Seres indignos

Desconocemos qué extrañas conexiones, falsos contactos o cables pelados hay dentro del cráneo de esos seres indignos que se complacen en sabotear el monolito erigido en memoria de Sandra Palo. Posiblemente hayan destrozado contra el suelo, entre risotadas groseras, la placa que recordaba a la muchacha asesinada o la conserven como un trofeo de su ignominia, nos da igual; solo deseamos que nadie tenga que recordarlos nunca entre lágrimas.

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