Respuesta de un ciudadano a la carta del presidente del Gobierno

GETAFE/Todas las banderas rotas (25/04/2024) – Señor Presidente del Gobierno:

He leído atentamente su carta dirigida a todos nosotros, a los que no participamos del circo ignominioso en que se ha convertido el ejercicio de la política en España. Me voy a permitir responder, diciéndole lo que pienso sobre lo que usted plantea en dicha carta desde la posición de un ciudadano que, sin pertenecer a ningún partido, está muy  interesado en la política y procura seguirla aunque últimamente con muy pocas ganas, decepcionado y asqueado por la actitud de ciertos políticos que, en mi opinión, la utilizan (a la política) no para administrar la res pública para que la vida de los españoles sea cada vez mejor –creo que esta es la función de la política y de los políticos-, sino con el único objetivo de derrocar por cualquier medio, aunque no sea legítimo y/o carezca de ética, a quien legítimamente ocupa el poder político porque ha sido elegido de acuerdo a las normas constitucionales.

Como le digo, sigo atentamente los avatares de la política española y, por tanto estoy al corriente del asunto que le ha movido a escribirnos la carta que estoy contestando. Por eso, entiendo perfectamente su reacción que me resulta ajustada a lo que cualquier persona habría sentido de haber tenido que soportar tanto como usted ha venido soportando desde que asumió el gobierno; pero usted no es “cualquier persona”.

Después de haber seguido su trayectoria desde antes de aquellos tristes hechos de octubre de 2016, considero que la actividad que usted ha desarrollado desde entonces, independientemente de la ideología de cada cual, o del acuerdo mayor o menor que cada cual tenga respecto a las medidas adoptadas por los gobiernos que usted ha presidido, sinceramente pienso que usted ha procurado cumplir con lo que un poco más arriba decía yo que es el objetivo de la política: administrar la res pública para que la vida de los españoles sea cada vez mejor; si lo ha hecho bien o mal, si ha acertado o no, lo valoraremos todos los españoles en las próximas elecciones.

Lo que trato de valorar ahora con este escrito es la oportunidad o no de su carta y, sobre todo las posibles consecuencias que la misma pueda acarrearle a la política española y al conjunto de sus conciudadanos. Poco más arriba he escrito que usted no es cualquier persona; usted, no solo representa, como dice en su carta “una opción política progresista, respaldada elección tras elección por millones de españoles”, usted es el presidente del Gobierno porque así lo han querido la mayoría de ellos, es decir, representa a una de las más altas instituciones del Estado, que debe ser respetada por todos, es decir, por los líderes del resto de partidos, por los políticos que ocupan cargos de representación, y por usted mismo en primer lugar. Sostengo que muchos de los líderes y cargos del PP, de Vox y quizá algún otro no lo están haciendo y espero que la ciudadanía se lo haga pagar en las urnas. No es aceptable que como herramienta de oposición se utilice el insulto, el agravio, la mentira… Y entiendo que usted piense que el vaso se ha colmado y que no puede aguantar más cuando el ataque rastrero y mentiroso le pasa por encima para alcanzar a su esposa.

Pero ahora lo que esperábamos los españoles como yo es que usted, por el respeto que le debe a la institución que representa no amenace con dimitir, no proporcione una victoria a la ultraderecha –aquí estoy metiendo a los dos partidos mencionados, PP y Vox porque el primero no se está comportando, desgraciadamente, como partido de Estado y de Gobierno- que conseguirían así lo que vienen persiguiendo.

Se pregunta usted si merece la pena. Desde la más sincera comprensión de su justificado disgusto personal, le recuerdo que se debe a los españoles en su conjunto, no debe reaccionar como persona individual, sino como primer mandatario del país. Porque también los ciudadanos demócratas debemos responder a esos ataques pero necesitamos que el Presidente se ponga en cabeza, que actúe como líder. Su dimisión sería regalarle la partida a la ultraderecha; ya le ha regalado una baza al plantear esta situación tan absurda desde el punto de vista del liderazgo porque hacer público su enfado y, sobre todo, la posibilidad de tirar la toalla, solo ha servido para darles alas, para que puedan hacer nuevas acusaciones, para continuar por un camino que, con este episodio, se les presenta más ancho y expedito.

Por otra parte, no quiero entrar en las consecuencias negativas que su abandono del cargo tendría para la política española en general en el escenario actual: próximas elecciones catalanas y europeas, leyes importantes en marcha que decaerían, situación internacional… Estoy seguro de que tanto usted mismo como sus asesores están en mejores condiciones que yo para valorarlo.

Contra las formas groseras, la mentira, la difamación, el insulto, el ataque a las instituciones, no cabe el abandono, solo hay, en mi opinión, una respuesta: liderazgo y más democracia. Estoy convencido de que en este camino estaría usted acompañado de todos los españoles de bien, los de verdad, los que quieren que las instituciones funcionen y que el bienestar alcance a todos.

En la confianza de que su período de reflexión (excesivo en mi opinión, si me permite decírselo) le lleve a una solución que sirva para lo dicho en el párrafo anterior, me despido respetuosamente.

3 Comments

  1. Jose Simón

    26 abril, 2024 at 15:05

    De verdad alguien puede contestar algo como lo que plasma este artículo?
    gracias por la respuesta al articulo por parte de una lectora, (Isabel)
    cuanto va a durar el adoctrinamiento de los zurdos lo desconozco. jajaja solo plasmar mi rotunda oposición a la ingnorancia, la incultura y el desconocimiento que se demuestra al escribir esas palabras. un presidente elegido sin beneficios injustos como «la amnistía» (por 7 votos) hubiera sido lo correcto. pero???? ser una persona sin principios sin honradez y sin decencia tiene sus consecuencias. gracias de nuevo por su respuesta Isabel

  2. Isabel

    26 abril, 2024 at 10:22

    Lo que opinamos millones de personas en este país y todavía no se ha enterado y sin ningún color político:
    Un ciudadano responde: la contestación, párrafo a párrafo, a la carta de Pedro Sánchez que dejó España en pausa

    El autor contesta a los argumentos con los que el presidente del Gobierno dejó a España en pausa durante cinco días tras la denuncia contra su esposa

    ¿Poco habitual? Diría que es inaudito. Por lo demás, señor presidente, usted no ha enviado una carta a los ciudadanos; usted ha publicado un documento en la red social X (antes Twitter). La mayoría de los españoles no son usuarios de X, y sólo han conocido su contenido por los medios de comunicación.

    Leo el artículo 262 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y no encuentro que la legitimación para poner en conocimiento hechos presuntamente constitutivos de delitos excluya a «organizaciones ultraderechistas», o de cualquier otro tipo. ¿Es más importante quién denuncia que lo denunciado?

    ¿Qué relevancia tiene la línea editorial del medio? ¿Insinúa que si un medio de comunicación dispone de información relevante en un proceso penal el juzgado sólo debe requerirla si se trata de un medio «de izquierdas»?

    Quizá me equivoque, pero no recuerdo que usted haya dicho públicamente algo parecido a esto: «Mi esposa, Begoña Gómez, nunca ha intermediado a favor de empresas y organizaciones que luego solicitaron y obtuvieron ayudas públicas de mi Gobierno». Recuerdo un email de su esposa, publicado por El Confidencial, en el que amenazaba con emprender acciones legales contra ellos, pero donde no negaba la veracidad de las informaciones. Recuerdo también un comunicado del Gobierno en Red.es donde se matizaban cifras -matices después refutados por el mismo diario- pero no se impugnaba la causa mayor: la intermediación de Doña Begoña Gómez a favor de determinadas empresas.

    Insisto: si su esposa nunca ha intermediado con empresas que después recibieron ayudas públicas, dígalo con claridad. Y si, en efecto, ha intermediado, debe dar explicaciones.

    Por otra parte, que el juez abra diligencias no es sorprendente. Como sabe, sólo se puede archivar la denuncia si el hecho no reviste carácter delictivo o es manifiestamente falso. Es muy probable que la denuncia quede en nada. Le confieso que, como ciudadano, me sorprende una reacción tan airada ante una denuncia tan endeble.

    Reprocha al señor Feijóo que denunciara el caso ante la Oficina de Conflicto de Intereses. ¿Por qué no debía hacerlo si creía que, efectivamente, había indicios de un conflicto de intereses? ¿Acaso no ha acatado el archivo de la causa? ¿La apertura de diligencias no corrobora que aquellos indicios eran, por lo menos, verosímiles?

    Insinúa que el señor Feijóo y el señor Abascal están detrás de la reciente judicialización del caso («faltaba la judicialización del caso. Es el paso que acaban de dar»), pero no aclara en qué modo ni medida. Es una acusación muy grave: niega la separación de poderes. Como ciudadano, me gustaría que fuera explícito: ¿en qué sentido la judicialización es un paso que dan Abascal y Feijóo?

    No sé a quién se refiere esa tercera persona del plural: ¿quiénes son «ellos»? ¿Feijóo y Abascal? ¿Manos Limpias? ¿La derecha mediática? La ambigüedad y el abuso de los pronombres personales (ellos-nosotros) incita la polarización. Leyendo su carta, uno tiene la impresión de que no trata de aclarar su posición, sino de enmarañar la discusión y convertirla en un duelo entre facciones.

    Sinceramente, no creo que haya muchos españoles que se opongan al avance económico, la justicia social y la regeneración democrática. Pero es probable que muchos no crean que su proyecto representa estos valores. Es más, puede que le ataquen precisamente por considerarle un obstáculo al avance económico, la justicia social y la regeneración democrática.

    Puestos a recordar, no todo en su trayectoria son éxitos: sus resultados en las elecciones de 2015 (90 escaños) y 2016 (85) fueron los peores de la historia del PSOE. Después le forzaron a dimitir porque, contra el criterio mayoritario de la Ejecutiva, insistía en la opción que Alfredo Pérez Rubalcaba bautizó como Gobierno Frankenstein. Gobierno que pudo consagrar tras su heroico regreso y el éxito de la moción de censura.

    Olvida también que el motivo por el que convoca las elecciones generales en julio de 2023 es el mal resultado de su partido en las elecciones autonómicas y municipales de mayo de ese mismo año, en las que el PSOE perdió buena parte de su poder territorial. Destaco estos episodios porque tiende usted a insinuar que camina aupado por una mayoría popular en contra de oscuros poderes cuando las mayorías muchas veces le dan la espalda.

    Por otra parte, es impropio de un presidente insinuar que en las elecciones generales se elegía entre avanzar y retroceder. De nuevo, está usted fomentando la polarización que dice querer evitar. A las elecciones se presentan partidos, no bloques. Además, incluir a partidos como PNV, Bildu, Junts o ERC en el supuesto «bloque del avance» resulta intelectualmente ofensivo para muchos ciudadanos.

    De nuevo, si las informaciones publicadas sobre su esposa, Begoña Gómez, son falsas (esputos de una máquina de fango), manifiéstese de manera inequívoca. Por lo demás, una buena manera de demostrar que le incomodan las máquinas de fango sería no activarlas contra sus adversarios.

    De nuevo, habla usted de «una coalición de intereses derechistas y ultraderechistas que no toleran la realidad de España», insinuando, de nuevo, que España está partida en dos mitades irreconciliables: ¿Por qué alimenta la retórica de odio y frentismo a la que dice oponerse?

    Incluso si asumo su diagnóstico: ¿Qué hace usted por integrar esa mitad derechista en su proyecto de país? ¿Asume que más de once millones de españoles votaron opciones que usted considera tóxicas?

    Disculpe, pero esto es, de nuevo, insólito. Como ciudadano, le pido con educación que aclare, de inmediato y en el Congreso, si hay vacante en la presidencia y qué funciones está ejerciendo la vicepresidenta Montero. Las instituciones están por encima de las personas, no pueden estar supeditadas a sus humores. Estamos ante una irregularidad en sentido jurídico. Sus palabras no son las de cualquier ciudadano en cualquier puesto: sus palabras, como presidente del Gobierno, tienen consecuencias. Si las tomamos en serio, estamos ante una crisis de Gobierno, y estas deben encauzarse dentro de la Constitución.

  3. ruben

    26 abril, 2024 at 2:34

    Este no es de ningún partido…nooooooooooooo eso si, e mas rojo que el Ferrari de Carlos Sainz !!!.