GETAFE/Varios (26/01/2026) – 2026 no será un año para grandes apuestas, sino para movimientos calculados. La capacidad de realizar ajustes inteligentes será el factor determinante para el éxito de los inversores. Así lo afirma Adolfo del Cueto Aramburu, fundador y CEO de Bulltick, una firma de servicios financieros con 25 años de trayectoria.
Para la comunidad inversora se presenta un análisis detallado de las perspectivas macroeconómicas de 2026. Aquí, se subraya la necesidad de una estrategia inversora basada en la prudencia, la adaptabilidad y una gestión activa del riesgo.
El informe proyecta que la economía mundial continuará su desaceleración moderada en 2026, con un crecimiento del 2.9%, ligeramente inferior al 3.0% de 2025. Esta tendencia, lejos de ser alarmante, consolida la fase de normalización post-pandemia, un período en el que los desequilibrios generados por la crisis sanitaria y la recuperación histórica de 2021 comienzan a disiparse.
«No estamos ante un escenario de crisis, sino de reajuste», explica Del Cueto. «Los inversores deben comprender que los crecimientos exponenciales de la recuperación han quedado atrás. Ahora, la clave está en identificar los activos y mercados que demuestren resiliencia y capacidad de adaptación a un entorno de crecimiento más moderado y sostenible».
En este contexto, Estados Unidos se presenta como una excepción notable. A pesar de la desaceleración global, se proyecta que la economía estadounidense crecerá un 2.3% en 2026, por encima de su potencial de 1.8%. Este dinamismo se sustenta en un consumo privado sólido, un mercado laboral estable y una inversión en inteligencia artificial.
«La inteligencia artificial no es solo una tendencia tecnológica, es un motor de crecimiento económico», señala Del Cueto. «Las empresas que lideren la innovación en este campo y los inversores que sepan identificarlas, obtendrán una ventaja competitiva significativa». Este impulso tecnológico está creando un ecosistema de alta productividad que diferencia a la economía estadounidense del resto de economías desarrolladas, que avanzan a un ritmo más cauteloso.
Sin embargo, el informe también advierte sobre la persistencia de la inflación en Estados Unidos, que se estima cerrará 2026 en torno al 2.9%, por encima del objetivo del 2.0% de la Reserva Federal. Esta resistencia inflacionaria, atribuida en un 60% a factores estructurales, sugiere que la Reserva Federal mantendrá una postura cautelosa.
Tras los tres recortes de tasas de 2025, que situaron el tipo de referencia en el 3.75%, el escenario prevé una pausa prolongada hasta mediados de 2026. «La era del dinero fácil ha terminado. Los inversores deben prepararse para un entorno de tipos de interés más elevados durante más tiempo, lo que exigirá un análisis más riguroso de la valoración de los activos y una mayor selectividad en las decisiones de inversión». Explica del Cueto.
El mercado laboral estadounidense, por su parte, muestra signos de fortaleza. La tasa de desempleo proyectada será de 4.4% para finales de 2026, cifra ligeramente por encima del pleno empleo (4.2%) pero muy por debajo del promedio histórico.
Esta estabilidad laboral, unida a la solidez del consumo, proporciona un colchón de seguridad para la economía estadounidense. No obstante, el elevado déficit fiscal, que se proyecta en un 6.5% del PIB, representa un factor de riesgo a medio y largo plazo que podría presionar los tipos de interés al alza.
Según Del Cueto Aramburu, un «ajuste inteligente» no es una única acción, sino un enfoque estratégico que abarca varias dimensiones de la cartera:
En cuanto a los activos estratégicos, el informe de Bulltick anticipa una depreciación moderada del dólar en un rango del ±3%; una caída del 5-6% en el precio del petróleo; y, de manera destacada, una continuación de la tendencia alcista del oro, que podría superar los 5,000 dólares por onza.
«El oro se consolida como un activo refugio en un entorno de incertidumbre geopolítica y de reajuste de las políticas monetarias», explica Del Cueto Aramburu. «Su desempeño reflejará la búsqueda de seguridad por parte de los inversores en un mundo en transición».
La visión de Adolfo del Cueto Aramburu para 2026 es clara: será un año de «ajustes inteligentes». Esto implica una gestión activa de las carteras, una diversificación estratégica y una atención constante a los datos macroeconómicos.
«No es momento para apuestas arriesgadas ni para la inacción. Es momento para la inteligencia financiera, para la toma de decisiones informada y para la construcción de relaciones de confianza a largo plazo, principios que han guiado a Bulltick durante sus 25 años de historia». Concluye.
Adolfo del Cueto Aramburu creó Bulltick hace 25 años con una premisa clara: ofrecer asesoramiento financiero basado en relaciones de confianza. Desde entonces, ha dirigido la firma como CEO, especializándose en financiamiento corporativo, reestructuraciones y gestión de activos complejos.
También invierte y asesora en los sectores de energía, entretenimiento e inmobiliario.
Bulltick tiene su sede en Miami, pero cuenta con oficinas en Ciudad de México y Bogotá. Está registrada como Broker-Dealer en la SEC y es miembro de FINRA, NFA y SIPC. Ofrece servicios de gestión patrimonial, banca de inversión e inversiones alternativas.