GETAFE/Tribuna con acento (10/06/2026) – Getafe ha vuelto a demostrar que sabe estar a la altura de las grandes citas. Desde el mismo momento en que el Papa aterrizó en Madrid, las campanas de numerosos templos de la ciudad comenzaron a sonar anunciando una visita histórica que ha movilizado a miles de personas en toda la región. Y si hubo un municipio que respondió desde el primer instante, ese fue Getafe.
La ciudad se volcó por completo para contribuir al éxito de un acontecimiento de dimensión internacional. Instituciones, parroquias, voluntarios y vecinos trabajaron de manera coordinada para ofrecer la mejor acogida posible a los miles de peregrinos que han pasado por la región durante estos días.
El Ayuntamiento puso a disposición de la organización diferentes recursos municipales, habilitó instalaciones para acoger a los fieles y colaboró activamente en los dispositivos necesarios para garantizar el correcto desarrollo de las actividades previstas. Los pabellones deportivos se prepararon para recibir a peregrinos procedentes de distintos puntos de España y del extranjero, mientras los servicios municipales reforzaban su labor para atender una afluencia de visitantes poco habitual.
La implicación institucional también quedó reflejada en la presencia de la alcaldesa, Sara Hernández, en varios de los actos organizados con motivo de la visita papal. Invitada por el Ayuntamiento de Madrid y por el Arzobispado de Madrid y Getafe, la regidora representó a una ciudad que ha desempeñado un papel destacado en la acogida de los peregrinos. Además, desde el Gobierno municipal se facilitó todo lo posible para contribuir al éxito de esta visita, poniendo a disposición instalaciones, medios y recursos que han permitido responder a las necesidades organizativas del evento.
Pero más allá de la labor de las administraciones, el verdadero protagonismo ha recaído en cientos de personas anónimas. Voluntarios, miembros de las parroquias, trabajadores municipales y vecinos han colaborado para que Getafe ofreciera su mejor imagen en unos días especialmente intensos. Una respuesta que vuelve a poner de manifiesto el carácter solidario y acogedor de una ciudad acostumbrada a implicarse cuando la ocasión lo requiere.
Las imágenes de pabellones llenos, de grupos de peregrinos recorriendo las calles y de voluntarios trabajando desde primera hora de la mañana forman ya parte de una estampa que difícilmente olvidará la ciudad. Un ejemplo de convivencia y hospitalidad que ha permitido que miles de visitantes se sintieran como en casa.
La visita del Papa ha tenido una enorme relevancia religiosa, pero también ha servido para mostrar valores como la solidaridad, la colaboración y el compromiso colectivo. Valores que Getafe ha sabido representar con naturalidad y orgullo.
Cuando las campanas sonaron anunciando la llegada del Santo Padre a Madrid, comenzó una historia que también se ha escrito en Getafe. Una historia de esfuerzo compartido, puertas abiertas y trabajo conjunto. Una historia que demuestra que, cuando se trata de estar a la altura de los grandes acontecimientos, Getafe siempre responde.
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