El Ayuntamiento investiga la subvención de la Casa de Murcia

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Estado actual del que iba a ser el edificio de la Casa de Murcia.

Hoy es el esqueleto de un edificio que iba a ser la futura sede de la Casa de Murcia. Así se proyectó en el año 2000, cuando se cedieron los derechos de superficie sobre este terreno ubicado en El Casar, junto a la plaza de toros de Getafe, a la asociación regional. La junta de Gobierno ha iniciado los trámites para extinguir este derecho que se iba a extender por 50 años, pero no solo eso, pone en duda la justificación de las subvenciones. Dice literalmente que «la Casa de Murcia ha percibido más subvenciones que el coste del proyecto para el que se concedió licencia». Y por ello la Concejalía de Hacienda va a inciar una investigación  sobre el dinero entregado.

Por el otro lado, Alfonso García Gambín, su presidente, no sale de su asombro. «Está justificado hasta el último céntimo. Es más, hemos tenido que poner hasta dinero de nuestros propios fondos para poder sacar adelante la obra», explica. «Tenemos las facturas y las certificaciones de obra que el propio Ayuntamiento visaba y aprobaba antes de darnos el dinero para pagarlas». Porque el procedimiento era estricto. «No se nos daba una subvención general para la obra, sino que teníamos que presentar la factura del contratista y una vez que estaban de acuerdo y la aprobaban, iniciaban los trámites para pagarlas, que en ocasiones se retrasaban hasta seis meses».

Es por eso que no entiende la decisión de la junta de Gobierno, de la cual no «me han dicho absolutamente nada. Nadie se ha puesto en contacto conmigo. Pero no tengo ningún problema: está toda la documentación perfectamente relacionada. Tengo facturas de las obras, de seguridad, del vado que tuvimos que solicitar, de las tasas, incluso de las publicaciones que hubo que hacer en el BOCM». No fue un desarrollo fácil el de las obras de esta casa. «Aumentó el coste de cimentación durante el proceso, porque al abrir hubo que profundizar más de lo esperado: estuvieron camiones cisterna varios días sacando agua», recuerda García Gambín.

La obra se paralizó definitivamente en 2011, cuando tras haberse aprobado la subvención municipal de 900.000 euros para finalizarla, el nuevo Gobierno de Juan Soler decidió retirarla. «Nosotros no podíamos asumir ese coste y nos hemos limitado a construir hasta donde hemos podido llegar».

Hoy es un esqueleto que únicamente recoge a vándalos y que genera peligro en la zona. Los planes del Ayuntamiento para este edificio, aún no se conocen.

 

Raquel González - Directora Grupo Capital