¿Es inclusiva la educación en Getafe?

GETAFE/El aula sin muros (19/04/2018) – Hace unos días entre los numerosos memes inútiles que nos llegan hubo uno que nos llamó positivamente la atención. Se trataba de una madre que se interesaba por la marcha de su hijo pequeño en su cole y la conversación discurría más o menos así:

  • Madre – ¿Qué tal en el cole, te lo pasas bien?
  • Hijo – Sí, tengo muchos amiguitos y amiguitas.
  • Madre – ¿Y entre ellos tienes amiguitos y amiguitas que no son como los demás? Que son diferentes
  • Hijo- ¡Mamá todos los de mi clase somos diferentes, si no nos distinguirían las mamás y los papás!

Tenemos mucho que aprender de los niños y niñas.

Cuando hablamos de educación inclusiva nos referimos a aquella que respeta la diversidad humana y propone, para todas las personas, el desarrollo máximo de todas sus capacidades. No excluye a nadie. Garantiza una educación en común, heterogénea, plural y respetuosa con las diferencias. Para eso es necesario que esté bien dotada de recursos materiales y de profesionales preparados para atender, en el mismo centro la diversidad humana de todo tipo. No se contempla que haya centros especiales para los niños y niñas que son catalogados como “especiales”, pues se entiende que cada persona es especial, diferente a todas las demás y singular. Por eso cada una ha de ser tenida en cuenta, en el proceso educativo, tal como es y promover su desarrollo pleno (art. 27 de la Constitución).

En Getafe hay un excelente centro público de educación especial y dos privados concertados, pero están aislados de todos los demás. ¿Por qué no se utilizan todos esos recursos y profesionales para que ese alumnado pueda ser atendido en los centros comunes-ordinarios conviviendo como uno más en su singularidad y diferencia? Eso sería hacer real una educación realmente inclusiva, para todos y todas.

En Getafe tenemos tres redes educativas que se proponen la segregación del alumnado y la llevan a efecto.

En los centros de enseñanza privada (uno) está el alumnado que puede pagar para relacionarse con un alumnado seleccionado por su clase social y su mayor estatus económico. Es claro que esos centros no son inclusivos sino excluyentes y selectivos.

Los centros de enseñanza privada concertada (nueve) no tienen todos las mismas características en cuanto a inclusión. Hay dos centros que tienen numeroso alumnado de compensación educativa pero la mayoría selecciona a su alumnado y ofrece a sus clientes una variada oferta educativa, que si son capaces de pagarla, garantiza el éxito escolar. Parece evidente también que son centros excluyentes y selectivos.

Hay treinta y ocho centros de titularidad pública, la escuela pública (diez de Secundaria). Dentro de ella tenemos diecisiete centros bilingües (cuatro en Secundaria) que también introducen elementos de selección del alumnado, de forma explícita en muchos casos, en función de su éxito en el aprendizaje de la lengua inglesa. En ellos la presencia de alumnado con necesidades educativas especiales (ACNEE) y de compensación educativa es minoritaria si lo comparamos con centros no bilingües* que acogen mayor proporción de este tipo de este alumnado. Deberían ser por tanto los centros más inclusivos, los que recibieran mayores recursos materiales y personales para favorecer su labor integradora.

Esta situación nos lleva a deducir que la escuela que tenemos en Getafe no es inclusiva. Es verdad que hay centros, sobre todo en la red pública, que se acercan más que otros a ese modelo de escuela pública inclusiva que proponemos y queremos, pero la mayoría se quedan lejos.

Así pues tenemos que denunciar que las políticas educativas seguidas por la administración educativa central y autonómica se alejan del modelo de educación que nosotros proponemos, sobre todo en la escuela pública.

Esta es una razón más para exigir que los ayuntamientos, que son la administración más cercana, tengan más competencia en los procesos de escolarización y los recursos suficientes para hacer más eficaz su posible participación en la construcción de una ciudad educadora que desarrolle una escuela inclusiva de calidad. Esto no será posible sin un proceso democratizador que dé voz a los principales actores de las educación: el profesorado, las familias y el propio alumnado.

* Para un análisis pormenorizado véase el documento “Escolarización en Getafe: curso 2017-2018” publicado por la Delegación de Educación del Ayuntamiento de Getafe.

Redacción Getafe Capital