Qué miedito…

GETAFE/Esperando el meteorito (25/05/2026) – Por muchas y variadas razones, no me gustaría estar en los zapatos de Feijóo; primero, porque calza un número menos que yo y me harían daño, y segundo, y más importante, porque él sabe que tiene el tiempo tasado y que si, por lo que fuera, en las próximas elecciones generales que se celebrarán el verano del 2027, no consiguiese llegar a La Moncloa, la planta 7ª de Génova 13 quedaría ‘Sede Vacante’.

A nadie sorprende, conociendo el espíritu cainita de la derecha española, que ya haya dos candidatos a sustituirle pero, más que dos personas se trata de dos escuelas de pensamiento, dos formas radicalmente distintas de ver la política y la vida: de una parte, Juan Manuel Moreno Bonilla y sus maneras de zapa tranquila e implacable, de apuñalarte 16 veces con la mejor de sus sonrisas, y de pasar por encima de cualquiera con una supuesta elegancia que sorprende por su eficacia aplastante; por otro lado, está Isabel Díaz Ayuso y su peculiar manera de moverse por el mundo que, sinceramente, acojona un poco. La dirigente madrileña es conocida en el planeta por ser completamente imprevisible aunque, en Madrid, ya la vamos viendo venir. Baste decir que tiene un amigo imaginario y no le habla.

En la Junta Directiva del Partido Popular (o como se llame ese órgano), celebrada el lunes 18 de mayo, todos los dirigentes arroparon a Moreno Bonilla por su incontestable, aunque insuficiente, victoria en las elecciones andaluzas, donde no consiguió revalidar la mayoría absoluta y ha de verse las caras con Vox, que le tiene muchas ganas. ¿Todos los dirigentes populares? No, en la foto de familia que hicieron a la entrada había una ausencia clamorosa, Isabel Díaz Ayuso. No obstante, ya dentro de la sala donde se celebró la reunión, todos aplaudieron al presidente andaluz y ahí es donde nos asalta el miedo, en las imágenes de televisión se ve a Ayuso dando un aplauso forzado con una mirada, entre perdida y enajenada, que nos hace agradecer que en este país no esté permitida la venta de armas. Si en un entorno, teóricamente favorable, la presidenta madrileña tiene esa actitud agresiva, desafiante y perturbada, no quiero pensar qué sucederá cuando se encuentre en un entorno algo más hostil, pero no me gusta.

Entre la experiencia descarada y provocadora en México, la natural intranquilidad de ver cómo su consigliere está en proceso de ir “palante”, el caso omiso que le hace Sánchez, su particular némesis, y que esta chica hace tiempo que no está bien de la cabeza (que no significa que sea tonta, al contrario, es peligrosamente lista); me hacen desear que, de una vez por todas caiga el famoso meteorito y, si es posible, en plena Puerta del Sol de Madrid.

Redacción Getafe Capital

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.