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Carne sí, carne no

Fuente: tomwieden | Pixabay

GETAFE/Todas las banderas rotas (21/07/2021) – La AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición), siguiendo los criterios de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), recomienda para la población española el consumo de 2-4 raciones/semana de carne, preferiblemente de pollo o conejo y no más de 2 raciones/semana de carne roja. Se estima que, de media, las raciones contienen 125 gramos, por lo que estaríamos hablando de unos 375 gramos/semana de carne blanca y 250 gramos de carne roja, 625 gramos en total. (AESAN-2020-005 INFORME APROBADO POR EL COMITÉ CIENTÍFICO en su sesión plenaria de 17 de junio de 2020, página 12).

El consumo de carne per cápita en los hogares españoles durante el año 2020 fue de 49,86 kilos cantidad que, dividida entre las 52 semanas del año, da 950 gramos/semana. (Informe del consumo alimentario en España 2020. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación).

Medidas de producción agrícola más sostenibles, como la reducción de la quema al aire libre de tierras agrícolas, ayudarían a mitigar el cambio climático y reducir la contaminación del aire en algunas regiones. Sin embargo, se pueden obtener ganancias aún mayores reduciendo el consumo humano de carne y reduciendo el desperdicio de alimentos. (…) Alrededor del 60-80% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura provienen del sector ganadero, que también tiene una variedad de impactos ambientales adicionales, debido a la deforestación, a la contaminación del agua y la degradación de la capa superficial del suelo, que están aumentando con la creciente demanda de las economías emergentes. Por lo tanto, se puede esperar que la reducción de la ingesta de carne en las poblaciones de alto consumo reduzca significativamente los impactos ambientales.

Por ejemplo, la reducción de la producción ganadera y el consumo de carnes rojas indicaron que se podría esperar que estas estrategias produzcan una reducción del 15% en la carga de morbilidad debido a la reducción del consumo de grasas saturadas y las enfermedades cardíacas asociadas. (CAMBIO CLIMÁTICO, CONTAMINACIÓN DEL AIRE Y ENFERMEDADES NO TRANSMISIBLES. Diarmid Campbell-Lendrum & Annette Prüss-Ustün. Departamento de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud, Organización Mundial de la Salud).

Las dietas ricas en grasas, sodios y azúcares fueron responsables de 11 millones de muertes en 2019, es decir, casi tres millones más de fallecimientos que los atribuibles al consumo de tabaco. (Efectos sobre la salud de los riesgos alimentarios en 195 países, 1990-2017, un análisis sistemático para el Estudio de la carga mundial de enfermedades de 2017. Profesor Christopher J L Murray et al, Instituto de Evaluación de Métricas de Salud, Universidad de Washington, Seattle, WA 98121, EE. UU).

Esta reducción de ciertos consumos no provocará un empeoramiento de las condiciones de vida ni del bienestar de la ciudadanía. De hecho, probablemente ayudará a mejorarlas. Numerosos estudios señalan que el consumo de carne de la población española es entre dos y cinco veces superior al recomendable. (Estrategia España 2050).

Las reacciones ante estos datos, expuestos sucintamente por el ministro de Consumo, han sido penosas:

El Gobierno

“A mí, donde me pongan un chuletón al punto, eso es imbatible”, ha dicho al respecto Pedro Sánchez, olvidando (¿o, quizá, no lo sabe?) que la “Estrategia España 2050” que él mismo presentó recientemente indica que la población española consume más carne de la recomendable. Otro presidente de gobierno, en 2007, dijo: «¿Quién te ha dicho a ti las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber?”. Yo encuentro cierta similitud entre las dos frases. En ambos casos, renuncian a ejercer de líderes, de hacer pedagogía para que los ciudadanos, en el caso de Aznar, entendamos que las normas hay que cumplirlas y, en el caso de Sánchez, además, que la salud está por delante de sus gustos personales por los que nadie le había preguntado.  Pero, además, Pedro Sánchez, hace una muy evidente desautorización de un ministro de su gobierno, en público.

No voy a hablar de los ministros –los de Podemos defendiendo, los del PSOE atacando- porque con lo dicho por el presidente basta. Parece que, puesto que ha renunciado a su potestad de echar a algún ministro de Podemos en pro de mantener la coalición, ha aprovechado la primera ocasión que se le ha presentado para ridiculizar a un ministro que pretende –¡qué barbaridad!– que los españoles practiquen una dieta equilibrada, sostenible y saludable. Triste y muy perjudicial para el gobierno que preside.

La oposición

No se podía esperar otra cosa. Si cuando no tienen ningún asunto para descalificar al gobierno socialcomunista se lo inventan, no iban a desaprovechar una ocasión como esta. El pobre Pablo Casado no ha perdido la oportunidad de hacer el ridículo una vez más (¿pero qué asesores tiene este señor?). Alguien en las redes ha escrito: “Es un crack, lo mismo te hace un máster sin acudir a clase, que te prepara un chuletón sin fuego”.

Para Pablo Casado, un gobierno que se preocupe de la salud de los ciudadanos y, por ello, haga las mismas recomendaciones que hacen los organismos internacionales y los expertos que saben de ello, es “intervencionista”… Supongo que un gobierno del PP no intervendría para mejorar la salud de los españoles pero sí para mejorar la cuenta de resultados de sus amigos. No hay más que ver lo que ocurre en Madrid con la sanidad y la enseñanza públicas bajo la batuta de Isabel Díaz Ayuso.

Conclusión

Los españoles, de acuerdo con los datos disponibles, consumimos más carne de lo que sería saludable. Negarlo, tanto si lo hace el gobierno como si lo hace la oposición, es engañarse y engañarnos.

Nos dijeron primero que había que salvar el (negocio del) verano, después (el negocio de) la Navidad, ahora el (negocio del) sector agroalimentario, siempre poniendo por delante de la salud de toda la población el beneficio de una parte. Lo lamentable es que antes esa posición la mantenía solo la derecha y ahora se le ha unido parte de la izquierda. Parece que el PSOE no encuentra argumentos, aunque, como se ha visto, los hay sobrados, para explicar que es posible defender la salud de todos al mismo tiempo que el mantenimiento de una ganadería extensiva y beneficiosa para el medio ambiente y el sostenimiento del trabajo rural tradicional.

Termino con el recuerdo de una experiencia personal. Cuando en el año 2003, gobernando el PP, negociábamos en Ginebra el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, un alto cargo del Ministerio de Sanidad se oponía a un artículo que pretendía reducir en lo posible los cultivos de tabaco. Su argumento era, ¡cómo no!, que muchas empresas en España tendrían que cerrar. Otra vez, primero el negocio, después la salud. Afortunadamente, el artículo se ha mantenido en el Convenio vigente en beneficio de la salud de todos, al tiempo que la vida sigue en la industria tabaquera española que, lógicamente, se adaptó a la nueva situación.

Si se actúa sin prejuicios, con inteligencia y responsabilidad, también el sector agroalimentario español saldrá adelante. Eso sí, puede que resulten perjudicadas algunas grandes empresas extranjeras que pretenden instalar macrogranjas de ganado que, como se ha demostrado, son enormemente perjudiciales para el medio ambiente y para los agricultores y ganaderos españoles.

Por tanto, la labor del gobierno –y de la oposición si, por una vez, (cosa muy improbable) tuviera sentido de Estado- no puede ser otra que trabajar a favor de la salud, teniendo claro que no habrá una sociedad próspera y económicamente viable si no tiene como base un medio ambiente saludable y una población sana.