Una lección de nuestros mayores

GETAFE/A fin de cuentas (04/04/2018) – Lucharon por el Estado de Bienestar, para que la sociedad fuera más justa e igualitaria, para que sus hijos (nosotros) tuviéramos las cosas más fáciles. Pelearon por una Constitución democrática, con sus defectos y sus virtudes, y siguieron peleando por los derechos en el trabajo, por un salario digno, por una educación pública y gratuita, por la sanidad… Cuatro décadas más tarde, son ellos los que vuelven a tomar las calles, para nuestra vergüenza. Nos vuelven a dar una lección de vida: si queremos derechos, hay que pelearlos. Y han salido a la calle por sus pensiones, sí; pero sobre todo por las nuestras. En el ocaso de su vida siguen peleando por nosotros. Me pregunto qué haremos cuando ya no estén. Para entonces, a lo mejor es demasiado tarde. Nos hemos adocenado. ¿Dónde están los jóvenes? La media de edad en cualquier acto social de la ciudad, en cualquier asamblea, rebasa la de jubilación. Nos cuesta movernos más allá de lo inmediato y pensar en nuestra futura pensión requiere un ejercicio de previsión que no estamos dispuestos a hacer. Cuando lleguemos a la edad de nuestros padres seremos más pobres: esa es la realidad que nos van introduciendo ante nuestra mirada perpleja y sin que movamos un dedo por evitarlo. Eso, si no han destruido cualquier vestigio de un sistema público de pensiones digno.

Las palabras esconden trampas: el ‘factor de sostenibilidad’ es la receta para que cada vez cobremos menos. Nos han introducido con asombrosa habilidad que el ‘sistema no es sostenible’, que para que se pueda mantener en una sociedad envejecida la solución no es afrontar que la reforma laboral ha sido una catástrofe para la recaudación de la Seguridad Social, ni tratar de tomar medidas reales para favorecer la natalidad (¿hablamos de la situación laboral de la mujer?), ni tampoco favorecer una reforma del sistema de pensiones… no. La solución es recalcular lo que vamos a cobrar cuando ya no tengamos posibilidades de seguir trabajando. O tal vez nos permitan trabajar hasta que estemos en la tumba, ya que las pensiones que nos van a quedar no van a servir para vivir.  Los mayores ya han salido a la calle, para congoja del PP que asustado por la deriva de la calle, ha optado por abrir la mano: pan para hoy y hambre (mucha hambre) para mañana. ¿Y dónde estamos los jóvenes para pelear por las pensiones? ¿Habremos aprendido la lección?

Raquel González - Directora Grupo Capital

2 Comments

  1. Alfonso Carmona

    5 abril, 2018 at 22:43

    Enhorabuena, Raquel.Un artículo muy atinado

  2. Alfonso Carmona

    5 abril, 2018 at 22:40

    Muy atinado tu artículo,Raquel.Enhorabuena