
GETAFE/Deportes (23/05/2026) – Lo que ha hecho este año el Getafe CF vuelve a ser de esas cosas que, si no las vives desde dentro, parecen irreales. Otra salvación. Otro año más en Primera. Y ya van 22 temporadas demostrando que, aunque el presupuesto sea pequeño, este club tiene un alma y una competitividad gigantescas. El Geta no está aquí por casualidad: se ha ganado su sitio en la élite a base de carácter, trabajo y orgullo azulón.
Porque no hay que olvidar de dónde venía este equipo. El verano pasado el panorama era, literalmente, para echarse a temblar. Una plantilla cortísima, el dinero justo y apenas 14 jugadores profesionales para empezar la temporada. Mientras otros clubes hablaban de objetivos europeos y fichajes de millones, en el Coliseum la cosa era mucho más simple: había que sobrevivir.
Y aun así, con todo en contra, este grupo volvió a sacar carácter y a demostrar que el Getafe nunca se rinde.
Ahí vuelve a aparecer, una vez más, la figura de José Bordalás. El técnico alicantino ha demostrado otra vez que es el corazón competitivo del Getafe. Ha convertido los problemas en impulso, ha levantado un equipo que incomoda a cualquiera y ha conseguido que jugadores al límite —física y mentalmente— compitan cada semana como si se jugaran la vida. Bordalás no solo dirige; convence, transforma y exprime cada recurso. Lo suyo en Getafe ya no es fútbol: es identidad, es carácter, es ADN azulón.
Y junto a él, Ángel Torres merece un reconocimiento enorme. En una época en la que proyectos históricos se hunden por mala gestión, el presidente azulón ha mantenido al club estable, vivo y en Primera durante más de dos décadas. Con errores y aciertos, como todos, pero siempre defendiendo la supervivencia de un club que compite contra presupuestos infinitamente mayores. Sin él, el Getafe no sería lo que es hoy.
Y cuando el equipo más lo necesitaba, llegó el mercado de invierno. Los refuerzos no fueron solo fichajes: fueron oxígeno, fueron profundidad, fueron ese empujón que necesitaba una plantilla que llevaba meses sobreviviendo al límite. El Getafe entendió que la permanencia también se pelea en los despachos y acertó trayendo piezas que elevaron el nivel competitivo justo en el tramo donde se decide todo.
Pero es que el milagro puede ser todavía más grande. Porque no solo se ha firmado otra permanencia épica. El Getafe llegará a la última jornada jugándose Europa. Una auténtica locura para un equipo que empezó la temporada con 14 profesionales y al que muchos colocaban como candidato claro al descenso. Este club vive instalado en lo imposible… y aun así siempre encuentra la manera.
Y el destino, que a veces tiene sentido del espectáculo, ha preparado un final de película. El Getafe se jugará todo ante CA Osasuna, en una última jornada cargada de tensión, con los dos equipos obligados a competir al límite: el Getafe soñando con Europa y Osasuna peleando por la vida. Un partido donde nadie va a regalar nada y donde el Coliseum volverá a ser ese lugar donde los clubes humildes escriben capítulos que no se olvidan.
Porque si el Getafe consigue Europa este fin de semana, no será solo una clasificación. Será una de las mayores hazañas que se recuerdan en el fútbol español reciente. Un equipo construido desde la escasez, golpeado desde el primer día y al que bmuchos daban por descendido antes de empezar, habrá terminado mirando a Europa de frente. Y eso es precisamente el Getafe: un club que desafía la lógica, que sobrevive donde otros caen y que convierte lo imposible en costumbre. Este fin de semana no se juega solo un partido.
Este fin de semana el Coliseum puede volver a demostrar que el corazón también compite… y que, a veces, termina ganándole al dinero, al miedo y a todos los pronósticos.