
GETAFE/Sociedad (31/01/2026) – Getafe cuenta desde finales de 2024 con su primera comunidad energética ciudadana. Impulsada desde abajo y acompañada por el servicio de Comunidades Energéticas de la EMSV, Getafe Potencia agrupa a vecinos, asociaciones y pequeñas entidades con un objetivo común: cambiar la relación de la ciudadanía con la energía, poniendo el acento en la participación, la justicia social y la sostenibilidad.
Cuando Celia de Mena Morato se acercó a la Oficina de Transformación Comunitaria (OTC) de Getafe lo hizo, como tantos otros vecinos, con una pregunta concreta: si era viable instalar paneles solares en su edificio. Lo que no imaginaba entonces es que aquel primer contacto acabaría convirtiéndola en presidenta de Getafe Potencia, la primera comunidad energética ciudadana del municipio. “Yo no sabía ni lo que era una comunidad energética. Creo que, como yo, la mayoría de la gente aún no lo sabe”, reconoce. Esa falta de conocimiento generalizado es, precisamente, uno de los principales retos, y a la vez motores, de esta iniciativa.
David Luque García, técnico de la Oficina de Transformación Comunitaria, lo explica con claridad: “Una comunidad energética es una entidad jurídica sin ánimo de lucro formada por personas, pymes o entidades locales que se agrupan para actuar en el ámbito energético con un interés social, ambiental y comunitario. El objetivo económico existe, pero no es el principal”.
Aunque a menudo se asocian únicamente a placas solares, las comunidades energéticas van mucho más allá. “No tienen por qué tener instalaciones fotovoltaicas desde el inicio. Lo importante es la comunidad, no el kilovatio”, subraya Luque. La OTC, creada con fondos del IDAE del plan de Recuperación, con fondos NextGeneration para impulsar comunidades energéticas, ha sido clave en el proceso.
Desde allí se ha ofrecido acompañamiento técnico, jurídico, económico y humano a vecinos que compartían inquietudes similares, pero no sabían cómo organizarse. “No éramos una oficina al uso. La relación era cercana, informal. Escuchábamos, acompañábamos y conectábamos a personas que tenían el mismo interés”, explica Luque.
Ese trabajo acabó cristalizando en Getafe Potencia en diciembre de 2024. Getafe Potencia nació con tres pilares claros. El primero, reducir la dependencia del mercado eléctrico tradicional y de sus precios volátiles. “Queremos salirnos, en la medida de lo posible, de un sistema que consideramos injusto y abusivo”, señala Celia de Mena.
El segundo pilar es social: al menos un 30% de las personas socias serán personas en situación de vulnerabilidad energética. Pero no como beneficiarias pasivas. “No queremos regalar energía sin más. Queremos que esas personas formen parte de la comunidad, participen, aprendan y tomen decisiones”, insiste Luque. “El asistencialismo refuerza la brecha social. Aquí buscamos empoderar, no paternalizar”, añade. Y se anima a esas personas a que se acerquen a la EMSV para conocer este proyecto del que pueden formar parte y también beneficiarse.
El tercer pilar es económico. “No vamos a cubrir toda la factura, pero el ahorro existe y es importante”, reconoce la presidenta. Las formaciones para entender cómo funciona el reparto de energía y las facturas de la luz, van preparando a los socios para una de las metas, que es poder compartir energía a través de paneles fotovoltaicos.
La legislación cambiante y compleja es un escollo para estas comunidades que en el caso de Getafe Potencia han encontrado en la EMSV a su compañera ideal para ayudarles en ese camino.
Ese enfoque integral ha sido reconocido a nivel europeo. Getafe Potencia ha sido seleccionada en la primera convocatoria del programa European Energy Communities Facility, financiado por la Unión Europea, obteniendo 23,5 puntos sobre 25, una de las puntuaciones más altas entre casi 700 iniciativas de 31 países. La ayuda, de 45.000 euros, permitirá formación avanzada, mentorías y el diseño de un plan de negocio.
“Muchas comunidades energéticas se quedan por el camino porque no piensan en cómo sostenerse a largo plazo”, advierte Luque. Uno de los mensajes que más insisten en transmitir es la diferencia entre comunidad energética y otros modelos que generan confusión. “Esto no es una comunidad de propietarios ni un autoconsumo compartido de un solo edificio”, aclaran.
En Getafe Potencia participan personas de distintos barrios, asociaciones vecinales, pymes e incluso la Empresa Municipal del Suelo y la Vivienda (EMSV), como un socio más. Tampoco debe confundirse con las llamadas comunidades solares, impulsadas por grandes empresas. “En una comunidad energética real, la energía es de la comunidad y las decisiones son democráticas: una persona, un voto”.
Actualmente, Getafe Potencia cuenta con algo más de 30 personas socias, procedentes de distintos puntos de la ciudad. La adhesión es sencilla: una cuota única de 30 euros y, posteriormente, pequeñas aportaciones anuales como cuota de socio. “No inscribes una vivienda ni un contrato de luz, te inscribes como persona”, aclara Celia.
De hecho, hay socios que no recibirán energía, bien porque ya tienen placas solares o porque apoyan el proyecto por convicción social. La actividad se centra ahora en información, formación y difusión y lograr hogares más saludables: talleres sobre compra colectiva de energía o facturas inteligentes para vehículo eléctrico, actividades en barrios y acciones educativas con niños y jóvenes. “La gente le tiene auténtico miedo a la factura de la luz”, apunta Luque. “Pasar de ese terror al conocimiento es un cambio enorme”.
Otro rasgo distintivo es su enfoque de género. La primera junta directiva estuvo formada íntegramente por mujeres, algo poco habitual en este tipo de entidades. “Las comunidades energéticas en España no llegan, de media, al 25% de mujeres en sus órganos de decisión”, recuerda Luque, citando informes sectoriales. “Si no se trabaja de forma consciente la inclusión, se reproducen las desigualdades”.
Desde el lenguaje de los estatutos hasta la comunicación visual y los horarios de reunión, Getafe Potencia intenta romper barreras. “La transición energética también tiene que ser feminista”, afirma Celia. Desde la EMSV defienden que no se puede hablar de vivienda digna sin hablar de energía. “Una casa sin suministro suficiente no es una vivienda digna”, subraya Luque.
El Ayuntamiento de Getafe trabaja para facilitar instalaciones fotovoltaicas en edificios públicos a disposición de comunidades energéticas, como primer impulso para proyectos ciudadanos. “Las comunidades energéticas y las administraciones locales somos aliadas naturales”, sostiene. A corto y medio plazo, Getafe Potencia se enfrenta a un intenso trabajo: desarrollo del plan de negocio, nuevas formaciones, búsqueda de financiación ética, premios o subvenciones, y el despliegue de sus primeras instalaciones.
“El camino es largo y complejo, pero ilusionante”, resume su presidenta. “No estamos hablando solo de energía. Estamos hablando de comunidad”.
Cualquier vecino o vecina de Getafe:
• Personas físicas, pymes y asociaciones
• No es necesario ser titular del contrato de luz
• Cuota de inscripción: 30 euros (pago único)
• Participación democrática: Una persona, un voto