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Hiperactividad infantil: ¿Debemos tratarla?

hiperactividadEl trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH) suele ser unos de los motivos más frecuentes de consulta entre los profesionales de salud que trabajan con población infantil. Se estima que aproximadamente el 5% de los niños padece este trastorno, siendo más frecuente entre los niños que entre las niñas. No existe una causa única en la aparición de la hiperactividad (aunque parece existir un fuerte componente genético) y sus manifestaciones clínicas pueden ser muy heterogéneas, es decir que puede existir una gran variabilidad en la sintomatología de cada niño y presentarse de formas diversas.

Aunque parece que el TDAH está de moda, las primeras referencias que tenemos datan de 1865. Pero a pesar del conocimiento que tenemos actualmente de este trastorno, el TDAH se sigue diagnosticando tarde y mal. En efecto, el hecho de confundir a menudo TDAH y mal comportamiento, no solo retrasa el diagnóstico sino que se están diagnosticando niños que son muy activos pero que nada tienen que ver con TDAH.

¿Porque debemos tratar el TDAH?

El niño con TDAH es mucho más que un niño movido. Las consecuencias de esta patología son numerosas y puede tener consecuencias a corto, medio y largo plazo en diferentes áreas de la vida del niño. Veamos algunas de ellas:

  • Área escolar: el niño con hiperactividad puede resultar “molesto” en clase y solemos centrarnos en su comportamiento. Sin embargo, y a pesar de tener capacidades intelectuales normales, los problemas de atención, de organización y de impulsividad, entre otras dificultades, hacen que el rendimiento escolar del niño y sus resultados académicos, sean pobres. Por todo ello es importante poner en práctica una serie de adaptaciones que puedan ayudarle en clase.
  • Dinámica familiar: las consecuencias del TDAH en el ámbito familiar son de las más importantes. Si educar a un hijo puede resultar difícil, educar a uno con TDAH lo es todavía más y algunos padres terminan “dándose por vencidos”, generándose situaciones difíciles de gestionar en la familia y afectando negativamente a los otros miembros.
    Relaciones sociales: los niños con TDAH suelen tener dificultades para relacionarse con los demás niños, ya que les cuesta ajustar su comportamiento a las diferentes situaciones. Suelen ser mal aceptados por sus compañeros y sus amistades son poco duraderas.
  • Área psicológica: debido a sus dificultades escolares, la mala calidad de sus relaciones con los otros, las discusiones frecuentes con sus padres y hermanos, unido al hecho de que no paran de recibir críticas, su autoestima se resiente y la percepción que tienen de sí mismos es muy negativa. Además, es frecuente observar problemas de ansiedad y de depresión.

Por todo ello, es de vital importancia la detección precoz del trastorno con el fin de determinar (y limitar) las dificultades de cada niño y poder establecer un plan de acción adaptado a cada uno de ellos, incluyendo aspectos médicos, psicológicos, cognitivos, familiares y escolares.

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Redacción Getafe Capital

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