Mayte Hidalgo: la exdependienta que conquistó las redes siendo una “influencer al revés”

GETAFE/Entrevista (22/12/2025) – En un mundo digital saturado de filtros, viajes paradisíacos y vidas aparentemente perfectas, el éxito de Mayte Hidalgo es una anomalía maravillosa. Esta vecina de Getafe, originaria de Fuenlabrada, ha construido un imperio del humor basándose precisamente en lo contrario: la naturalidad aplastante. No busca la foto perfecta; busca la risa cómplice de quien se ve reflejado en sus parodias.
Su historia no es la del éxito premeditado, sino la de una trabajadora del comercio local que, casi por accidente, descubrió que tenía un don. Tras pasar más de una década atendiendo clientes en las tiendas del sur de Madrid, Mayte dio el salto al vacío para conseguir millones de reproducciones llenas de risas.

De Inditex a la viralidad.

Para entender a Mayte hay que conocer su geografía vital, puramente arraigada al sur de Madrid. Se define con orgullo como una “fuenlabrita de nacimiento” que se crio allí hasta los 25 o 26 años, momento en el que se trasladó a Getafe. Su vida laboral ha sido un recorrido por los grandes hitos comerciales de la zona.
Trabajó durante años como dependienta. Sus inicios fueron en una tienda en el centro comercial Getafe 3, una zona que conoce desde su inauguración. La evolución del comercio local marcó su propia ruta: cuando esa tienda cerró, la empresa le dio a elegir entre irse o trasladarse. “Yo obviamente todavía no me dedicaba a las redes sociales, y dije: ‘Hombre, pues yo me tengo que cambiar de tienda, yo no me voy a ir’”, recuerda.
Así continuó su periplo por Parquesur y posteriormente por Nassica, manteniéndose siempre ligada al sur de Madrid. Sin embargo, en sus ratos libres, algo empezaba a cocinarse. Lo que comenzó como un ‘hobby’ y puro entretenimiento personal estaba a punto de cambiar su destino.

El detonante y la decisión más difícil

Mayte imitó a esas administrativas del ambulatorio que, a veces, “son muy serias y ni te miran a la cara”. La parodia explotó. “Se viralizó, llegó a casi 3 millones de reproducciones y fue como: ‘¡Hala! ¡Qué fuerte!’”, explica todavía sorprendida por el alcance de aquella primera publicación. Al ver que su humor sobre médicos y madres funcionaba, se dio cuenta de algo crucial: “Pensaba que solo les hacía gracia a los míos y resulta que no, que hago gracia a más gente”.
El éxito en redes trajo consigo una encrucijada vital que muchos creadores de contenido enfrentan, pero que Mayte vivió con el peso de la responsabilidad generacional. La estabilidad laboral es un valor sagrado. “Fue la decisión más difícil de mi vida”, confiesa. “No era sencillo soltar el amarre de un trabajo fijo de 12 o 13 años”. Pero la realidad económica se impuso: “Me estaban saliendo suficientes campañas de publicidad, que están muy bien pagadas, y no podía estar ni a una cosa ni a la otra”.
El volumen de trabajo se volvió inmanejable y tuvo que elegir. Con el apoyo de su marido, y bajo la premisa de “quien no arriesga no gana”, Mayte se lanzó a la piscina de los autónomos digitales. “Yo voy a hacerlo y ya está”, se dijo a sí misma. Afortunadamente, la apuesta salió bien.

“Soy una influencer al revés”

Mayte Hidalgo ha acuñado un término que define perfectamente su marca personal: “Influencer mal”. Lejos de buscar la estética aspiracional, ella ha comprobado empíricamente que su audiencia penaliza el postureo.
“El otro día pensé que soy influencer al revés. Porque cada vez que subo una storie se van seguidores”, comenta entre risas. Tiene la sensación de que cada vez que intenta mostrarse más arreglada, al estilo de creadoras como Laura Escanes, el público desconecta. “Creo que les gusta verme con la bata o con el pijama y con el moño mal hecho y sin maquillar. Lo natural”, asegura.
Esa naturalidad se extiende a su proceso creativo. Mayte es una mujer orquesta: “Yo hago todo. Escribo los guiones, me grabo, lo edito… todo yo”. No hay equipo detrás, solo ella, su móvil y su capacidad de observación. Su mayor musa es su propia madre. Cuando interpreta a esas madres de los años 80 y 90, no está creando un personaje ficticio, está canalizando a su progenitora. “Es mi inspiración. Además, mis tías me dicen: ‘Es que eres tu madre’”, relata.
Para documentarse sobre una época, los 80, que ella vivió siendo muy pequeña, utiliza a sus hermanos mayores como sus particulares ‘ChatGPT’, preguntándoles cómo eran las fiestas, la televisión o la maternidad.

Vietnam: el paso por TV

Su talento natural no pasó desapercibido para los grandes medios, pero su experiencia en la televisión nacional ha sido, cuanto menos, agridulce. Mayte ha participado en programas de máxima audiencia como Todo es mentira y formatos nocturnos como La noche golfa en Telemadrid.
Sobre su paso por el programa de Cuatro, Mayte es gráfica: “Eso es Vietnam. Te lo digo de verdad. Es un programa muy chungo”. Acostumbrada a grabar en la intimidad de su habitación, el directo y la tensión de un plató fueron un choque de realidad. “Yo que vengo del móvil en mi casa… de repente estar ahí… uff, qué difícil”, admite. “Todo lo que ocurre en ese programa es muy real”.
Su experiencia en Telemadrid fue diferente, pero igualmente insatisfactoria por motivos artísticos. Sentía que el formato estaba demasiado guionizado. “No me daban la libertad que yo quería tener. No me dejaban ser yo misma”, lamenta.
Esta travesía por los medios tradicionales le ha servido para reafirmarse en su camino. Para Mayte, la televisión ha quedado relegada a un segundo plano. “Mi plan A son las redes sociales, crear contenido es mi trabajo. Y eso me tiene que quedar claro. La tele es mi plan B o C”, afirma.

Maternidad, privacidad y el futuro

En el ámbito personal, Mayte lidia con la adolescencia de su hijo de 13 años, un chico “muy introvertido” que lleva la fama de su madre con discreción. Aunque él no presume, sus amigos sí lo hacen por él. “Presumen más sus amigos que él mismo”, comenta Mayte.
Recientemente, ha tenido que gestionar el deseo de su hijo de iniciarse en TikTok y pedirle ayuda para ganar seguidores, algo que a ella le genera sentimientos encontrados. “Me estaba dando pánico”, confiesa, aliviada de que la fiebre se le haya pasado un poco. Su filosofía como madre se basa en la confianza plena: “Yo creo que la confianza es importante. Que tu hijo tenga confianza plena en ti y pueda hablar de todo”, reflexiona, alejándose del perfil de “madre estricta” que a veces parodia.
Además de sus vídeos, está inmersa en el podcast Pocas Luces junto al cómico Raúl Massana, con quien ya realiza monólogos en teatros. Su mente no para de maquinar nuevos personajes, desde recuperar a sus “madres históricas” (la romana, la egipcia) hasta parodias de princesas Disney como la Bella Durmiente.
En Getafe, Mayte es profeta en su tierra. “Es brutal, me conoce muchísima gente. Todo el mundo me para”, dice agradecida por el cariño de sus vecinos, quienes le aseguran que les “alegra la vida”. Para aquellos que sueñan con seguir sus pasos, su consejo es tan llano como ella: “Currar y punto. Hay que ser constante. Y que te encante lo que haces, si no, no vas a ningún lado”.

Roberto Jiménez Gómez