A la deriva: Sara Hernández, la oposición de la oposición

daniperezpinillos

GETAFE/Palabra de concejal (05/12/2016) – A nadie se le escapa el patrón de ciudad que persigue el Partido Popular (y sus acólitos de Ciudadanos) y cuáles son los elementos por los que apuesta: tradición, autoridad, seguridad policial, limpieza, defensa de los intereses de los poderosos, privatización de los servicios públicos y preferencia de lo estético sobre lo social. De la misma manera, cualquiera de nuestras vecinas o vecinos conoce el modelo de ciudad que propone Ahora Getafe, basado en ideas y principios como la defensa de la gestión directa de unos servicios públicos de calidad, la participación ciudadana, la transparencia, el ecologismo, la igualdad y la prioridad de las políticas sociales, contempladas siempre como derechos.

Sin embargo, ¿cuál es la apuesta del PSOE de Getafe? A priori su planteamiento parece cercano al de Ahora Getafe. Sin embargo, comprobamos que, en la práctica, sus políticas terminan estando más cerca de las del PP, al igual que sucede a nivel estatal. A costa de acomodarse en el poder, de ir cediendo terreno en lo ideológico e ir asumiendo poco a poco las tesis neoliberales de la derecha, ha ido perdiendo su identidad, distanciándose de sus orígenes, y alejándose, cada vez más, de sus propios militantes y de la gente corriente. Paulatinamente, se ha ido convirtiendo en una estructura desideologizada, cuyo única motivación es mantener su red clientelar, para sobrevivir y perpetuarse.

Si durante la pasada legislatura el rumbo de nuestro Ayuntamiento podía compararse al de un barco que se dirigía hacia un destino claro, siguiendo estrictamente la hoja de ruta del PP, lo que vemos en esta legislatura no es un cambio de rumbo de ciento ochenta grados. No ha dado la vuelta para establecer un nuevo destino diametralmente opuesto, como podría ser el de Ahora Getafe, pero tampoco ha elegido ningún otro, solo se deja arrastrar. Lo que observamos es que navega sin rumbo fijo, a la deriva, sin ningún tipo de objetivo ni destino, y los esfuerzos de la tripulación se centran en mantenerlo a flote. A la capitana del barco solo le interesa mantener su condición, y que el barco no se hunda.

La tripulación tampoco parece capaz de estar a la altura para atajar la situación. Se trata de un pequeño grupo de siete personas, muy voluntarioso pero sin apenas experiencia y al que aterroriza la idea de tener que enfrentarse a la ira de su capitana si cuestionan alguna de sus decisiones, y una segunda línea, cínica y resabiada, que se siente muy cómoda en dicha situación y es la que realmente tripula el barco. Pero al margen de las carencias técnicas, el problema fundamental es que ni la capitana ni su tripulación saben hacia dónde se dirigen, ni hacia dónde quieren ir y, en consecuencia, ni toman decisiones de calado ni planifican con tiempo; solo improvisan para ir sorteando, siempre en el último momento, los obstáculos que encuentran por el camino.

En las escasas ocasiones en las que la capitana acepta alguna sugerencia sobre el cambio de rumbo que no provenga de su pequeña camarilla de confianza, sus esfuerzos no se centran en conseguir llegar a buen puerto, sino en apropiarse de la autoría de la propuesta. Pero la capitana se siente mucho más cómoda en las trifulcas que desempeñando correctamente sus funciones, por lo que, en la mayoría de las ocasiones, opta por arremeter con todos los medios a su alcance contra quienquiera que se atreva a realiza una sugerencia, intentando así paliar sus propias carencias y justificar su inmovilismo.

Un fracaso anunciado

Ante este panorama tan desolador, no es de extrañar el resultado de este estrambótico proyecto de Presupuestos para 2017.

Unos presupuestos son una hoja de ruta para, partiendo de un análisis de la realidad social y unas prioridades políticas, establecer un plan estratégico para alcanzar unos objetivos. Sin embargo, en el proyecto de Presupuestos del Gobierno Municipal no había ningún tipo de análisis de la realidad social, ni prioridades políticas, ni objetivos, ni plan estratégico, ni planes de actuación, ni evaluación de los programas de las delegaciones realizados el año anterior (consolidan todo sin distinción). Se trataba de unos Presupuestos improvisados, continuistas, irreales y carentes de sentido, un corta-pega de los del año anterior, y en los que ni siquiera se corregían evidentes errores de planificación. Unos Presupuestos presentados fuera del plazo legal y que no recogían partidas económicas para cerca de cien acuerdos aprobados por el Pleno Municipal, principal Órgano de Gobierno de las entidades locales.

Pero, sobre todo, se trataba de unos Presupuestos profundamente antisociales que, no aportaban soluciones a problemas de nuestra ciudad, como son las carencias en materia de servicios sociales (donde Getafe es calificada como de las ciudades más precarias de nuestro país, según un estudio de los directores de servicios sociales), la falta de un verdadero plan de vivienda, las carencias en movilidad de barrios como Perales del Río, Arroyo Culebro, Buenavista o Los Molinos, la escasez de dotaciones en los nuevos barrios, la apuesta por una nueva administración electrónica que facilite las gestiones de los vecinos y vecinas. En su lugar, se aumentaba el despilfarro en asuntos como protocolo, publicidad y propaganda, y se creaban por la puerta de atrás nuevas unidades administrativas de dudosa utilidad.

En lugar de ejercer su labor como alcaldesa, que es para lo que le pagamos, parece que Sara Hernández prefiere asumir un beligerante papel como oposición de la oposición. Cuando lo lógico habría sido empezar a trabajar con seriedad desde hace meses, y planificar adecuadamente una hoja de ruta como son los Presupuestos, según se le ha solicitado en innumerables ocasiones, parece que la señora Hernández no tenía nada mejor que ofrecer a la ciudadanía de Getafe que este fracaso anunciado. Parece que le resulta más cómodo quejarse de la oposición, que trabajar y negociar.

Las inversiones y el techo de gasto

En lugar de tratar de convencer de las supuestas bondades de su propuesta, prefiere amenazar con que no se llevarán a cabo ciertas medidas, acusando a la oposición de lo que son carencias de este Gobierno Municipal.

Sin embargo, como sabe perfectamente nuestra Alcaldesa, cualquiera de las medidas recogidas en el proyecto de Presupuestos puede llevarse a cabo, si resulta aprobada por el Pleno. Este sería el caso de cualquiera de las inversiones. De manera que únicamente supone dotar el proceso de mayor control por parte del Pleno.

Del mismo modo, no es cierto que se pierdan cuatro millones, como insiste en difundir Sara Hernández, utilizando para ello medios institucionales. La Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera nos resulta profundamente injusta, pues coarta la capacidad de gasto social y la autonomía municipales, e impide destinar más recursos para paliar los efectos de la crisis sobre las familias.

No obstante, el hecho de no haber aprobado los presupuestos, no supone la pérdida de capacidad de gasto del ayuntamiento para 2017, pues existe la posibilidad de aumentar presupuesto durante el  ejercicio por la vía de modificaciones de los Presupuestos aprobadas en Pleno de manera individual, cuestión que quiere evitar el Gobierno Municipal para eludir el control del Pleno.

La Ley fija un techo de gasto máximo en función de las liquidaciones de ejercicios anteriores. Por lo que se podrán aprobar aumentos de presupuesto durante el ejercicio siempre que se respete el citado límite de gasto. La aprobación de las Ordenanzas Fiscales, que suponen un aumento permanente de la recaudación, permite incrementar el nivel de gasto una cuantía equivalente.

Otra cuestión bien distinta es que la ineficacia (o incompetencia) en la gestión del actual Gobierno Municipal (y los anteriores) hayan llevado a perder recursos durante ejercicios pasados (14 millones de euros en 2015), lo que merma la capacidad de gasto de ejercicios futuros, por su incapacidad para ejecutar lo previsto en los Presupuestos, sobre todo en los apartados de gasto social e inversiones.

En cualquier caso, las soluciones tendrán que partir una vez más de Ahora Getafe, ya que, la capitana de este barco, Sara Hernández, sigue teniendo como prioridad perfeccionar el arte de ser alcaldesa sin gobernar y resistirse al control del Pleno, aunque para ello deba recurrir a inventarse problemas inexistentes y a confundir a la población difundiéndolos.

Redacción Getafe Capital

1 Comment

  1. Marcelino Redondo

    5 diciembre, 2016 at 11:17

    Y esta «chapa» de cuatro folios podría resumirse en 3 palabras:

    Excusatio non petita…