Locura electoral

GETAFE/A fin de cuentas (28/11/2018) – La derecha ha vivido históricamente calentita en su nicho de ‘mercado’ viendo como las izquierdas se pegaban entre sí, comiéndose espacio mutuamente, para mayor gloria del Partido Popular que ha disfrutado del espectáculo… mientras ha podido. Hoy las palomitas se le atragantan y comienzan a correr descabezados sin saber muy bien cuál es su espacio y cómo hacerle frente a la irrupción de nuevos partidos que pugnan por su electorado… y que lo consiguen.

La locura ha cambiado de bando. Mientras Ciudadanos era ‘transversal’ y le comía votantes al PSOE, y algunos al PP, era asumible. Pero el giro al liberalismo de los naranjas y la irrupción de la extrema derecha de Vox ha hecho temblar los cimientos de la derecha y hoy la sangría popular amenaza con hacerle perder gobiernos, convertirle en irrelevante en muchos territorios fragmentando un voto históricamente fiel, pero ya cansado de tragar con escándalos: cuando no había alternativa, la impunidad y la ‘legitimidad’ que le dieron las urnas permitieron afianzarles. Hoy el escenario es diferente.

Getafe, tras dos legislaturas disruptivas, vuelve a ser abierta y mayoritariamente de izquierdas. El PSOE, tras una travesía del desierto en el que algunos le auguraban hasta su desaparición, ha vuelto a recuperar el pulso de la ciudadanía y recibe el respaldo de la mayoría de electores. Eso es lo que dice la encuesta de Celeste-Tel para el municipio, que arroja un dato preocupante: la irrupción de Vox con representación en el Pleno municipal. La formación de ultraderecha, en ascenso meteórico en los últimos meses, conseguiría sentarse entre la bancada de concejales a costa de un PP en caída libre y del súbito frenazo de Ciudadanos que ha encajado muy mal el cambio de Gobierno nacional. Vox, que no tiene representación en Getafe, ni cara visible, ni se ha movilizado más allá de las redes sociales, sería la opción elegida para más de 5.000 votantes del municipio. La ultraderecha existe, señores; y ahora podría sentarse en el Pleno municipal.

España era hasta ahora una isla en el escenario internacional donde los movimientos xenófobos, radicales, aniteuropeos, misóginos y racistas llevan años subiendo peligrosamente. Ahora nos toca a nosotros lidiar con esta realidad que hoy solo existe sobre el papel, pero mañana puede estar sentada en nuestro Ayuntamiento. Ponerse de perfil ya no basta, porque el mensaje demagógico que trasladan cala además en un electorado joven que puede convertirse en su principal nicho de voto. ¿Qué vamos a hacer para evitarlo? ¿Estamos preparados para perder derechos, libertades? ¿Para que las mujeres retrocedamos décadas en lo conseguido? ¿Queremos volver a postulados tradicionales más propios del siglo XIX?

Medita la respuesta. Y luego vota. Es el único arma con la que contamos. Si te quedas en casa, luego no te lamentes.

Raquel González - Directora Grupo Capital

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