
GETAFE/Todas las banderas rotas (30/03/2026) – El escenario electoral que el PP diseñó para 2026 se va despejando aunque no por completo. Solo quedan las elecciones de Andalucía que se han convocado para el 17 de mayo, aunque antes está por ver en qué queda la formación de los gobiernos en las tres comunidades que ya las han celebrado.
Los resultados de las elecciones en Extremadura, Aragón y Castilla y León no tienen grandes diferencias; resumiendo: PP queda en primera posición, ganando algún escaño en Extremadura y Castilla y León y perdiendo 2 en Aragón; PSOE queda en segunda posición perdiendo muchos escaños en Extremadura, algunos menos en Aragón y ganando 2 en Castilla y León, como el PP; VOX se afianza como tercera fuerza en las tres Comunidades, con muy buenos resultados en Extremadura y Aragón pero perdiendo fuelle en Castilla y León. Por parte de la izquierda a la izquierda del PSOE, un magnífico resultado en Extremadura de la coalición en la que está Podemos y pésimo en Aragón donde desaparece Podemos y solo se salva, muy bien, por cierto, Chunta Aragonesista; igualmente en Castilla y León donde no queda ningún representante de esa izquierda.
Resumiendo otra vez: Vox controla absolutamente la situación, el PP queda totalmente en sus manos, el PSOE se recupera muy ligeramente en Aragón y los partidos a su izquierda no levantan cabeza.
Estando así las cosas, ¿qué se puede esperar de las próximas elecciones andaluzas?
El PP da por seguro que va a ganar con mayoría absoluta otra vez, al menos eso es lo que Moreno Bonilla pregona hacia fuera, otra cosa es lo que estarán barajando al interno del PP andaluz que, en mi opinión, no deben tener las cosas tan claras. La mayoría absoluta que obtuvo en 2022 se nutrió, además de por sus propios simpatizantes, con muchos que venían votando al PSOE desde siempre pero que, descontentos con la deriva que “su partido” venía manifestando, se sintieron atraídos por la moderación y el talante que mostraba Moreno Bonilla. Hoy muchos de esos votantes no aprueban las políticas que los populares practican respecto a la gestión de los servicios públicos –particularmente sanidad y educación-; tampoco es probable que estos votantes que se sitúan en el centro inclinado a la izquierda estén de acuerdo con que Vox, de la mano del PP, entre en el gobierno. Por otra parte, habrá que ver como afecta al voto de las mujeres el asunto del cribado del cáncer de mama que tan mal ha gestionado la Junta. Así que no parece fácil que el PP repita la mayoría absoluta.
Tampoco lo tiene nada fácil el PSOE. Empieza por presentar a una ministra –y no es cualquier ministra-, viniendo de lo negativo que eso ha resultado en Aragón; en cambio, en Castilla y León aumentó el número de votos y escaños presentando a un alcalde de la tierra; no parece haber aprendido de esa experiencia. ¿Qué puede ofrecer, pues, el PSOE a sus posibles votantes? El no a la guerra es un buen banderín de enganche, sobre todo en Andalucía donde están ubicadas las dos bases militares de utilización conjunta con EEUU, pero no será suficiente. Tampoco bastará recordar la mala gestión del PP en la sanidad y la educación aunque, evidentemente, es un punto fuerte a explotar en la campaña. Pero solo un programa centrado en los problemas y las necesidades de la tierra y en la defensa de los servicios públicos, alejado de las peleas de la Villa y Corte, que dé protagonismo a los andaluces, le dará al PSOE alguna posibilidad. Y, en mi opinión, la figura de la ministra Montero no es la mejor para llevar a cabo esa labor.
Vox también lo tiene muy complicado. En Castilla y León parece haber iniciado una ralentización de lo que, hasta ahora, parecía una subida imparable. Una de las razones de ese parón podría ser las denuncias que, diariamente, sacan a la luz antiguos miembros del partido en las que se mezclan asuntos de dinero, egos manifiestos y acusaciones de falta de democracia interna. Otra razón es que quizá muchos de sus simpatizantes se estén preguntando si sirve de algo seguir votando a un partido que no quiere gobernar; puede que por eso Abascal y otros dirigentes hayan dicho recientemente que, ahora sí, quieren ocupar puestos en los gobiernos autonómicos. A todo esto se une el hecho de que aún no cuenta con un candidato, más allá del propio Abascal, como en todas las elecciones; dudo que su figura sea suficiente para superar todos esos problemas.
¿Y la izquierda a la izquierda del PSOE? De momento hay tres listas: Por Andalucía –que mantiene su postura de ir en solitario a las elecciones-, Adelante Andalucía y Podemos –que está debatiendo si se presentará solo o unido a Adelante Andalucía-. Esta última cuestión –la decisión de Podemos- condicionará inevitablemente los posibles resultados de la izquierda porque la unión no siempre suma, pero la desunión siempre resta. Hay quien todavía no ha aprendido esto.
Finalmente, hay que considerar el importante papel que siempre juega la abstención. En las elecciones de las tres Comunidades que se han celebrado ya, se ha situado entre el 32% y el 37%, pero en las anteriores elecciones andaluzas de 2022, superó el 41%. Puede ser cierto o no que la abstención, como se suele decir, perjudica a la izquierda, pero lo que es seguro es que perjudica a la democracia.
Lo que ahora es el principal debate es cómo influirán en estas elecciones andaluzas los pactos que PP y Vox puedan alcanzar en las Comunidades Autónomas que ya han votado. En las tres ocurre lo mismo: ningún partido puede gobernar en solitario y solo el pacto PP/Vox posibilita la gobernabilidad. Por tanto, entre los andaluces que piensen votar al PP habrá quien esté de acuerdo con el pacto PP/Vox y quien no, lo que, en principio, parece que quitaría votantes al PP y, en consecuencia, daría más poder a Vox aunque no subiera su número de votos. En todo caso, gobernaría la derecha con más o menos peso de la ultraderecha en ese gobierno.
Por parte de la izquierda podría ser el revulsivo que impulsara a los abstencionistas a ir a votar para impedir el gobierno de la derecha y ultraderecha y, en este caso, está por ver cuantos optarían por dar su voto a los partidos que están a la izquierda del PSOE o se decidirían por el voto útil y elegirían al PSOE. Pero no parece posible, tanto si ocurre lo uno o lo otro, que la izquierda alcance el gobierno andaluz.