Vuelta a las raíces doradas del flamenco
06/05/2011
La Edad de Oro explora la época clásica con ironía
Todas las artes tienen una época gloriosa que permanece en el imaginario colectivo. Ese tiempo –siempre pretérito- provoca un nostálgico presente en el que la pureza y la esencia se han perdido y los genios han muerto para siempre. A ese pasado le llaman la Edad de Oro, y este es precisamente el título del espectáculo del bailaor Israel Galván que tendrá lugar el próximo 14 de mayo en el teatro García Lorca. El arte, en esta ocasión, es el eterno flamenco.
“Queríamos recuperar la estructura básica del flamenco –el cantaor, el tocaor y el bailaor- y la idea de bailar el cante sin que el segundo tenga que adaptarse al primero”, explica Pedro G. Romero, director artístico del espectáculo. La analogía, por tanto, con la obra homónima de Buñuel y Dalí no termina en el título, ya que ambas comparten un “sentido de parodia, un juego en el que la época de lo clásico se toma con distancia crítica”. La Edad de Oro se acerca a este pasado idealizado del flamenco como una forma de “volver a un terreno puro, antiguo” pero siempre tratándolo “con mucha ironía”. El espectáculo juega con el cliché que los espectadores tienen del flamenco y lo transforma. Se presentan posturas como la de lamparilla o miracielo “y la gente piensa que son los gestos más vanguardistas, pero son los más antiguos”.
La idea de la obra ha surgido en torno a la figura de Israel Galván. Sevillano hijo de bailaores, se mueve como pez en el agua desde los cinco años por tablaos y fiestas. A los diecisiete sintió que su vocación era seguir la estela de sus padres e inició una exitosa carrera llena de premios, entre ellos el Premio Nacional de Danza en 2005. El estilo de Galván se caracteriza, según Romero, “por ser capaz de incorporar todo tipo de elementos al baile, sin dejar de usar las genealogías más flamencas, más auténticas, más gitanas”. Es en estos cánones de la época clásica donde se sumerge a Israel. El bailaor “está entre los dos mundos, entre una concepción muy estilística del flamenco y una concepción muy salvaje”, explica Romero.
La Edad de Oro es un espectáculo vivo. En los años que lleva en cartelera se ha transformado constantemente, entre otras cosas porque “Israel utiliza el escenario para ensayar, como una especie de laboratorio donde ajusta las nuevas formas que él trabaja para intentar cuadrarlo en la cosa flamenca”. Su versatilidad le permite tirar de imaginación para reinventar su arte, hasta incorporar incluso los movimientos de una cámara, pero siempre sin salirse de la disciplina.
Además, Galván está bien escoltado por los hermanos Lago -Alfredo a la guitarra y David al cante-, que son dos habituales compañeros de tablao y la mezcla logra que en el escenario haya “una colisión y un entendimiento muy grande”.
En cuanto a la estética del espectáculo, se caracteriza por la sobriedad, sin el uso de efectos especiales de ningún tipo. “Aquí hay simplemente el guitarrista, el cantaor, el bailaor y el suelo, nada más”, asevera Romero, “para que todo fluya con la máxima radicalidad”.
Los niños también saben bailar
Además de la Edad de Oro, la IV Semana de la Danza tiene algunas ofertas en la recámara para los más pequeños. El 7 de mayo se representará La niña farola, que trata de una niña que descubre el valor de la amistad y de compartir sus habilidades con la gente que le rodea y el día 15 del mismo mes la fábula Pedro y el lobo enseñará la importancia de la sinceridad.
La niña farola
Teatro García Lorca
Sábado, 7 de mayo, 19:00 h.
La Edad de Oro
Teatro García Lorca
Sábado, 14 de mayo, 20:00 h.
Pedro y el lobo
Teatro García Lorca
Domingo, 15 de mayo, 17:00 h.

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