
GETAFE/Deporte (31/03/2026) – Ubicado en el corazón de Getafe, el Gimnasio Caysan no es un centro deportivo convencional. Desde hace más de cuatro décadas, sus paredes albergan mucho más que sudor y entrenamiento físico; son el hogar de una auténtica filosofía de vida.
A través de la rigurosa disciplina del taekwondo, este espacio intergeneracional acoge a alumnos desde los cuatro años hasta más de cincuenta. Con un palmarés que incluye campeones de España y promesas regionales, el Caysan demuestra que el éxito en el tatami y en la pista nace del respeto, la constancia y el amor por este deporte.
El eco rítmico de los pies golpeando el tatami se mezcla de forma casi poética con el repique lejano de unas castañuelas. Esta es la banda sonora diaria en el Gimnasio Taekwondo Caysan de Getafe, una institución que ha visto crecer a varias generaciones de vecinos. Lejos de las modas del fitness moderno, el Caysan se mantiene fiel a sus raíces, ofreciendo un refugio donde el deporte se entiende como un camino de autoconocimiento, superación personal y respeto mutuo.
La historia del taekwondo en este club está intrínsecamente ligada a la figura de su maestro fundador, Martiniano Ramos, quien falleció recientemente, dejando un vacío irremplazable pero también un legado que sigue más vivo que nunca. Rosa María, una de las figuras clave del centro, recuerda con emoción sus inicios en el club alrededor del año 2008. Al principio, su inmersión fue gradual, compitiendo en la modalidad de técnica (pumses) a nivel nacional. Sin embargo, con el tiempo y ante la retirada del maestro original, Rosa y su compañero tomaron las riendas de la cantera. “Empecé con los chiquitajos de 4 o 5 añitos”, relata Rosa María. “Me había especializado en ellos y son los que ahora mismo tengo con 16, 17 o 18 años”.
Para ella, y para todos en el Caysan, el taekwondo trasciende la etiqueta de arte marcial. “Es una disciplina, una forma de vida. Buscamos buenas personas. Para mí es una filosofía, un camino que empiezas desde el cinturón blanco”.
En este centro se respeta profundamente la tradición coreana de la que emana el deporte, destacando el valor de la veteranía. “Un maestro no por ser mayor es menos que un joven; es la sabiduría, es el que enseña”, subraya Rosa.
Esta visión permite que en el gimnasio convivan deportistas de todas las edades, rompiendo la barrera generacional y demostrando que el taekwondo no tiene fecha de caducidad. De hecho, en las competiciones de técnica, existen participantes que superan los cincuenta años.
Dentro del vasto mundo del taekwondo, el Gimnasio Caysan destaca por su altísimo nivel en la modalidad de pumses (técnica o formas). Alejandro Quiroga Robles, es uno de los destacados del club en esta disciplina. Con 16 años de experiencia a sus espaldas, Alejandro ha tocado la cima nacional: fue Campeón de España en 2019 y es un habitual en lo más alto del podio madrileño. “Los pumses consisten en una lucha imaginaria contra un adversario imaginario”, detalla Alejandro.
A diferencia del combate directo, aquí el rival es uno mismo. “Tienes que perfeccionar los movimientos, tiene que ser una lucha perfecta con la sincronía del cuerpo, con su equilibrio y todo”. Alejandro, que forma parte de la selección madrileña, explica que la competición de técnica requiere una dedicación mental absoluta. “Es una coreografía marcial donde cada respiración, cada bloqueo y cada ataque al aire es evaluado con lupa por los jueces”.
A este alto nivel también aspiran otras competidoras del centro, quienes compaginan el combate con los pumses, algo que para Rosa “solo está al alcance de unos pocos”.
Si los pumses son el control absoluto, el combate es la explosión de adrenalina. La vertiente olímpica del taekwondo también tiene un peso enorme en el Caysan. Jóvenes como Luis, que compite en la exigente categoría junior, saben lo que es saborear el éxito tras el esfuerzo. Tras cinco años practicando el deporte, Luis logró una codiciada medalla de bronce en el campeonato de Guadalajara.
Al preguntarle sobre la dureza de los impactos en su deporte, Luis se muestra sereno y decidido: “Pegan fuerte, pero más fuerte son las ganas que tiene uno de ganar”. Esta mentalidad resiliente es compartida por Sukaina, actual subcampeona de Madrid. Ella comenzó su andadura a los nueve años y medio y ha encontrado en el taekwondo un pilar vital. “Me ha aportado disciplina, defensa… me ha traido muchísima gente muy buena que me apoya, como mis compañeros y mis maestros”.
Otra de las joyas de la cantera es Dana, quien no teme enfrentarse a los retos de competir en ambas modalidades (técnica y combate). Recientemente, Dana se alzó con la medalla de oro en Murcia y la de plata en Madrid.
Para todos ellos, el objetivo último no es solo colgarse medallas, sino alcanzar la maestría personal. “Como dicen todos”, reflexiona el joven Luis, “el cinturón negro parece que es el más alto, pero realmente es el principio. Te das cuenta de todo lo que has conseguido y de todo lo que hay por conseguir aún”.
LA DANZA, EL LATIDO CONSTANTE Y TERAPÉUTICO DEL CAYSAN
Aunque el nombre del gimnasio evoque inmediatamente proyecciones marciales y patadas espectaculares, el Caysan guarda en su interior un alma profundamente artística. La danza lleva desde los comienzos, su actual instructora, Raquel Talavera, que lleva dieciocho años al frente de las clases, relata cómo esta actividad se ha convertido en una terapia tanto física como emocional para decenas de menores, pero también de adultos en Getafe.
“Las clases las hacemos de manera amateur; no estamos a nivel profesional ni preparamos exámenes de conservatorio”, aclara la profesora. Sin embargo, el rigor y los beneficios son innegables. La estructura semanal está diseñada para ofrecer una formación completa: los martes se dedican a la danza clásica, fundamental para trabajar la postura, la base corporal y la elongación muscular. Los jueves, el tapiz se transforma en un tablao para dar rienda suelta a la fuerza del flamenco y la danza española.
El perfil de las alumnas es muy variado, abarcando desde niñas de cuatro años hasta mujeres que superan los setenta. Según la instructora, los beneficios de la danza se dividen en dos grandes bloques: “A nivel físico favorece enormemente toda la musculatura, trabajando el cuerpo de manera integral. Destaca la mejora postural en la espalda y el desarrollo de la movilidad fina en las manos, esencial para el toque de castañuelas. Tengo grupos de adultos que simplemente con la clase de castañuelas, de estar tocando sin bailar, ya notan esa zona despejada y con más movilidad”, asegura.
A nivel psicológico la danza actúa como una válvula de escape vital. “Es una desconexión total. La cabeza te va a otro sitio en el momento en que estás aquí. La danza tiene ese componente sentimental que necesitas para expresar las cosas”, añade. Además, fomenta la socialización. El beneficio para los adultos, especialmente en clases enfocadas a las sevillanas, es inmenso: interactúan, coordinan movimientos, se ven bien frente al espejo y comparten un espacio seguro libre de estrés.
Para Raquel, no cabe duda: independientemente de la edad o el nivel, “el arte del movimiento es salud pura”.
Este gimnasio se consolida no solo como un centro deportivo, sino como un verdadero hogar para el bienestar integral.