Los diez mandamientos de la gestión de Juan Soler

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Durante dos años y medio el alcalde se ha construido una imagen a medida

Habilidoso como pocos, el alcalde ha sabido en estos dos años y medio largos que lleva a la cabeza del municipio, gestionar su imagen para sacarle el mayor rédito posible. Convertir sus debilidades en fortalezas, su amenazas en oportunidades. Ha sido capaz de anular a la oposición, de cargar lo negativo en la herencia recibida pero ponerse las medallas de lo positivo, ha matado el movimiento ciudadano comprándolo, criminalizándolo o ignorándolo. El Ayuntamiento se ha convertido en su cortijo y ha aprendido con maestría a hacer y deshacer.

1. La economía municipal: ida y vuelta de un discurso
Sembró dudas a diestro y siniestro sobre cuál era la situación económica real del Ayuntamiento a su llegada a la Alcaldía de Getafe. Juan Soler ha repetido machaconamente que Pedro Castro le había dejado una situación crítica, que tenía que abrir cajones y mirar bajo las alfombras y que ya se conocerían los tejemanejes socialistas y los pufos económicos. Casi tres años después nada se ha conocido de la famosa auditoría que se encargó, se hizo y se pagó. Nadie se la ha reclamado y no se saben las conclusiones que de ellas se extrajo.

La EMSV tiene una situación económica envidiable que revierte directamente sobre el Ayuntamiento, que de esta forma podrá afrontar un 2014 y previsiblemente un 2015 con dinero que le sirva al Juan Soler para poder vender una gestión ejemplar. Aquí no habla de herencia, ya que los réditos de la gestión de viviendas que ahora recoge vienen de la gestión anterior. En ese mensaje que repite una y otra vez no aparecen estos datos, sino el recuerdo del pago de El Rosón o la deuda que sigue manteniendo. Tampoco se acuerda de que Getafe no se tuvo que acoger al plan de pago a proveedores o el Ayuntamiento ha tenido superávit

2. Carpetania, construyendo un éxito
El desarrollo de la Carpetania II se había convertido en un quebradero de cabeza para Juan Soler, que se metió en más de un jardín para tratar de solucionar el problema. Se vio en medio de la cabezonería de la Comunidad y de los intereses de EADS, vitales para el municipio. Optó por la vía del medio: cambiar el modelo de gestión, algo imposible. Al final tuvo que asumir la decisión judicial de seguir adelante, que para Soler significaba que el sapo se lo tragaba el Gobierno regional mientras él, olvidando los años de paralización, se ponía la medalla y sabía transformar este retraso en un triunfo personal.

3. Demonizando las manifestaciones
El lenguaje ha sido subversivo en todas las declaraciones que ha hecho Juan Soler y su núcleo duro cuando se ha referido a manifestaciones y movilizaciones públicas. Desde ironizar con los “vandalillos” de Izquierda Unida a acusar abiertamente a la izquierda del municipio de actitudes kaleborroca y de ser quinquis. El objetivo último ha sido controlar la movilización ciudadana, y conseguir minimizar su impacto para que no fuera un problema. Con sus más y sus menos, lo ha conseguido.

4. Desprecio a la oposición por encima de todas las cosas
Sus contrincantes (propios y ajenos) en el Pleno han subestimado la capacidad de Juan Soler para reírse de ellos y dejarles como títeres bobalicones con nula capacidad de respuesta. Ha sido hábil en el manejo de las crisis de la oposición, colocándose del lado del que más daño podía hacer y alentando la división, cuando no promoviéndola. El encierro socialista le dio la medida de la escasa fuerza que tiene en estos momentos el PSOE; la división de IU le sirvió para sembrar sospechas sobre un sector y la contrariedad de que UPyD se rompiera, al final le ha hecho ganar un concejal a golpe de sueldo, mientras a Esperanza Fernández parece que la tiene tomada la medida para que le apruebe las votaciones importantes: véase presupuestos. Sus guiños a UPyD han sido evidentes a lo largo de la legislatura. Desde el principio acogió a los magenta bajo el manto de un “programa muy parecido”.

Los Plenos se parecen en ocasiones al Club de la Comedia, y el tono roza la querella. Así, sin ponerse ni colorado, el alcalde no tiene pudor en entregar un paraguas como regalo de Navidad. Y algunos concejales, tan contentos, sin entender la burla que supone. Ante una oposición incapaz, Soler campa a sus anchas.

5. El clientelismo elevado a la máxima potencia
Quería a toda costa Juan Soler deshacer la “red clientelar” que según sus palabras había construido el anterior Gobierno. Pero el aprendiz supera al maestro, porque las redes que ha tendido el actual alcalde rozan la desfachatez. Ganándose voluntades en asociaciones, empresarios y prensa, ha elevado a la máxima expresión el dicho del que no está conmigo, está contra mí. De esta forma, las únicas alternativas que ha dado han sido plegarse a sus deseos o ser destruido.

La libertad de prensa para Soler es un publirreportaje en que no cabe la crítica o el desacuerdo: la vía de presión es la económica y por ahí ha estrangulado a medios como GETAFE CAPITAL, que se han visto obligados a denunciarle por atentar contra los derechos fundamentales. UPyD fue el único partido de la oposición que quiso apoyarnos abiertamente. Ya se presentó la primera demanda y ahora llegará la segunda.

6. Convertir los recortes en ventajas
A Getafe no ha llegado la crisis: cada día se invierte (según Soler) más en Servicios Sociales, se gasta más en becas, vende por doquier la mejora de las instalaciones deportivas y educativas, mientras la realidad se da de bruces con su política. Las derivaciones a Cruz Roja se han triplicado en 2013, el Ayuntamiento paralizó durante meses las ayudas de emergencia por falta de fondos, muchos niños no pueden ir al comedor porque no tienen capacidad económica, ha habido semanas enteras sin calefacción en algunos colegios… y aquello que no puede cambiar, siempre se lo puede achacar a la “herencia recibida”. El caso es quedar de pie.

7. La Comunidad, esa ‘gran amiga’
Su papel como diputado de la Comunidad iba a reportar al municipio grandes réditos. Y los ha conseguido… a golpe de talonario. Asumiendo ante el Gobierno regional pagos ante los que se negó el anterior ejecutivo socialista. Así se han desbloqueado las viviendas tuteladas o se proponía traer el Metro. Parece que su ‘intercesión’ no ha servido para agilizar la construcción del Centro de Salud de Las Margaritas, que ha sufrido demora tras demora. El mismo retraso con el que se afrontan las obras de la Avenida de la Libertad, comprometidas por la Comunidad hace años, son otra medalla que se planta en la solapa.

8. Disgregar al individuo, matar el asociacionismo
Ya dijo Soler que lo que le interesaban verdaderamente son las personas, no las asociaciones… Las que no están con él, quería decir. Son pocas las que van de su mano, pero están bien cuidadas. Como ejemplos significativos, véase AJE o Colega. A pesar de esas declaraciones, es notorio el desprecio que hace también a las personas aprovechando su cargo: citas anuladas, plantones en comidas, postergación de encuentros sin justificación. El alcalde parece que tiene patente de corso para cuantos desplantes se le ocurran. Y una vez enseñadas las uñas, deja que le acaricien como un gatito, cuando en realidad se esconde un zorro: esa es su forma de tratar con las asociaciones. O conmigo, o contra mí. Si eligen la primera opción, pueden recibir la venia para respirar; la alternativa es morir.

9. Empresas municipales, un nido de excedentes
Lavar la cara, mientras se trabaja el fondo, ha sido una máxima para Soler, que ha sido especialmente cuidadoso a la hora de esconder y enmascarar la verdadera labor en la que ha colocado a amigos y simpatizantes, pagando favores debidos en el coladero que suponen las empresas municipales, donde el control que se puede ejercer es menor.

10. Lo que no se fotografía, no existe
2014 ha marcado el inicio de la campaña electoral para las municipales. Juan Soler lo sabe y lleva trabajando en ello desde hace meses. Los tintes electoralistas ya se veían en publicaciones municipales, en notas de prensa o en algunas iniciativas de cara a la galería que han llevado a actuaciones más de lavado exterior que de reforma interior. Pero el maratón de inauguraciones al que somete desde que se inició 2014 a los medios es digno de una campaña electoral: una plaza, la de al lado, una zona canina, un polideportivo, un aparcamiento, unas obras que empiezan, otras que acaban… y junto a él el fotógrafo retratando sin parar cada uno de estos actos.

Sus trucos de marketing comienzan a salir a la luz. Queda por ver si la ciudadanía se quedará encandilada con la magia de un prestidigitador del que todo es puro artificio. Con más gusto que los anteriores, pero habría que cuestionar si la fachada es lo que hay que arreglar en tiempos de crisis cuando en el interior del edificio hay goteras.

 

Raquel González - Directora Grupo Capital