Se llama Cultura

fitec2015

OPINIÓN/La piedra de Sísifo (27/09/2016) – En un país que va por la 17ª edición de Gran Hermano, que el programa de TV con mayor audiencia sea uno donde se airean las intimidades de famosillos de medio pelo sin otro mérito que tener un rostro pétreo y que cuenta con el castigo añadido de la aplicación de un IVA cultural del 21 %; que se celebre un Festival Internacional de Teatro de Calle (FITEC) y que, además, cuente con un fabuloso respaldo popular e institucional es una magnífica noticia.

Porque la Cultura es la víctima propiciatoria que se sacrifica en pro del adocenamiento social, es el concepto que estorba para convertir nuestra mente en ese páramo intelectual que conviene a quien nos necesita serviles y obedientes, es el elemento que aglutina el saber acumulado durante nuestra historia y nos prepara para seguir avanzando por el camino correcto, es la idea que resume y trasmite todas las manifestaciones artísticas que han sido, son y serán. Es, en resumen, el ingrediente necesario para convertir un animal bípedo implume en ser humano.

Durante años, los años oscuros de nuestra historia reciente, mirábamos con cierta envidia los avances y la calidad de vida de los países que nos rodean sin saber, aunque lo sospechábamos, que las libertades de que gozaban eran fruto de su cultura, porque la cultura democrática también lo es, y viceversa. Dedujimos, sin posibilidad de error, que los regímenes totalitarios abominan del conocimiento y sus terribles consecuencias: unos individuos con capacidad para pensar, provistos de espíritu crítico y reacios a aceptar cualquier imposición.

Aunque tampoco debemos irnos tan lejos, porque el FITEC también fue víctima del anterior Gobierno municipal. Al parecer, desentonaba con el concepto elitista y excluyente que manejaba (literalmente) la anterior concejalía de Cultura y no les quedó más remedio que prescindir de su celebración; no fuera a ser que despertara alguna conciencia dormida y, para qué queremos más, a alguien le diera por tener ideas propias fuera del molde establecido.

Afortunadamente, las aguas han vuelto a su cauce que, paradójicamente, consiste en que la creatividad se desborde, las calles se llenen de actores y actrices que desnudan su alma para la ocasión, de mimos que ofrecen profundos discursos sin articular una palabra, de payasos que trasmiten sin profilaxis alguna el contagioso virus de la alegría, de asombrosos malabaristas capaces de llegar a fin de mes con el salario mínimo, de equilibristas de propuestas propias y ajenas, de ojos muy abiertos, bocas enmudecidas por la emoción, pantalones de sentarse en cualquier idea cómoda, calzado para caminar por la vida sin molestos dolores de pies y maquillaje, mucho maquillaje de efectos transformadores de vidas grises y anodinas en apasionantes aventuras repletas de color.

Comienza el FITEC, pasen y vean…