Muy sabia mi abuela

GETAFE/La piedra de Sísifo (15/03/2020) – Ya he hablado en otras ocasiones de mi abuela, mujer pragmática como pocas; en una de sus incomparables sentencias, afirmaba que, si quieres ver cómo es de verdad un hombre, ponle una palangana de agua llena de cangrejos para que se lave los huevos. Descubrirás a qué le da importancia en la vida y cómo resuelve los problemas.

Mal comparado, la crisis, con alerta nacional y todo, que estamos padeciendo, dirá mucho de nosotros en función de cómo la abordemos, de la sensatez mostrada, de la inteligencia en nuestras reacciones y las consecuencias de nuestras acciones en el resultado colectivo.

Para empezar (no quedará muy diplomático pero es así), hay gente con unos desajustes mentales de tal magnitud, que el corona virus es el menor de sus problemas y, si has tenido necesidad de comprar algo en una gran superficie durante estos días, sabes de lo que hablo. ¿Dónde va una familia de 2+2 personas con 3 carros hasta arriba de compra, a saber: conservas para dotar un refugio nuclear comunitario durante 6 meses, frutas y verduras suficientes para hacer engordar a todos los herbívoros del zoo y, sobre todo, papel higiénico como para envolver el Cerro de los Ángeles, pino a pino, tan poco confían en la fortaleza de sus esfínteres (aunque tiene su lógica, si pensamos en la gran cantidad de fibra adquirida y en la previsible ingesta masiva de alimentos caducados)?

Tampoco habla muy bien de nosotros como especie, el comportamiento ante las cautelas y recomendaciones adoptadas por las autoridades.

Mensaje: No vayan a trabajar si puede evitarse, y opten por el teletrabajo siempre que sea posible.
Interpretación: ¡Vacaciones!

Mensaje: Dejen un metro de distancia entre personas y tosan en la manga o en pañuelos desechables.
Interpretación: Vamos a juntar varias mesas en la terraza de la cafetería que si no no cabemos todo el grupo. ¡Tú, no tosas mirando para mí, que no tiene gracia!

Mensaje: Si se siente mal, no salga de casa y llame a los teléfonos habilitados para ello. Le dirán qué tiene que hacer.
Interpretación: ¡Uff!, ¡qué mal me siento! Tengo fiebre y toso ¿estaré contagiado? (se lo cuento uno a uno a toda mi familia y me piro al ambulatorio u hospital, que no me fío del teléfono ese, que dicen que no lo coge nadie).

Entre una amplia serie de ejemplos de lo que NUNCA debería hacerse en una crisis sanitaria de estas características.

Por cierto, qué cable pelado tienen en la cabeza los que inventan y difunden bulos absurdos, tendenciosos, insalubres, contraproducentes, racistas y fuera de lugar que contradicen las recomendaciones sanitarias o introducen estupideces que la gente (que no obedece lasa indicaciones oficiales, pero estas se las comen todas) obedece a pies juntillas. ¿Sienten un placer morboso en hacer daño, arrastran algún trauma de la infancia que se traduce en odio a la humanidad, necesitan ser protagonistas aunque nadie lo sepa (los autores nunca lo confiesan)? No sabemos, lo único claro es que, si hubiera que enviar una misión de búsqueda de lugares habitables fuera de nuestra galaxia, los metería a todos estos en una nave, y nos quedaríamos tranquilos.

Con independencia de mi opinión personal sobre la propia enfermedad y su gravedad, si los científicos han determinado que es necesario obedecer sus recomendaciones, hagámoslo. No es optativo, es obligatorio.

Lo que no es obligatorio, aunque sí, muy recomendable, es ser feliz y yo te lo deseo, estés donde estés, estés como estés…

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