Escrito por Susana Zorraquino 15/12/2011
Tal día como hoy, 15 de diciembre, en la casa número 3, cuarto bajo, de la plaza General Palacio nacía hace 100 años Lorenzo Pascual, conocido en el pueblo por un mote heredado de su padre, El Talega (por referencia a la bolsa usada para llevar comida al campo). El nacimiento del bebé en aquellos primeros años del siglo pasado (1911) y los acontecimientos que se presentaron en los años venideros marcaron la infancia y la juventud, y también la personalidad posterior, de este varón de familia humilde cuya estirpe se asentó en Getafe, procedente de La Rioja, en 1840. En su niñez, compartida con siete hermanos más (sus padres engendraron cuatro chicos y cuatro chicas), fueron compañeras del muchacho la carestía y la penuria y en su mocedad se cruzó en su camino esa guerra que tantos hermanos mató y unas rejas que le privaron de su libertad. El Talega, casado después con Rafaela Durán, murió a sus 82 años, con cuatro hijos (nacieron siete del matrimonio pero dos mellizos fallecieron a los pocos días de vida y otra bebé murió al año) y habiendo conocido a ocho nietos y criado a dos de ellos.
Como recuerda su hija Amalia, promotora de este pequeño homenaje, su padre era una persona reservada, introvertida y muy callada, todo fruto de las experiencias que le tocaron vivir en la Guerra Civil. La contienda “le marcó mucho” y aquellos años fueron siempre impronunciables en casa. Lorenzo Pascual aparece en la hoja de alistamiento del Batallón de Juventud Campesina de Getafe, formó parte del famoso Quinto Regimiento (cuerpo militar de voluntarios) y llegó a ser capitán, aunque este rango no se lo reconocieron porque el ascenso se produjo unos días antes del fin de la guerra. Todo esto le costó siete años de cárcel en Alicante. Fue allí donde conocería a su futura esposa, una valenciana de nombre Rafaela Durán, y al término de su condena en prisión celebraron nupcias un 18 de marzo del 46 en el pueblo de ella: Villena. La fotografía que acompaña estas líneas representa ese día de boda. Tras el enlace, El Talega regresó a su Getafe que la guerra alejó y del brazo trajo a una nueva hija adoptiva para el pueblo: a su mujer Rafaela. Getafe había quedado devastado por aquella guerra fratricida y fue el pueblo que se encontró Rafaela. Cuenta Amalia que al llegar su madre lloraba y lloraba diciendo: “¿Dónde me has traído?”. Esas palabras se olvidaron con los días porque Rafaela se volvió getafense, getafense y hoy, con 86 años, que no le toquen Getafe.
Lorenzo Pascual tuvo que arrancar prácticamente de cero. Antes de la contienda trabajaba en la construcción, a la que volvería también con los años, pero recién llegado de nuevo a Getafe estuvo trabajando de hortelano en la zona de huertas que por entonces había en el Sector III de hoy. Obtuvo apoyo del alcalde de la época, Juan Vergara, que le ayudó a encontrar trabajo sin hacer caso de un currículum en el que, por las circunstancias, ponía presidiario. Lorenzo y Rafaela hicieron su vida entre Getafe Centro y La Alhóndiga. Su primera vivienda en el pueblo como matrimonio estaba situada en la calle Fernando Barrachina, de ahí se mudaron a Eugenio Serrano y en 1961 a la calle Barco (donde Amalia pasó su infancia). En 1972 la familia se trasladó a la calle Cervantes, donde Lorenzo moriría. En ese año, en el 72, entró en la casa de esta familia la primera televisión. Lorenzo era reacio al invento. Amalia recuerda el hecho como una anécdota que hoy le provoca risa. Y es que, aún con la tele ya en el salón, el padre se ponía de espaldas a la pantalla… por aquello de no ser cómplice del delito. “Él tenía que poner la radio y escuchar el parte”. Los Talega eran y son una familia conocida en pueblo. Por estas fechas que ahora se acercan, por ejemplo, en Navidades, el hermano mayor de Lorenzo, de nombre Antonio salía cada año tocando el pandero y cantando villancicos desde La Alhóndiga hasta el centro. Pero de aquello hace ya algunos años; antes del 70.
Volviendo al 2011, hoy Lorenzo El Talega sería un hombre centenario según su partida de nacimiento, aunque en vida, como apunta a modo de curiosidad su hija, lo celebró siempre los catorces de diciembre porque así lo decía su DNI.
Foto cedida por Amalia Pascual

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Comentarios
Soy Mercedes, la nieta mayor de Antonio "El Talega".
Me ha gustado mucho tu artículo y que te acordaras de mi abuelo; pues esa imagen del día de Navidad, por la mañana, cuando llegaba con su capa negra y su gran pandero cantando villancicos para felicitarnos las Pascuas y darnos el aguinaldo a todos sus hijos y nietos, nunca la olvidaré.
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