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Hay que respetar los derechos de los autores

Yo no sé si la gente sabe muy bien qué es la SGAE. Sé bien que es impopular, que está enfrentada a un gran número de personas por el asunto del canon y que en los últimos tiempos su gestión interna no convence a un gran número de socios. Sé también que las últimas noticias, que descubren presuntas irregularidades, graves irregularidades con desvío de fuertes sumas y la detención de algunos de sus dirigentes, han venido a traer más impopularidad, más recelo y más críticas, que llueve sobre mojado. A estas alturas ya se ha dicho de todo y se ha publicado de todo. Desde hace un par de meses la SGAE es noticia en todos los medios y se propagan y discuten los posicionamientos de unos y de otros. Por este motivo yo no voy a echar más leña al fuego. Voy a construir un análisis sencillo y claro sobre lo que opino; que la gente debe obtener como conclusión de todo lo que viene pasando y ha pasado.
En primer lugar y ante todo, la gente debe saber que la SGAE es una sociedad creada para recaudar los derechos que generamos los autores… Es decir, la SGAE es un “cobrador” que hemos contratado los autores para que recaude nuestros derechos y por hacer este trabajo a cada uno de nosotros nos descuentan un porcentaje de lo que cobramos. El resto del dinero se reparte entre los autores en relación a lo cada uno de estos produce. Las cantidades que se recaudan y no se pueden identificar han de destinarse a fines sociales y no deben servir a fines lucrativos.
Desde este punto de vista debe quedar claro que lo que cobran unos autores y otros no depende, o no debiera depender en absoluto, de la SGAE, solamente depende de lo que sus obras consiguen recaudar en diferentes ámbitos: radio, televisión, publicidad, conciertos, etc.
Otra cosa que la gente debe saber es que los autores no cobran nada por sus creaciones en el momento de crearlas o ponerlas en el mercado. Los autores cobran en relación a la difusión de estas obras. Una obra que no tiene difusión no cobra, no recauda. Una que tiene gran éxito, que obtiene mucha difusión y venta puede recaudar grandes sumas de dinero. La gran mayoría de los socios de la SGAE vive con dificultades y cobran cantidades muy pequeñas. No debemos asociar la SGAE a los socios famosos y ricos. Como en todas las profesiones, estos son un grupo reducido y privilegiado. No todos los autores han tenido la suerte, el talento o la oportunidad de recoger los frutos que su trabajo merece.
La gente debe saber que en la SGAE hay miles de socios. La inmensa mayoría trabaja honradamente con ilusión para ganarse la vida y hacer realidad sus sueños. El que unas cuantas personas puedan haber estafado y desviado fondos ilegalmente, si se demuestra como parece que es, no significa en absoluto que la entidad y todos sus miembros deban ser cuestionados. Los que lo han hecho, si se demuestra que lo hicieron, deben pagarlo porque todos somos iguales frente a la ley. Pero no olvidemos que las víctimas de esta estafa, si se confirma, somos los autores, compositores y editores. No es la gente de la calle.
En cuanto al famoso “canon”, no entiendo como no se ha cogido el toro por los cuernos hace mucho tiempo. A mí me parece bastante sencillo.
El canon es una compensación que reciben los artistas por permitir la copia privada de sus obras. Este sistema existe en algunos países y es una de las medidas que permiten esta compensación. Si este sistema no vale, si es injusto, pongamos en marcha métodos para atender a los que no están de acuerdo, a los que puedan demostrar que no deben pagarlo o pensemos otra fórmula más justa que sirva a todas las partes. Los autores somos conscientes de que la irrupción de las nuevas tecnologías y su democratización han dibujado una escena nueva y que hay que encontrar soluciones que satisfagan a todos en este nuevo mapa.
Digo todas las partes razonables porque hay a quienes no les vale nada.
Los autores son los únicos propietarios de sus obras y los que tienen que decidir cuál es el precio de las mismas, su forma de difusión y su posible gratuidad. Eso es así. Nuestras creaciones son tan nuestras como lo son las propiedades de los demás. Mi canción es mía, como tuya es tu casa, y tu coche y tus libros. Y quien quiera utilizarla para su consumo personal, o para comerciar o comercializarla o para lo que sea, deberá pagar un precio por ello u obtener una autorización. Y los políticos de cualquier signo deben poner los medios para que se respete nuestra propiedad con el mismo entusiasmo, medios y ahínco con el que defienden otra clase de bienes que tienen dueño. Y deben hacer esto porque sencillamente es así y no tiene otra lectura. Permitir el robo, el expolio, el comercio ilegal por muchos que puedan ser los que lo practican está en contra de los derechos que nos otorga nuestra constitución, que también debe valer igual para todos.
Por lo demás, parece ser que los autores ya han tomado o están tomando medidas, que me parecen correctas, para refundar o sanear o hacer que su entidad funcione mucho mejor.
Se ha creado una gestora con el apoyo de un gran número de socios para poner fecha a una asamblea extraordinaria, para que se celebren unas elecciones justas y democráticas, para que se depuren todas las responsabilidades, para que los socios puedan participar de una manera activa en todo lo que compete a su sociedad y para revisar y reformar los programas que están en marcha y los que se pondrán en el futuro.
Tedy Bautista hizo durante muchos años un magnífico trabajo para poner en valor el Derecho de Autor y levantó una sociedad moderna y bien estructurada. Si se ha equivocado y ha cometido delito y se demuestra que es cierto, estoy seguro de que pagará por ello, pero no estoy de acuerdo con los que le arrojan al fuego sin piedad ni con los que hacen leña del árbol caído. “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”.
A partir de ahora se abre una etapa ilusionante en la que todos los autores pondremos los medios para que las cosas se hagan mucho mejor, para reconciliarnos con las personas razonables a las que tenemos irritadas y para compartir el fruto de nuestro trabajo, nuestras obras, que no tienen sentido si no están destinadas a un receptor, a una audiencia.
Pero todo esto desde la premisa inviolable de que las creaciones son de sus creadores y que estos deben cobrar y vivir de ellas de la misma forma que viven las demás personas del fruto de su trabajo. El derecho de los autores no es negociable ni tampoco la propiedad de sus obras. Las personas que quieran nuestro trabajo gratis mientras cobran por el suyo nunca contaran con mi comprensión ni con mi apoyo.
PACO ORTEGA
Autor y compositor

Comentarios  

 
+1 #2 Juan Esteban 11-08-2011 14:41
Buenas Paco. Estoy de acuerdo contigo respecto al canon, pese a que la SGAE se ha ganado a pulso el desprecio de muchos ciudadanos de a pie salvo de aquellos que ven peligrar su 'negocio' recaudatorio. Hablo de aquellos cercanos a la cúpula como Caco Senante, a día de hoy mas interesado en el 'arte' del € que en la música. Recuerdo a Ana Torroja, quien defendía el canon y que hará poco salto a los periódicos pero no por sacar nuevo disco, si no por desfalco a Hacienda, esa que somos todos, artistas incluidos. Que decir de Ramoncin... lo siento pero no se me ocurre nada 'coherente'.
Estoy a favor del canon; tanto que voy a poner todo mi empeño en que se me pague. Soy programador informático desde hace 23 años en el sector de la Banca y a buen seguro has usado uno de mis programas o te has beneficiado de mis ideas. A partir de ahora reclamaré que SE ME PAGUE cuando alguien haga uso de ellas ¿Que te parece mi idea Paco? Piénsalo cuando vayas al cajero o a la web de tu banco.
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0 #1 Luis 10-08-2011 08:44
otros puntos de vista

http://www.kaosenlared.net/noticia/la-sgae-y-el-hip-hop
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