origen magrebí pero hacen extensivo a todos los árabes incluso, en su cuadriculada ignorancia, a los de origen hindú; Panchitos, apelativo despectivo para denominar a nuestros vecinos de procedencia sudamericana, que presentan rasgos raciales autóctonos; o Chinos, empleado para hablar de y con todo el que tenga (o aparente tener, aunque sea de Burgos) rasgos orientales.

Cometen varias torpezas en una: Olvidan que hoy, en unas pocas horas te desplazas entre dos puntos del planeta muy alejados, empleando el mismo tiempo que hace unas décadas se tardaba entre dos puntos de la península y que todos procedemos de familias que llegaron de fuera, antes o después, aportando y enriqueciendo nuestro acervo cultural con sus usos y costumbres. Olvidan que sin la aportación musulmana, que solo duró casi 800 años, la cultura occidental sería mucho más pobre de lo que es pero, también, nuestro ADN se enriqueció con el suyo evitando los males de la endogamia. Olvidan que el Imperio Español esquilmó todo lo que de valor encontró en sus colonias americanas y lo entregó sumisamente a los banqueros holandeses que financiaban, con intereses insostenibles, las pulsiones guerreras y caprichosas de nuestros gobernantes. Y olvidan que este país, en los años de oropel de las distintas burbujas, tiene mucho que agradecer a la legión de trabajadores, jóvenes y sanos, que llegó a España con el nuevo siglo, dispuestos a ponerse a producir según deshacían la maleta, ahorrando a nuestra economía el coste estimado de 10.000 € que cuesta un ciudadano desde que nace hasta que está en disposición de trabajar. Es decir, si se estima en 7 millones las personas que emigraron a nuestro país para trabajar aquí, y lo multiplicamos por 10.000, nos encontramos con que el montante total de dinero ahorrado por España (y del que se beneficiaron los de siempre) fue 70.000.000.000€, setenta mil millones de euros, un 7% del PIB. Una cifra nada despreciable, por cierto.

Que no se me olvide: lo de pintar cruces gamadas en los pasos de peatones “arco iris” hay que comprenderlo; hay personas que tenemos clara nuestra opción sexual, sea la que sea, y la vivimos con naturalidad; hay otra gente que no lo tiene claro y, ante cualquier indicio fuera de lo convencional, reaccionan mordiendo como un perro asustado. Desde aquí solo desearles que se aclaren cuanto antes, será el único modo en que puedan ser felices, con frustración y miedo será imposible.

Quizá, puede ser, es posible, deseemos que la próxima vez que surja una polémica como la de la mezquita, haya alguna celebración que no comprendamos, se produzca algún brote violento de carácter muy localizado o cobre protagonismo algún rumor malintencionado propagado por “radio macuto”, dejemos los arrebatos viscerales en su sitio, en las vísceras (la mayoría en el intestino grueso), y recordemos ubicar estos asuntos exactamente donde deben estar, sin quitarles la importancia que puedan tener, pero sin exacerbar su alcance solo mirando el color de piel, la religión, la sexualidad o la capacidad económica de sus protagonistas. Todos saldremos ganando.

6 Comments

  1. pirata

    25 Julio, 2017 at 13:08

    Sisifo,el escrito no esta mal,pero como director del c.civico(centro de barrio donde la socioculturalidad y la participacion son primordiales) donde a ocurrido el conflicto,donde estabas? Un poco tarde tu opinion despues de calmadas las aguas

    • pirata

      25 Julio, 2017 at 13:10

      X cierto sisifo,tambien conocida como taliban morado 🙂

  2. Sisifo

    25 Julio, 2017 at 14:26

    Muchas gracias por su amable comentario, anónimo amigo pirata. Algunas consideraciones al respecto:
    No se lo va usted a creer pero, como cualquier persona, disfruto de una multifuncionalidad desconcertante. Además de mi actividad profesional, que procuro no interfiera con mis artículos, procuro hacer otras cosas y convendría separar unas de otras. El artículo en cuestión no se refiere al asunto de la mezquita u otros, sino a los opinadores ocasionales que no desperdician ninguna oportunidad de compartir su talibanismo y agresividad fuera de lugar.
    Por último, y no menos importante, si lo del color morado se refiere a mis ideas feministas, completamente de acuerdo.
    Saludos

  3. Observador

    26 Julio, 2017 at 8:10

    La multiplicación está mal 7 millones por diez mil son setenta mil millones, no setecientos mil.

    • Sísifo

      26 Julio, 2017 at 10:17

      Cierto. Gracias, lo de Observador le viene muy al pelo (podría decir que soy de letras pero lo cierto es que soy torpe).
      Es decir, el 7% del PIB, que no es moco de pavo.

      • Observador

        26 Julio, 2017 at 18:45

        Sigue siendo cifra muy importante, en efecto.

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