Getafe y los nuevos centros de datos. La necesaria transparencia

GETAFE/Tribuna con acento (14/09/2026) – Getafe ha pasado de ser un municipio eminentemente industrial y logístico tradicional a convertirse en una pieza clave de la infraestructura «en la nube» e Inteligencia Artificial (IA). Como todos sabemos, los Centros de Datos son el corazón físico de la era digital. (Especialmente alimentadores de Google, Meta, Amazon, Microsoft…). Básicamente, son grandes infraestructuras que albergan miles de servidores, sistemas de almacenamiento y redes que procesan y guardan toda la información que les damos y consumimos a diario: desde un correo electrónico hasta plataformas de emisiones a través de internet en tiempo real. En este contexto, el Polígono Industrial Los Ángeles, experimenta un proceso de «transformación tecnológica». Lo que en tiempos recientes eran empresas como Uralita, Corrugados o MEFASA… suelo puramente fabril, ahora se transforman en activos tecnológicos de alto valor. Nuevas inversiones que pueden actuar como catalizador para el entorno educativo y tecnológico del Sur de Madrid. 

CENTROS SOPORTE DE LA ECONOMÍA DIGITAL CAPITALISTA

Son indispensables para que funcionen los servicios en la “nube”, las aplicaciones móviles, el comercio electrónico y tecnologías emergentes como la IA. Los proyectos diseñados para el municipio -según sus promotores- destacan por su tecnología de refrigeración sin agua. Estarían dotados en su fase final de sistemas de enfriamiento seco, es decir sin consumo de agua. Así como el uso de energía fotovoltaica (limpia) en fachada. Diseños avanzados que según sus aplicaciones neutraliza a escala local dos de los impactos ecológicos más graves asociados habitualmente a estas infraestructuras.

GETAFE SE HA CONSOLIDADO COMO UNO DE LOS NODOS ESTRATÉGICOS

Dentro de la Comunidad Regional, el proyecto más emblemático a escala local es el desarrollado por la socimi Merlin Properties (empresa inmobiliaria) en alianza con Edged Energy (especializada en infraestructuras digitales), ubicado en el Polígono Industrial Los Ángeles, edificio de tres plantas, destaca arquitectónicamente por contar con una fachada solar de cristal para la autogeneración de energía, opera con una potencia de carga crítica de 20 MW (Megavatios), y se encuentra proyectada la fase Getafe 2 con otros 48 MW, sumando un horizonte total de 68 MW.

SON VERDADEROS «DEVORADORES» DE ELECTRICIDAD

Requieren energía constante tanto para hacer funcionar los servidores como para los potentes sistemas de climatización que evitan que se sobrecalienten. Para traducirlo a conceptos cotidianos y entender su escala, de consumo eléctrico, podemos hacer las siguientes equivalencias basadas en el consumo medio de un hogar en España (según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, IDAE): Un hogar promedio en España consume aproximadamente 3,5 MWh (Megavatios-hora) de electricidad al año. El complejo total proyectado en Getafe (68 MW): Consumirá unos 595.600 MWh anuales, lo que equivale al consumo de más de 170.000 hogares. Esto significa, que, al completarse la segunda fase, consumirá más electricidad que la suma de todos los hogares; Getafe (70.000), Parla (50.000). Aranjuez (22.000) y Pinto (20.000).

“NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE”

Con frecuencia los gobiernos municipales destacan que con la llegada de estos Centros al territorio generan un retorno fiscal directo muy relevante a través de tasas de construcción (ICIO), el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) y el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), así como una generación de empleo, dotando al municipio de mayores recursos para políticas públicas locales y comunitarias. Es importante señalar el reverso de los Centros de Datos en la práctica: una vez terminada la fase de construcción (el verdadero negocio), opera de forma casi automatizada con un equipo muy reducido de técnicos y seguridad, no son generadores de empleo local. Importa destacar que el Gobierno Regional de Madrid con ese afán de favorecer la inversión extranjera crean figuras jurídicas que facilitan las exenciones fiscales, y nunca mejor dicho “cotizan en la nube”. 

Instituciones como El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), World Resources Institute (WRI) defienden que los centros de datos deben someterse a regulaciones de transparencia mucho más estrictas. Los centros de datos albergan baterías masivas de generadores diésel para activarse en caso de apagón. Destacan el riesgo latente de contaminación atmosférica por partículas finas y óxido de nitrógeno (NOx). No toda la energía que consumen es de origen renovable. Igualmente señalan la contaminación acústica generada por los gigantescos extractores de aire y los sistemas de ventilación en los tejados. Sin olvidar que el extractivismo de recursos naturales genera graves tensiones ecológicas, urbanísticas y de soberanía a escala Planetaria.

LA SOBERANÍA DE LA INFORMACIÓN DE CARÁCTER ÉTICO

Instituciones especializadas destacan la importancia de la soberanía de datos al servicio de bienes públicos: hospitales, centros de investigación, digitalización de libros, etc. Son entidades que abogan para que la infraestructura digital no dependa exclusivamente de tres o cuatro corporaciones multinacionales (opacas), que concentran alrededor del 60% de la capacidad mundial de estos centros de datos.

Corresponde a las entidades locales informar sobre los impactos ambientales y sociales, no únicamente de los centros de datos, sino también de la cadena de suministros asociadas a sus componentes: ¿De dónde proviene la energía limpia? ¿Energía sostenible para los Centros… a costa de que el resto de sectores industriales y hogares dependan de una mayor proporción de energía fósil y nuclear junto a la subida de los precios? ¿Aportan una mejora en la calidad de vida al municipio? Con frecuencia la ciudadanía encontramos una desatención política y democrática en las decisiones claves sobre la construcción de infraestructura urbanísticas o digitales, que explican y alimentan la falta de participación ciudadana.

HACER REAL LAS DIRECTRICES DEL MARCO EUROPEO

Tal y como establece el Marco Europeo de Ciencia Abierta, la gestión de los Centros de Datos confluyen en un punto crítico: la necesidad de que la infraestructura digital que sostiene el conocimiento no solo sea técnicamente avanzada, sino éticamente responsable. La clave del futuro no reside en frenar la digitalización, sino en optimizarla en tres grandes bloques: a) Soberanía de Datos y Privacidad (Ética Social); b) Sostenibilidad e Impacto Ecológico (Ética Ambiental) y; c Equidad e Inclusión (Ética de Acceso). En esta dirección La Nube Europea de Ciencia Abierta (EOSC) es un elemento clave para la digitalización de las infraestructuras de investigación. En un escenario de reconfiguración geopolítica y transición ecológica, si no existe la transparencia y el control, no puede haber seguridad jurídica: una condición indispensable para hablar de soberanía tecnológica y, en concreto, de soberanía digital.

Redacción Getafe Capital

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