
Eres un chico tremendo, no te crees casi ná.
(Desobediencia civil. José Antonio Labordeta)
GETAFE/Todas las banderas rotas (09/03/2026) – Inmediatamente después de que el Gobierno desclasificara algunos documentos relacionados con el 23F, el PP calificó ese hecho de cortina de humo. Y muy poco después Feijóo escribe “que sería deseable que el Rey Emérito regresara a España”. Ya lo he dicho en otras ocasiones, Feijóo debería despedir a los asesores que le hacen decir/escribir algunas cosas, por ejemplo, esta.
Porque da la impresión de que este mensaje sí que es una cortina de humo (¿quizá de los problemas con Vox en Extremadura? ¿O de la pelea interna con Ayuso?). ¿No creen los asesores del señor Feijóo que es muy inoportuno relacionar la desclasificación de documentos del 23F con la vuelta a España de Juan Carlos? Tanta prisa por decir que “contribuyó (el rey emérito) a sostener nuestra democracia y nuestras libertades” me recuerda aquello de “dime de qué presumes y te diré de qué careces…”; pero, claro, es que yo soy muy mal pensado, no me creo casi ná.
He hecho una lectura rápida de alguno de los documentos que se han publicado y me siguen quedando las mismas dudas que tenía antes de leerlos respecto a la actuación del entonces Jefe de Estado. Siempre me pregunté que pasó en Zarzuela desde las seis y media de la tarde del 23 de febrero hasta la una y doce minutos del día 24 en que vimos a Juan Carlos dando su mensaje en TVE. Y, respecto a eso, se ha desclasificado un documento titulado “SUCINTO RELATO DE LOS SUCESOS DE LOS DÍAS 23 DE FEBRERO DE 1981 Y 24 A RAIZ DEL ASALTO AL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS SEGÚN FUERON CONOCIDOS EN EL PALACIO DE LA ZARZUELA”; relato que, sucintamente, cuenta que Sabino Fernández Campo (Secretario General de la Casa del Rey) y el propio Rey mantuvieron unas conversaciones con los protagonistas de los hechos. Pero no hay soporte documental alguno que permita conocer qué fue exactamente lo que allí se dijo: solo hay un testimonio de parte, no contrastado. Por ejemplo, transcribo literalmente:
“Entre 20,00 y 21,00 horas.
-SM el Rey recibe llamadas de Gabeira – Armada.
-Habla con general Armada. Conversación muy tensa.
-Pasa SM el teléfono al general Fernández Campo que habla con el general Armada.
-Se habla también con el general Gabeiras”.
Antes, entre las 19 y las 20 horas, según se lee en el documento que estoy comentando, el Rey ordena “establecer contacto con las Capitanías Generales, Zonas Marítimas y Regiones Aéreas para conocer la situación (lo hace personalmente SM el Rey hablando con todos)”.
Pero, ¿cuál es el contenido de esas conversaciones? De eso no hay nada.
Más adelante, ese mismo documento dice que, a la 1 horas 20 minutos del día 24, después, por tanto, del mensaje de Juan Carlos por TVE, “el Rey trasmite por teléfono las siguientes órdenes al Teniente General Milans del Bosch: “Te hago saber con toda claridad lo siguiente: 1. Afirmo mi rotunda decisión de mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente. Después de este mensaje ya no puedo volverme atrás”. De esta última frase podría desprenderse la sospecha de que, hasta ese momento, el Rey habría estado considerando otras alternativas y que tomó esa decisión en base a las conversaciones mantenidas con los altos mandos militares.
En fin, me parece que la conclusión que puede sacarse de todo esto, es que lo desclasificado no da elementos para despejar las dudas previas; o, dicho de otro modo, no hay razones suficientes para pensar que el rey emérito esté libre de toda sospecha.
Volvamos a Feijóo y a los que como él se han apresurado a decir que Juan Carlos estuvo siempre del lado de la democracia y, por tanto, ya sin duda se le debía considerar salvador de la misma y, de paso, eso de su enriquecimiento con comisiones ilícitas, su evasión de capitales mediante fundaciones más o menos oscuras, el impago de impuestos en su país a pesar de ser el más obligado a dar ejemplo dado su cargo, eso, ya tal, como diría Rajoy. ¿Es quizá sobre todo esto sobre lo que Feijóo –y, por extensión, el PP y toda la derecha mediática- quiere correr una cortina que lo tape todo? Lo extraordinario (y en cierto modo chusco) es que haya sido la propia Casa Real la que haya tenido que recordar lo obvio: que si Juan Carlos quiere volver a residir en España deberá cumplir con sus obligaciones fiscales, es decir, pagar impuestos en España; ese es un detalle que Feijóo ha pasado por alto (¿quizá conscientemente?) y la razón por la que dudo que Juan Carlos quiera volver a instalarse definitivamente aquí; sobre todo porque, si Juan Carlos pasa a ser un contribuyente español como cualquier otro, tendría que declarar el dinero que tiene en paraísos fiscales (entre 1.700 y 2.000 millones de euros según Forbes y The New York Times) y pagar el correspondiente impuesto de patrimonio por ese capital.
En fin, la cuestión de que Juan Carlos trajo la democracia a la muerte del dictador y la sostuvo la noche del 23F es la idea que la derecha ha querido mantener antes y ahora. Pero, en mi opinión, lo que el emérito defendió sobre todas las cosas, tanto a la muerte del dictador como la noche del golpe, fue la monarquía, es decir, su interés personal. Si en el inicio de la transición decidió que la dictadura franquista debía trasformarse en una democracia, fue porque entendió que era la mejor manera (quizá la única) de que pudiera permanecer la monarquía. Y sostengo que las conversaciones que mantuvo –principalmente con los capitanes generales, aunque no solo (¿qué hay de la trama civil?)- le sirvieron para sopesar las posibilidades de éxito y, sobre todo, las consecuencias que para la corona tendría apoyar o no a los golpistas: por lo que sea –los documentos desclasificados no lo aclaran-, decidió que “ya no podía volverse atrás”.
Concluyo: sostengo que Juan Carlos siempre ha considerado a la democracia, no como un objetivo en sí mismo, sino como una herramienta para la permanencia de la monarquía. Claro que esta es solo mi opinión. Pero es una opinión que los documentos desclasificados no han podido desmontar. O quizá es que yo no me creo casi ná.