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Con voz propia

Adelgazando la expresi贸n

Lo admito, he sucumbido. Me he arrastrado. He ca铆do en la tentaci贸n. Mi honra ha quedado mancillada. Despu茅s de a帽os de voto confeso con Facebook, he activado mi cuenta en Twitter.
Ahora mi boca es un tel茅grafo. Acompaso como r谩fagas breves los pensamientos. Las reflexiones son latidos firmes y fugaces. Est谩n condensadas en menos de 140 caracteres. Aunque creo que el twitter lo invent贸 G贸mez de la Serna. 隆Qu茅 gran genio! Pero ahora, 隆oigan, que presi贸n! Hablar poco para decir una mole conceptual. M谩xima econom铆a de esfuerzos. En el siguiente n煤mero volver茅 a cabalgar por extensas sin茅cdoques. Ahora, perm铆tanme que retwitee mis vibraciones.

 

Cerrado y sacrist铆a

Existe un debate en la sociedad espa帽ola que, m谩s que latente, est谩 larvado desde tiempo inmemorial: la presencia (y ausencias) de la Iglesia Cat贸lica en el espacio p煤blico extramuros. No es una cuesti贸n de vital requerimiento, dado el momento tragic贸mico de crisis al que asistimos, en el que cualquier valoraci贸n sobre especulaciones metaf铆sicas cae derrumbada ante la urgencia de la carne. Quiz谩 alguien me diga que cuando no hay pan que llevarse a la boca, habr谩 que colmarse de fe. Bien, que cada cual elija su men煤. A la hora de alimentarme, soy m谩s de la programaci贸n econom茅trica de los recursos que de utilizar algoritmos teol贸gicos.

 

De Sendai a Bendasi, pasando por Madrid

Una copla agro-popera de la ominosa (en coordenadas est茅ticas) d茅cada de los 90 versaba sobre la distancia apocal铆ptica que separa el verso alejandrino del haiku, el clavel del loto, Toledo y sus hierros de los metales de Himeji. Lo que distancia, en kil贸metros de gente y horas de desconocimiento, la cultura espa帽ola de la nipona. Sin embargo, un viernes fr铆o de marzo, Jap贸n se nos arroj贸 a los brazos, a los brazos del mundo entero, cuando un monstruo de negro rugido e insondable fractura, abofete贸 con mano cerrada a nuestros hermanos rasgados. Miles de fallecidos que son nuestros, ya que la fraternidad humana obliga.

   

Y r铆ase la gente

Admito que cada d铆a se me antoja m谩s cuesta arriba la redacci贸n de art铆culos de opini贸n. No por falta de 铆mpetu redactor, sino por la lisergia tem谩tica en vigor, que confunde, marea y distorsiona una evaluaci贸n calma de los acontecimientos de la agenda pol铆tica. El sempiterno estado festivalero del pa铆s, donde el Consejo de Ministros parece la agrupaci贸n vencedora en los carnavales gaditanos, y la abnegaci贸n doliente del pueblo, imagen fidedigna de un paso cofrade, tan cercano en el tiempo, me dificultan el afrontar los temas con bistur铆 met贸dico, y me cobijo m谩s bien en terrenos de chirigota y guasa.

 

Miop铆a europea

La Europa de Ortega y Gasset, la columna del progreso, se ausenta, timorata, cuando m谩s se le necesita. Hoy parece predominar en nuestras instituciones (patrias o supranacionales) una veta de ineptitud burocr谩tica cuya idea de justicia y libertad se alberga en la gatera. Ni siquiera, en un ejercicio c铆nico pero contempor谩neo, hacen prevalecer la cuenta de resultados ensortijando a nuestras empresas, callando ante dictaduras de pelaje medieval y ennegrecidas de petr贸leo. Europa, esta Europa, es lenta y abotargada, y uno se pregunta si no siempre ha sido igual. En numerosas ocasiones nos ha cogido el cambio (a peor o mejor), orgullosos de nuestro establishment y jugando al paddle diplom谩tico.

   

Deutschland 眉ber alles?

鈥淎lemania, Alemania por encima de todo, por delante de todas las cosas鈥. Ese aparente inocuo verso, ce帽ido entre fusas, cercado por las l铆neas de notaci贸n, no deja de ser un arranque germ谩nico de orgullo cateto y arialmente blanco nuclear. Como la histeria demostr贸 anteayer, el 鈥淎lemania por encima de todo鈥 esconde la peor enso帽aci贸n racial y asesina que ha parido este colectivo humano que se denomina pomposamente ser inteligente.

 

Sevilla tiene una cosa, que solo tiene Sevilla

Luna, sol, flor y mantilla. Una risa y una pena. Un tesoro a cada orilla. Tres poetas afamados. Y tiene adem谩s Sevilla, y no de mentirijilla, una gracia y un seseo, una juerga y un jaleo, y un ol茅 que es de Sevilla. Eso es lo que tiene, entre mil oropeles m谩s, la ciudad hispalense. Y se preguntar谩n ustedes el porqu茅 de esta mel贸dica entrada, a golpe de sevillanas cl谩sicas. Pues uno, que adem谩s de ser forofo gen茅tico de la tierra, ha deambulado el pasado fin de semana por all铆, enjaezado no con el uniforme civil de feriante o cofrade visual, sino con el pol铆tico de pepero.

   

Carnaval 2012

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