De comer en los pasillos a las obras eternas de colegios

GETAFE/Educación (14/09/2017) – «El año pasado no tuvieron clase de Música, los niños tienen que hacer psicomotricidad en los pasillos y educación física en las pistas municipales. En el comedor tiene que haber dos turnos y niños de 6 y 7 años van a comer a las 3 de la tarde. Un centenar de niños de 3 años están desplazados en el García Márquez«. Javier Torres y Miriam Muñoz, padres de niños del colegio Miguel de Cervantes de Los Molinos enlazan un problema con otro, y este con el siguiente. Las obras inacabadas («ya ni nos creemos que vaya a estar la segunda fase acabada a final de curso») de su centro están provocando un sinfín de problemas. Están movilizándose y creando una agrupación bajo el nombre Molinízate Los Molinos en lucha, para pelear por el centro educativo.

Las infraestructuras llegan tarde, la construcción por fases alarga eternamente las obras y encima se solapan los problemas de bajas imposibles en la contratación y adjudicaciones a empresas que son insolventes. JOCA empezó la obra de ampliación de esta segunda fase, y la dejó sin acabar. Pero los problemas se suman. «Incluso aunque se hicieran las seis aulas previstas, apenas quedarían dos para el próximo año: 50 niños que podrían acceder al cole». En el barrio de Los Molinos se calcula que hay 220 niños nacidos en 2014.

Y temen el futuro porque se lo cuenta Cristina Agra, del AMPA del Carlos V, que ha estado siete años con obras. Ha pasado por auténticas barbaridades. «Comiendo por turnos en los pasillos porque no había espacio para dar el servicio de comedor durante meses. No hay sala de Psicomotricidad ni de usos múltiples; se tuvo que acondicionar un aula con una pequeña ventanita y un inodoro para 25 niños…«. Y después de 7 años de obras, «la segunda parte del edificio de Primaria no está terminado: dejaron un porche cubierto donde deberían ir 3 aulas más: no ha sido cerrado ni hay fecha de adecuación». 

Ruidos, polvo, peligro por las obras, además de «los problemas pedagógicos y educativos». El aumento desmesurado de líneas en colegios que no lo pueden asumir o el estar por encima de ratio. En el IES Altair «cuatro de los 6 grupos de 1º de ESO tienen 31 alumnos por clase», superando la ratio legal. «Los departamentos hay que suprimirlos, para hacer aulas de ellos. Necesitamos los centros hechos en una fase, para poder acoger a todos los alumnos». Del instituto para El Bercial prometido para el próximo curso aún nada se sabe.

Violeta Paz, de Buenavista, demanda también que se tenga en cuenta a su barrio. «Es un problema social, no es algo que repercuta solamente a los niños».

Colegios nuevos, pendientes de hacer, pero también antiguos, que requieren remodelación. Tres de ellos afrontan con el inicio de curso también obras de envergadura en sus espacios. Es el caso del Seseña y Benavente, del Ciudad de Getafe y de La Alhóndiga. Gema García, del AMPA de este último centro sentencia: «Obras con 380 niños en el colegio es incompatible». Y no le vale la justificación de que «todo lo que podía salir mal ha salido». Unas obras que iban a estar casi finalizadas hace un año, aún no han empezado. «Van a remodelar las pistas, y no hay sitio para tener a los niños; ni para comedor cuando empiecen las obras allí. Sin pistas y sin baños en el gimnasio. Y van a cambiar las ventanas… ¡con los niños dentro!». 

Protestan por la construcción por fases, por el criterio económico que prima solo en la Ley de Contratos y que provoca situaciones imposibles con las obras, por la prevalencia de la educación privada y concertada sobre la pública… la Plataforma por la Escuela Pública de Getafe ha querido poner de manifiesto algunos de los casos que están llevando a la «degradación premeditada de la educación pública». Los niños, los que lo sufren al final.

 

 

 

 

Raquel González - Directora Getafe Capital