A punto de atropellar a un ciclista

GETAFE/La piedra de Sísifo (09/01/2018) – Hoy, otra persona y yo, hemos tenido mucha suerte. No ha sucedido nada y podría haber sucedido cualquier cosa. Me explico: 7:45 h., una avenida cualquiera de Getafe con un paso de peatones, de esos ligeramente elevados, de los que tanto abundan; aún noche cerrada pero con iluminación artificial, tráfico escaso.

A pocos metros de llegar al paso de peatones, no he mirado el velocímetro pero debía ir a unos 30 km/h, irrumpe desde la izquierda un ciclista sin luces (ni reales ni figuradas), cruzando el paso de peatones a una velocidad similar a la mía y, para ponerlo un poco más complicado, iba vestido de oscuro. Antes de haber evaluado conscientemente la situación, los reflejos ya habían pisado el freno con intensidad y el coche se ha detenido al comienzo del badén, justo cuando la bicicleta, toda ufana, cruzaba ante mí. Alcancé, sin embargo, a ver cómo el intrépido ser pedaleante me dirigía una mirada de suficiencia, como queriéndome decir: “Estos son mis poderes, chaval, la próxima vez frena un poco antes, que has estado a punto de darme un susto”. No he reaccionado tocando el claxon, para qué; ni le he pegado una voz de esas que el destinatario no escucha pero te sirve para quedarte a gusto. Una sola frase me ha venido a la cabeza: ¡Qué suerte hemos tenido!

Él, porque podría haberle hecho mucho daño; porque, aun yendo despacio, él es su propio parachoques y los huesos poco tienen que hacer en un choque contra un vehículo. Y yo porque podría haberme causado muchos problemas, aun llevando la razón. Porque, con independencia de lo inconsciente de su actitud (incluso teniendo preferencia, que no la tenía, en circunstancias como las descritas, debería haber sido más prudente), el sentido común dice que él debería haber obrado de otro modo. Primero: Si circulas de noche, hazte ver; usa ropa o algún artilugio reflectante y pon luces en tu bicicleta. Una vez accidentado los lamentos sirven de poco. Segundo: Usa la lógica; si irrumpes con velocidad en un paso de peatones, sin dar margen de maniobra a los vehículos que circulan por la vía, tienes muchas posibilidades de que te lleven por delante y te hagan daño, mucho daño y a los médicos del hospital les da lo mismo quién tuviera preferencia a la hora de certificar. Y tercero: Además de los dos puntos anteriores, NO TENÍAS PREFERENCIA. Cruzaste por un paso de peatones y, para ser un peatón, debes ir andando; si vas montado en la bicicleta eres un vehículo y, como tal, la prioridad la ostenta quien circula normalmente por la vía porque, insisto, NO ERES UN PEATÓN.

Sé que, alrededor de la integración de los ciclistas en el tráfico urbano, hay cierta polémica, dudas y diferencias de criterio pero, a día de hoy, con el Código de Circulación en la mano, en los pasos de peatones solo tienen prioridad los peatones. Hoy hemos tenido mucha suerte, los dos. Esperemos que en el futuro este tipo de cuestiones no se resuelvan dependiendo de los reflejos del conductor sino de la aplicación de las normas con atención al sentido común. Me encanta ver aburridos a los médicos de urgencias, qué le voy a hacer.

2 Comments

  1. Antonio

    10 enero, 2018 at 10:29

    Esta de moda en Getafe desde los ciclistas a los niñatos en su mayoría de origen maguebri de circular de noche sin luces,pero también tenemos los “Iluminados” modo ironía en ON que circulan sin luces traseras en sus vehículos por que como circulan por calles suficiente mente iluminadas entienden les sirve circulas con las luces diurnas…Y que decir de repartidores de Kebab,pizzeros y hamburguesas,por que al que no le falta la luz delantera,le falta la trasera o ambas,amen de que cuando tienen algo de trafico es ya la norma habitual circular por la acera con sus motillos…

  2. jose valentin ramirez

    9 enero, 2018 at 10:52

    Efectivamente. Hay muchos ciclistas que no saben o ignoran, que no pueden ni deben cruzar pasos cebra subidos en la bici. pero tú lo has explicado muy bien.