
GETAFE/Esperando el meteorito (02/03/2026) – Para ser miembro de VOX, incluso votante, hay que ser mala persona. No se puede ver de otro modo a gente que desea y se alegra del mal ajeno, gentuza que sin pudor pide la muerte de otras personas porque no comulgan con sus miserias, sean pobres y extranjeros, pertenecen a un colectivo denostado y, por supuesto, a tipejos que pretenden hundir a la mitad de la sociedad (las mujeres, por si eres de ellos y no lo habías pillado) por el mero hecho de reivindicar sus derechos y su independencia del varón.
Y siendo malo, lo peor no es eso. Lo peor es que hay mucho terrorista camuflado que; viendo a estos miserables celebrar con groseras risotadas, con el palillo en la comisura mientras dan vueltas en la mano a una casposa copa de sol y sombra, que una mujer haya sido asesinada por cualquier ser subhumano con un arma a mano, en una sucia tasca, en un pleno municipal o en el Congreso de los Diputados; se envalentona, encuentra mezquinas justificaciones donde no las puede haber, y decide agredir o asesinar a la mujer objeto de sus babas de odio. El objetivo de cualquier terrorista es, eso, aterrorizar a su víctima para que cumpla sus deseos o, en caso contrario, que sufra las consecuencias en forma de amenazas, agresiones o muerte violenta.
Es la razón por la que considero que la meliflua denominación “violencia de género” ha de cambiarse por la de “terrorismo machista” y a los que lo niegan, llamarles cómplices de asesinos, porque es lo que son.
Se podía definir la Política como la ciencia que busca resolver las necesidades sociales, definiendo directrices, reglas o planes de acción intencionales para guiar decisiones y alcanzar resultados específicos que beneficien a la sociedad. Hoy no, hoy solo se trata de encontrar (o inventar) un espacio político que ocupar, con el fin de lograr un altavoz mediático, convencer a cuantos más incautos mejor, presentarse a unas elecciones sin decir una sola verdad y acceder a cargos públicos o privados que permitan llevar una vida desahogada, olvidándose de lo que es trabajar a la vez que hunden en el lodo a cualquier rival (interno o externo) que trate de hacerles sombra. Esa ha sido, es y, si no lo remediamos, será hasta que llegue otro, la estrategia de la ultraderecha encarnada ahora en VOX y los protodelincuentes que la encabezan.
Lamentablemente, el péndulo de la Historia se dirige en estos tiempos hacia ese lado, con un látigo de siete colas emponzoñadas que fustiga a quien pretende evitarlo. Ya sabemos qué sucedió el siglo pasado cuando las sociedades, teóricamente más avanzadas, se volvieron locas y se llevaron por delante millones de vidas de forma absurda e incomprensible. A pesar de lo que aparenta el panorama internacional, este siglo tenemos una esperanza: el advenimiento del famoso meteorito que nos iguale a todos…
…mucho está tardando.