De encuestas

GETAFE/La piedra de Sísifo (04/12/2018) – Lo he dicho muchas veces y esta no será una excepción; las encuestas electorales, y más a seis meses de su celebración, no deben ser muy tenidas en cuenta en cuanto a su precisión, ya que no pueden contemplar en su proyección multitud de factores que influyen en que el voto se incline de uno u otro lado, pero si tienen dos utilidades indiscutibles:

La primera es que captan tendencias; en unos comicios locales se estima que un 30 % está supeditado al acierto o error en los hechos y aptitud mostrada durante los 4 últimos años de mandato (salvo aciertos descomunales o errores groseros) y el otro 70% viene determinado por la tendencia sociológica general a escala nacional. En este caso, y con la fotografía coloreada a día de hoy, la preferencia general de voto se acerca al PSOE influido por un Gobierno que ha roto las inercias inmovilistas de los eternos siete años de Rajoy en el poder, el desempeño de la Alcaldía, por sí mismo, ya concede un tirón propio y, dejando casos particulares al margen, en Getafe como en cualquier otra ciudad, basta con que el Gobierno municipal no la cague para que, como mínimo, conserve los votos que lo llevaron al poder. Ese mismo principio es aplicable a las demás fuerzas representadas en el Pleno; las subidas y bajadas lo son más por influencia externa que local aunque, en algún caso, el tufillo inconfundible de la corrupción lastra el resultado acercándolo a su suelo histórico.

La segunda “utilidad”, con mayor peso en función de lo elaborada que sea la cocina a que se hayan sometido los datos brutos, es la de señalar el camino de los indecisos. Bien es cierto que estamos hablando de elecciones locales y, atendiendo a lo expresado en el párrafo anterior, este item sería de aplicación a unas elecciones generales pero, evidentemente, si su influencia se estima alrededor de un 70%, influir, influyen, aunque es cierto que a la encuesta publicada la semana pasada por Getafe Capital, no es aplicable; más que nada porque la cocina sería poco útil.

Sobre los resultados expresados en esa encuesta, todo el mundo ha expresado su opinión, y sea en público o en privado. Lo primero a resaltar es que Getafe tiene pulso, sus constantes vitales han ido recuperando vigor en estos cuatro años y lo hubieran hecho más aún de haber tenido unos presupuestos cada años que hubieran permitido aprovechar adecuadamente los recursos disponibles. De ahí que la subida en dos concejales del PSOE, aunque todos la esperaban (algunos, a pesar de no desearla), se hace corta, quizá.

El batacazo del PP viene motivado por muchos factores, locales, autonómicos, nacionales e interplanetarios. Pocos discreparán en que merece una caída, lo subjetivo ya es la dureza del impacto y las lesiones que acarree. Reducir a la mitad el número de concejales en dos mandatos parece un castigo duro pero, atendiendo a su gestión caprichosa trufada de movimientos sospechosos o indiciarios de delito durante su gobierno unido al lastre del “efecto Casado” en las andaluzas y el tirón inexistente del candidato Maireles, tampoco sorprendería una bajada a cinco concejales que tocaría el suelo histórico electoral del PP en Getafe.

Podemos, que se presentará con su “marca premium” en sustitución de su “marca blanca” (morada), Ahora Getafe, sacó 7 representantes en 2015 y le auguran la misma cifra en 2019. No lo sé, porque aquí la subjetividad viene muy condicionada según hables con unos o con otros, pero parece un resultado muy optimista y, sin bajar hasta los 4 que se le ha previsto en algún otro estudio, el 5 (de aprobado raspado) está en la mente de cualquiera que se dé por experto en estas lides, y falta por ver el desempeño en tareas de “seducción” de un previsible candidato con muy poco tirón mediático. Aquí, la tendencia nacional hará de tractor, sí o sí.

Ciudadanos crecerá, nadie lo duda, el reprís naranja, muy respaldado mediáticamente, tiene mucho que ver y solo queda ver cuánto aguantará el soufflé en plenitud antes de caer. En Getafe puede beneficiarle no haberse metido en berenjenales, para heredar los votos moderados del PP y tampoco sería de extrañar un sorpasso respecto a un Partido Popular en retroceso. Andalucía, Cataluña y la deriva hacia la derecha de Rivera, preocupan bastante en su sede local donde no es raro verles con los dedos cruzados en un mantra permanente: “Virgencita, que me quede como estoy…”

La irrupción de VOX no me la creo (no discuto la encuesta), simplemente, no salen las cuentas. En Getafe no ha habido jamás 5.000 votos de ultraderecha, ni en los momentos más duros. Puedo creer que ha sido más la manifestación de una frustración o cabreo que intención cierta de voto.

Como si de una quiniela se tratase (ya lo sé, se trata de algo mucho más serio), mi pálpito lleva a creer que los resultados se pueden parecer a PSOE 12, Y triple empate a 5 entre Podemos, Ciudadanos y PP por ese orden.

Otras fuerzas se presentarán también: Convergencias varias, Actúa, Impulsa, etc. Sufren el mal de la endogamia: Se rodean, tratan y reciben los parabienes de sus propios fieles, lo que les da la equivocada sensación de apoyo mayoritario. Espero que, si quieren realmente ser útiles a nuestra ciudad (porque todos somos necesarios), salgan de su zona de confort, piensen y hagan alguna propuesta en positivo (realizable si es posible), más que nada porque puede haber gente muy válida que de otro modo quedará frustrada para siempre en esto de la política.

Antes que los expertos en expedir certificados de “opinión válida” cuestionen mi capacitación en este sentido, lo digo yo: Por lo que sea, a veces me lo pregunto yo también, la directora de este periódico me ha pedido que dé mi opinión y eso hago. Para todo lo demás… Sed felices.

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