Historia viva de la aviación en Getafe

GETAFE/Ruta de la Memoria (27/04/2026) – En el imaginario colectivo, Getafe es una ciudad que mira al cielo. Pero para entender por qué los aviones despegan y aterrizan con precisión en medio mundo, no basta con mirar las nubes; hay que mirar a las manos de su gente. El reciente acto de presentación del libro «CESA, nuestra propia historia» no fue un evento editorial más. Fue, en esencia, un acto de recuerdo rescatando del olvido las vivencias de quienes transformaron una pequeña división de Construcciones Aeronáuticas (CASA) en un referente mundial de la ingeniería de sistemas.

El Nacimiento de un Gigante: 1989 y la Soberanía Tecnológica

Para situarnos en el origen de CESA (Compañía Española de Sistemas Aeronáuticos), debemos retroceder a un año bisagra para la humanidad: 1989. Mientras el Muro de Berlín caía y el mundo cambiaba de piel, en Getafe se gestaba una revolución industrial silenciosa. Hasta ese momento, la industria aeronáutica española era excelente ensamblando estructuras, pero dependía críticamente de la tecnología extranjera —principalmente francesa y estadounidense— para los sistemas «vivos» del avión: el sistema hidráulico, los actuadores y, sobre todo, el tren de aterrizaje.

La creación de CESA no fue un capricho empresarial, sino un acto de soberanía tecnológica. España necesitaba diseñar y fabricar sus propios componentes para dejar de ser un mero «montador» y pasar a ser un «creador». Bajo el paraguas inicial de CASA y con la colaboración de socios estratégicos, CESA nació en el polígono industrial de Getafe, trayendo consigo a un grupo de ingenieros, técnicos y operarios que aceptaron un reto incierto: demostrar que en el sur de Madrid se podía fabricar la tecnología más compleja del continente.

El Grupo Hiedra: Guardianes de la nostalgia

El reportaje de esta historia no estaría completo sin mencionar al Grupo Hiedra. Este colectivo, formado por trabajadores jubilados de la empresa, es el alma mater del libro presentado. Su nombre no es casual ni pomposo; proviene de la «Cafetería Hiedra», el lugar de reunión donde, entre cafés y cañas, estos veteranos se negaron a dejar que sus recuerdos se perdieran con el tiempo.

Este libro no es un manual técnico de ingeniería, es un compendio de «historias de vida». El Grupo Hiedra ha logrado algo que los archivos oficiales rara vez consiguen: humanizar la industria. En sus páginas se relata desde la llegada de los primeros tornos de control numérico hasta las bromas pesadas en el taller, pasando por los momentos de tensión cuando un diseño no pasaba las pruebas de fatiga. Es la crónica de una familia que creció entre planos y virutas de aluminio y que Pedro Cerezo Bao, el escritor del libro no dudó de que debían ser historias contadas después de una conversación con ellos en una de las reuniones del grupo.

El Pacto de Solidaridad: La Crisis de los 90

Pocos años después de su fundación, CESA se enfrentó a una tormenta perfecta: la caída de pedidos internacionales y una reestructuración del sector que amenazaba con el cierre o despidos masivos. Fue entonces cuando ocurrió lo extraordinario. En lugar de enfrentarse en una lucha fratricida de «salvese quien pueda», la plantilla, apoyada por sus representantes sindicales y en diálogo con la dirección, decidió que nadie se quedaría atrás.

Se firmó un pacto, los trabajadores aceptaron reducciones de jornada y de salario, y se implementaron medidas de flexibilidad compartida para evitar los despidos. Fue un sacrificio colectivo por un bien común: la supervivencia de la empresa y el mantenimiento del tejido industrial de Getafe. Este espíritu de resistencia y fraternidad es marca también Getafe ese “ADN de la ciudad»: una comunidad que antepone lo colectivo a lo individual. Aquel sacrificio dio sus frutos; CESA no solo sobrevivió, sino que salió fortalecida, logrando contratos para el programa Eurofighter y los grandes aviones comerciales.

Getafe en el Mundo: Del Tren de Aterrizaje al Espacio

Hoy, CESA (integrada en el grupo Héroux-Devtek) es una joya de la corona tecnológica. Pero el libro nos recuerda que cada tren de aterrizaje que se despliega en un aeropuerto de Asia o América lleva consigo el sello de Getafe. Sus protagonistas narran con orgullo cómo la empresa pasó de fabricar repuestos simples a liderar paquetes de trabajo completos para aeronaves de última generación.

La evolución de CESA es la evolución de Getafe: de un pueblo agrario y militar a una potencia industrial europea, hasta transformadora social. Hoy todo el mundo habla o sabe de conciliación, pero ¿qué empresa ganó un premio por ser la primera que empezó a introducir este aspecto entre sus trabajadores? Pues sí, CESA.

Presentación libro

Un Relato Generacional

El libro recoge el testimonio de quienes entraron como aprendices o becarios a finales de los 80 y hoy ocupan puestos de responsabilidad.

La memoria no es solo mirar hacia atrás; es construir un puente. El libro «CESA, nuestra propia historia» funciona como ese puente para que las nuevas generaciones de jóvenes de Getafe, que quizás buscan futuro en el sector tecnológico, entiendan que su ciudad ya fue pionera antes de que ellos nacieran. La dignidad del trabajo bien hecho y el valor de la especialización técnica son lecciones que emanan de cada capítulo.

Miles de anécdotas

Documentos como este libro aportan la «memoria inmaterial». Se mencionaron anécdotas sobre la máquina de café —ese parlamento improvisado de cualquier fábrica— y sobre cómo se celebraban los éxitos compartidos, como la adjudicación de un nuevo contrato, como si fueran triunfos de un equipo de fútbol local.

Como señaló Javier, colaborador en la edición, rescatar estos testimonios es una carrera contra el tiempo. Los protagonistas de la creación de CESA se están jubilando, y con ellos corre el riesgo de desaparecer una forma de entender la industria basada en el compromiso personal y el orgullo de pertenencia.

Un Legado que despega

El acto en el que se presentó el libro cerró con una ovación cerrada a los miembros del Grupo Hiedra. No solo por el libro, sino por toda una vida dedicada a construir ciudad desde dentro de la fábrica.

La historia de CESA es el testimonio de que el progreso no es un fenómeno espontáneo, sino el resultado de la voluntad política, la visión empresarial y, sobre todo, el esfuerzo de una clase trabajadora formada, valiente y solidaria.

Getafe seguirá siendo la cuna de la aviación, pero gracias a iniciativas como esta, ahora sabemos con nombre y apellidos quiénes fueron los mecánicos, ingenieros, administrativos y operarios que hicieron que ese título no fuera solo un eslogan, sino una realidad palpable. CESA es, y será siempre, nuestra propia historia; una historia que ya no corre el riesgo de ser olvidada, porque ha quedado escrita con la tinta de la memoria colectiva.

 

Roberto Jiménez Gómez

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.