El piragüismo como motor social y deportivo en Getafe

GETAFE/Deporte (29/06/2026) – Nacido de una candidatura olímpica frustrada, este modesto club ha transformado un pequeño lago en una prolífica escuela deportiva. Salud, integración social y alta competición conviven en una entidad que democratiza el piragüismo para todas las edades.

El deporte local a menudo encuentra su camino en los resquicios urbanos más insospechados, creando realidades comunitarias de un valor incalculable para los vecinos. Esta es la historia viva del C.D.B. Canal Getafe Madrid, un equipo de competición y escuela deportiva cuya propia existencia está intrínsecamente ligada a los Juegos Olímpicos que una vez sobrevolaron la región. A través de la experiencia y las palabras de Pablo Masagués, responsable de la entidad, nos sumergimos de lleno en las aguas de un club que ha sabido reinventarse contra viento y marea para llevar la pasión por el piragüismo a la ciudadanía, demostrando que la voluntad deportiva puede superar cualquier barrera logística.

 

El eco de una faraónica sede olímpica

Para entender el verdadero origen de este equipo, resulta totalmente imprescindible retroceder en el tiempo hasta aquellos años en los que Madrid soñaba con albergar los Juegos Olímpicos. Tal y como relata el propio Masagués: «Nosotros venimos a Getafe porque era subsede en las olimpiadas que se iban a hacer en Madrid y entonces iba el canal aquí».

El plan original era verdaderamente faraónico, se había diseñado una inmensa pista deportiva de dos kilómetros y medio de longitud que requería una reestructuración total del entorno. Sin embargo, la colosal magnitud de la obra terminó siendo su propia condena. «Era una obra majestuosa, casi casi como lo de la Fórmula 1«, bromea Masagués, antes de detallar el escollo definitivo: «Costaba 180 millones de euros porque tenías que mover el río, movías la M-45, tenías que mover el AVE y, bueno, cuando no hay olimpiadas se termina».

A pesar de los denodados esfuerzos del municipio y de las agrupaciones deportivas por mantener viva la llama, el sueño olímpico terminó por desvanecerse definitivamente.

Aun así, los promotores decidieron que la semilla deportiva que ya se había plantado debía continuar viva. «Nos quedamos aquí, y aquí vamos creciendo poco a poco», afirma Masagués.

El refugio seguro de La Alhóndiga

A falta de ese canal de dimensiones internacionales, el C.D.B. Canal Getafe Madrid ha sabido consolidar su base de operaciones diaria en un entorno mucho más humilde, pero funcional: el lago del Parque de La Alhóndiga.

Este espacio acuático, aunque limitado en extensión, ofrece unas condiciones idóneas para la enseñanza de base.

El responsable del club es plenamente consciente de sus dimensiones, confesando con humor que cuentan con «la lámina de agua más pequeña de España». No obstante, recalca que cubre muy poco, “lo que se convierte en la mayor garantía de seguridad absoluta para los alumnos que se suben a una embarcación por primera vez”. Además de aprovechar este entorno, el uso de este espacio público conlleva una enorme responsabilidad medioambiental que el club asume como un deber cívico. “Los propios deportistas realizan constantes labores de limpieza en el agua durante sus entrenamientos, retirando todo tipo de residuos para preservar la naturaleza”.

 

De prebenjamines a veteranos: una puntuación igualitaria

Cuando el objetivo vira hacia la competición más pura, el equipo demuestra ser una estructura excepcionalmente consolidada que abarca absolutamente todas las etapas vitales del deportista. En sus entrenamientos comparten estela desde la categoría prebenjamín, con niños menores de nueve años, hasta veteranos incombustibles que alcanzan los 74 y 75 años.

«Todos suman puntos… me puntúa igual un alevín, un benjamín o un infantil que si tengo al mejor sénior». Esta filosofía provoca que cada palada sea vital para colocar a la entidad lo más alto posible en el medallero general.

 

Pista, río y la táctica del agua

A nivel técnico, la competición exige a estos palistas una versatilidad extraordinaria para dominar las dos grandes modalidades: la pista y el río, utilizando diferentes tipos de embarcaciones. Las competiciones de pista se desarrollan en distancias explosivas de mil, quinientos y doscientos metros en entornos controlados. Para ello, “se utilizan embarcaciones que pesan exactamente doce kilos y cuentan con un pequeño timón situado por debajo del casco”.

Por el contrario, la dureza llega con las competiciones de maratón y descensos de ríos, donde se enfrentan a cauces naturales y distancias que alcanzan los treinta kilómetros. En estas pruebas, “salen del agua, se echan la piragua al hombro, corren unos cien metros y vuelven a embarcar”.

Una escuela abierta a todos

Más allá de los metales, quieren llevar el piragüismo a los ciudadanos. Tienen una activa escuela deportiva y se implican en el tejido educativo a través del programa autonómico con institutos con el IES León Felipe y el Matemático Puig Adam.

“El proceso arranca en embarcaciones de plástico que son prácticamente involcables para perder el miedo al agua, antes de pasar a embarcaciones finas de competición”.

Para acercar el deporte a los curiosos, ofrecen bautismos acuáticos de una sesión por diez euros y cursos completos de iniciación de cuatro clases por sesenta euros.

La entidad presta a sus alumnos todo el material necesario: la propia piragua, el chaleco salvavidas y las palas.

 

Terapia, inclusión y educación medioambiental

El inmenso poder del piragüismo trasciende hacia la salud pública preventiva. Al realizarse en posición sentada y sin impacto, es una actividad idónea para adultos mayores, tonificando la musculatura y protegiendo las articulaciones frente al desgaste. Paralelamente, el club fomenta el uso terapéutico del piragüismo. Esta disciplina favorece de forma espectacular la recuperación física y la prevención de secuelas en mujeres que han superado un cáncer de mama, ejercitando toda la zona del pecho, los brazos y la espalda.

Remada a remada, el C.D.B. Canal Getafe Madrid fusiona motricidad, concienciación ecológica y superación, demostrando que el espíritu olímpico más puro lleva años instalado en las aguas de La Alhóndiga. Si te pica el gusanillo, no dudes en pasarte por el lago de La Alhóndiga, ¡y más con estos calores!

 

Roberto Jiménez Gómez

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