Gimnasios al borde del abismo

Fotos: Pablo Cabellos

GETAFE/Economía (24/02/2021) – Son una vía de escape ante el sedentarismo casi obligado al que nos hemos visto abocados los últimos meses; una forma de ocio sano y barato que se ha visto señalado en estos tiempos de pandemia. Los gimnasios son uno de los colectivos que más están sufriendo la crisis derivada del coronavirus, unida a la provocada por las grandes empresas que han entrado en el centro del municipio.

«Por mis ojos ha pasado medio Getafe. Aquí nadie es un número, a todo el mundo le llamamos por su nombre cuando entra”. Manolo Magro montó su primer gimnasio en la calle Villaverde hace 32 años, y hace 17 abrió el segundo local del Imperial en la calle Álvaro de Bazán. Su premisa siempre ha sido el trato cercano, personalizado. Ya antes de la pandemia el tsunami de los grandes gimnasios amenazaba con arrollarles. “Las grandes constructoras montaron gimnasios en los locales que no se alquilaban; luego vinieron grandes cadenas low cost, y ahora también fondos de inversión”, lamenta. Porque “no crean puestos de trabajo, están sobresaturados, para todo hay que esperar cola…”.Los 10 monitores con los que cuenta el gimnasio tuvieron que irse a un ERTE cuando se decreta el confinamiento el pasado mes de marzo y se ve obligado a cerrar. “Todavía hay tres personas en ERTE”. En un gesto de solidaridad, Magro decidió complementar los salarios de sus trabajadores hasta el 100%. “Gracias a dios el local es mío. Si no abres, no tienes muchos gastos. Tenía 0 ingresos, pero pocos gastos”. El 8 de junio pudo volver a abrir sus puertas… pero el mundo había cambiado. “Mamparas separadoras, mascarillas, hidrogeles, alfombras… había que adaptar todo, protocolos de limpieza con profesores…”. Y fuertes limitaciones de aforo que hoy se mantienen en el 50%. Sin contar con los toques de queda, que provocan que en la “hora punta”, a última hora de la tarde, hayan tenido que cerrar. “Los jóvenes han vuelto, pero los mayores tienen miedo”. Y son los que nutrían al gimnasio desde por la mañana.

Confiesa Magro que ahora tienen “un 30% de la gente que teníamos hace un año”, pero es optimista. “Cuando se vaya el Covid empezaremos a funcionar. Aguantaremos: no sé hacer otra cosa”. Aunque la crisis que vendrá también da vértigo. Magro defiende que es una forma de ahorro. “Por 30 euros aquí puedes venir todos los días: a ducharte, tomar clases de zumba, de lo que sea, por un euro al día. Las dos horas que estás aquí, no te gastas dinero”. Y por salud mental es necesario el ejercicio. “Las actividades que mejor están funcionando ahora son las de mente: el yoga, el pilates, el taichi… es lo que está sustentando el gimnasio”.

Hacer las cosas “muy bien”

Esa percepción de que han perdido al público más mayor la tiene también Rubén Ruiz, gerente de XFitness, en la calle San Vicente. “Tras los tres meses de cierre tuvimos una disminución del 45% de la gente”, pero los gastos fijos mensuales en lugar de disminuir aumentaron. “Productos de limpieza específicos, mamparas, ampliar horas para controlar mejor la situación…”. Después de 6 años “funcionando bien”, Rubén tuvo que pedir un ICO para poder hacer frente a la nueva situación, que además no acaba de estabilizarse. “Con tanta incertidumbre no es posible hacer un plan a medio plazo”.

Las cuatro personas que estaban en plantilla salieron del ERTE en cuanto pudo abrir el gimnasio. Fueron meses muy duros donde además tuvo que hacer frente al pago a proveedores “que son también empresas pequeñas, tuvimos que negociar acuerdos para poder seguir”. El local es alquilado y el incremento solo de las partidas de limpieza se ha multiplicado por 5.

Su máxima es hacer las cosas no solo bien sino “muy bien. Se nos ha señalado y no sabemos por qué: somos de los sitios más seguros. En nuestro sector no ha habido focos y somos necesarios para mejorar la situación: la gente necesita ejercicio físico, somos un elemento de salud”.

Siempre han mantenido la limitación de aforo al 50%, incluso cuando la normativa les permitía más. “El sistema de acceso lo tenemos informatizado y lo hemos abierto a los socios para que en cualquier momento sepan si pueden venir, si hay plazas libres”. Mamparas, extractores, ozono, termómetros… A pesar de todo “la gente mayor no ha vuelto. El miedo es normal. Esperamos que con la vacuna recuperaremos cierta normalidad”. Pero las prisas apremian. “Hay situaciones que no puedes aguantar eternamente. Tengo un optimismo razonable”. Y la gente ha demostrado también su solidaridad. “Tenemos socios que se mantienen pese a no venir a la instalación”

La especialización, la vía de salvación

Más de dos décadas lleva Eduardo López en la calle Escaño con Max Fitness. “Somos el último reducto de culturismo de competición que hay en Getafe”. Aunque tienen público de todo tipo, están especializados en el mundo de la competición y esa está siendo ahora su tabla de salvación. “Hemos aguantado el tirón como se ha podido y cuando nos han dejado volver, la cosa ha respondido mejor de lo que esperaba. Respecto al año pasado ni de broma al mismo ritmo, pero notan mal como podía pensar”. El usuario que se acerca al Max Fitness “es gente que necesita entrenar, estar en forma, viene más gente enfocada al deporte, no tanto por pasar el rato”. Incluso “se ha apuntado gente nueva; en los últimos dos meses se va quitando el miedo”. Eso gracias a las medidas de seguridad. “Los que lo hacemos bien tenemos ventilación, desinfectamos las máquinas cada día, cada vez que se usa, hemos puesto geles hidroalcohólicos… Llevo un año y no ha habido ningún caso de contagio ni ningún problema. Al menos podemos seguir trabajando”. Y mejoran el estado mental de la gente. “Si te quedas en casa, si no sales, si no te mueves… te vuelves loco. Por lo menos en el gimnasio estoy un rato, te quitas el rollo de la cabeza…”.El Imperial de la calle Villaverde, también ha tenido mejor resistencia a la crisis. “Allí dejé deporte de contacto y artes marciales”, explica Manolo Magro. “El otro gimnasio incluso va mejor que el Imperial Center. Es más pequeño, tiene menos gastos. Esas actividades hacen más piña y no las da ningún grande. Son actividades muy específicas: karate, kung fu, kickboxing, boxeo.. eso al no darlo, me vienen a mí”. En la especialización han encontrado su mejor baza.

 

Raquel González - Directora Grupo Capital