Los mayores salen a la calle por un sistema de pensiones digno

GETAFE/Reportaje (10/04/2018) – “¿Qué es eso de decirle a las generaciones futuras que no van a tener pensión? Vuestra generación tiene que luchar como estamos luchando nosotros: la gente joven tiene que ir, que son los más interesados. Nosotros, mal que bien, estamos dentro del sistema”, afirma Mercedes, que a pesar de tener la pensión máxima sale a la calle para reclamar la indignidad de la situación. “Hace falta ser sinvergüenza mandar una carta diciendo que nos suben la pensión: ¿1 euro o 2 al mes? ¿Cuando la luz ha subido un 10%? No tienen vergüenza”. “El 0,25% es una tomadura de pelo. He estado en muchas manifestaciones y me pide el cuerpo volver”, ratifica Isabelo. “El problema no es un pensionista, sino la situación que hay. Desde el año 60, cuando yo andaba dentro de las Comisiones Obreras, mucha gente luchó por un bienestar y lo consiguió. Y porque la generación que ha venido detrás se tomaba la política a cachondeo, ese bienestar se ha perdido. Hay pensionistas con 600 euros, pero hay gente que está trabajando y no cobran mucho más. Lo que se ha perdido es la dignidad y la España del bienestar. Se ha dormido la generación que venía detrás. Y ahora hay que echarse a las calles”. Son algunas opiniones de pensionistas, que tienen el convencimiento de que tomar las calles es la única opción.

La Plataforma de Mayores al frente

Desde que en 2012 naciera con asociaciones, sindicatos, partidos políticos… la Plataforma de Mayores trabaja para visualizar las carencias de los mayores, con la defensa de un sistema público de pensiones como una de sus principales banderas. “Se dejó de convocar el Consejo Sectorial de Mayores con la llegada del PP y creíamos necesario que hubiera un espacio para participar”, explica Luis Ortega, portavoz de la plataforma que aglutina a 25 entidades del municipio. Manifestaciones, charlas, reparto de folletos… la movilización nacional de los pensionistas no les ha cogido desprevenidos: ya venían trabajando en esa dirección. “El acto en el Espacio Mercado fue todo un éxito y esperamos que el día 11 de abril (Glorieta del Lazo, a las 18.30 horas), haya mucha más gente”.

Por otro lado trabaja la Coordinadora en Defensa de las Pensiones, que ha convocado algunas concentraciones. “No tenemos problema en que entren a formar parte de la plataforma, pero nosotros consideramos que los sindicatos, con los que ellos no están muy de acuerdo, son un pilar fundamental”. José Serrano Camacho ratifica a Ortega: “Las negociación de las pensiones tiene que ser en el Pacto de Toledo, con los sindicatos y los partidos políticos. El 0,25% no es el problema. Es el sistema. Nosotros estamos integrados dentro de la Plataforma en Defensa de los Servicios públicos, y hay que trabajar en muchas direcciones: educación, sanidad, dependencia…”.

Gregorio Herrero, también de la Plataforma de Mayores, alerta de que nos la están jugando. “En los 80 ya nos estaban metiendo miedo de que el sistema no era sostenible y éramos 2 millones. Luego con 8 millones ha seguido habiendo superávit. El problema ha sido la reforma laboral, que se cotiza muy poco y los contratos están subvencionados. Se han fundido 68.000 millones del fondo de pensiones y están pidiendo préstamos a los fondos buitre para pagarnos: veremos cómo muy pronto el patrimonio de la Seguridad Social va a parar a manos de estos fondos para cobrarse la deuda”.

Ni “poner la calefacción” ni “filetes de ternera buenos”

Son historias corrientes. Ni siquiera extraordinarias. De las que cada día todos encontramos por la calle, en el portal, en el mercado… Historias de superviviencia, de cómo hacer frente al día a día con una pensión de miseria. Encarni y Conchi son dos de esas mujeres que hacen maravillas a final de mes para asumir los gastos diarios.

Encarni tiene 636 euros de pensión. “Se vive como una mierda con ese dinero”. Separada, su chalet en el Sector III se le queda grande lo mire por donde lo mire. “Pero mi ex marido no quiere vender”, lamenta. Y tiene que hacer frente a todos los gastos: el que más teme es el del IBI. “Son 700 euros, y mi exmarido no paga nada”. Ni plantearse meterse en juicios con el dinero con el que cuenta. Y luego paga luz, agua… “apenas me quedan 150 euros para comer”. La calefacción ni se planea ponerla, “me arropo con mantas y hago vida en el piso de abajo”. A sus 68 años y después de haber sacado a cuatro hijos adelante, su ilusión sería un pisito de 40 metros cuadrados. “Para mí sola me bastaría”. No cuenta con ayuda, y además su enfermedad de huesos le ha hecho pasar hasta 20 veces por quirófano. “Me dan ganas de pegarle una patada”: la carta anunciando pomposamente la subida del 0,25% desata la rabia.

También en Conchi, que con 639,10 euros (los céntimos también son importantes cuando se ajusta tanto) tiene que hacer frente a la hipoteca por su piso. “Me quedé viuda hace 7 años. Mi marido no podía subir al cuarto sin ascensor en el que vivíamos y tuvimos que mudarnos a un primero en Juan de la Cierva”. El resultado es que después de toda una vida luchando por sacar a sus cuatro hijos adelante y tener una vejez cómoda, ahora tiene que hacer frente a una hipoteca con Bankia: “Pago 195 euros, aunque mis hijos me ayudan un poco. Pero tengo otros 60 de comunidad, más gas, luz, teléfono… Yo dejaba a Rajoy y su mujer que pasaran el mes con los 200 euros que me quedan a mí”. El último mes le vino una factura de 140 euros de gas: “¡Tampoco voy a estar helada con el frío que ha hecho!”. Y donde ajusta es en el mercado: “¿Qué voy a comprar? Pues pescado congelado, alitas de pollo… yo no puedo comprar filetes de ternera buenos”.

Factor de Equidad Intergeneracional, de sostenibilidad o cómo rebajar la cuantía de la jubilación

Detrás de palabras rimbombantes como el Factor de Equidad Intergeneracional se esconde una realidad: el cálculo de las pensiones se realizará a la baja a partir de 2019 y conforme aumente la esperanza de vida. Aunque aún no hay una cifra cerrada, las estimaciones hablan de una reducción aproximada de un 0,5%, respecto a lo que cobraría hoy. Una pensión media de 1.074 euros al mes, vería reducida su pensión en 75 euros al año.

Mientras, aumenta  la edad de jubilación hasta los 67 años, el periodo medio de cálculo de la pensión se extiende a los últimos 25 años cotizados, y se desvincula la revalorización de la pensión del IPC, y vinculándola al estado de la economía.

 

Raquel González - Directora Grupo Capital