Disfruta Getafe Restaurantes
24/09/2007
C/ Castaños, 11
Teléfono: 916950579
Comer igual que en casa
Hacer sentir al cliente que come como en casa, en un ambiente cálido, gracias a unos platos elaborados y presentados con idéntico mimo al de nuestras madres es lo que buscan las mujeres que regentan La Cocinilla. En una de las muchas vías que cortan la calle Madrid, encontramos un pequeño local prologado por una fachada que anticipa lo que vamos a descubrir. Lo que en un principio es sólo una agradable sala pronto se convierte en un juego de evocaciones. Es en el justo momento en que los platos comienzan a repartirse entre las mesas y se mezclan con los colores pastel de las paredes. Los salmón, amarillos, verdes, anaranjados... de los muros se confunden con las refulgencias que emanan del pastel de verdura, las berenjenas rellenas, el queso brie rebozado, los crepes, el tiramisú, la manzana reineta con hojaldre sobre natillas... El derroche de buen gusto y delicadeza no pasa desapercibido. “No, si es que en algo se notaba”, comenta uno de los comensales cuando Lourdes Gómez (encargada de que todo marche perfecto en la sala) le explica que a quien tiene que felicitar no es al cocinero. En realidad, éste no es éste sino que es ésta, mujer, igual que sus tres compañeras, que hace unos años se atrevieron sin el trampolín de la experiencia a montar un negocio de hostelería. Ahora ven el fruto de su esfuerzo. “Con la inversión mínima, pidiendo créditos y ayudadas por la familia” decidieron tirar para adelante, confiesa Lourdes. Si acaso, pudieron echar mano del leve conocimiento culinario que su hermana Cristina (una de las emprendedoras) poseía, nacido a la sombra de su atracción por la comida vegetariana. La anécdota, a la postre, influyó en el estilo del restaurante. “Sabemos que muchos de los que vienen aquí dicen: Vamos a donde las chicas, las vegetarianas”, señala Lourdes. Pero que esta percepción no lleve a equívocos. Su propuesta va más allá de las verduras y hortalizas, aunque se apropie del concepto representado por ellas: comida ligera y saludable. Su paleta abarca más tonalidades: el burdeos del jamón ibérico, el tostado de las croquetas caseras y del solomillo, el beige y blanco del queso, de los spaguetti a la carbonara... La lista de precios no quiere ser discordante y permite comer el menú diario por 9,75 euros u optar por dos platos, postre y vino de la carta por una media de 25 euros. La clientela con la que cuentan, en su mayor parte gente joven, se nutre de profesores de la Universidad Carlos III, estudiantes, trabajadores de las oficinas y bancos próximos. Lourdes precisa: “Ahora se está incorporando gente mayor que viene recomendada por sus hijos”. A ellos también les sorprende el sutil toque que estas cuatro chicas transmiten al almuerzo de cada día laborable y a las cenas de los sábados, así como la calidad de las creaciones que les ofrecen. Lourdes piensa que las claves de su éxito residen en cocinar como si lo hicieran para ellas mismas y haber conseguido crear un sitio diferente.




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