Migrantes y Ceuta: La acción de la Unión Europea (y III)

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GETAFE/Todas las banderas rotas (02/09/2026) – El día 12 de junio de 2026 se puso en marcha el Pacto Europeo de Migración y Asilo (PEMA). Los días 30 y 31 de julio de 2026 se produjo la entrada masiva de migrantes en Ceuta. El 25 de agosto de 2026 el Gobierno presentó los anteproyectos de reforma de la Ley de Extranjería y de la Ley de Asilo. No cabe duda de que existe una relación entre estos tres hechos.

El PEMA supone que la política europea se orienta hacia un endurecimiento de las condiciones de entrada en Europa. Como apunté ya en otro artículo, va en dirección opuesta a lo que deberíamos esperar de los textos fundamentales de la UE y no contempla los derechos de los migrantes y las condiciones de acogida, sino que considera la migración como un problema de seguridad del que Europa debe defenderse.

Este es, para mí, el mayor problema: la UE, arrastrada por la corriente ultraderechista que recorre el mundo y que está presente en muchos de los gobiernos europeos, ha abdicado de los principios en los que se fundamentó su creación, como se puede comprobar en los dos textos que copio a continuación:

El artículo 2 de la versión consolidada del Tratado de la Unión Europea dice:

“La Unión se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres”.

En el preámbulo de la Carta de los derechos fundamentales de la Unión Europea, se puede leer:

“Consciente de su patrimonio espiritual y moral, la Unión está fundada sobre los valores indivisibles y universales de la dignidad humana, la libertad, la igualdad y la solidaridad, y se basa en los principios de la democracia y el Estado de Derecho. Al instituir la ciudadanía de la Unión y crear un espacio de libertad, seguridad y justicia, sitúa a la persona en el centro de su actuación”.

Nada de eso forma parte del espíritu del PEMA sino que se ocupa de cerrar fronteras, acelerar procedimientos de expulsión e ignora cualquier asomo de mecanismo de integración que, de acuerdo con los textos copiados más arriba es lo que correspondería.

¿Qué tiene que ver lo escrito hasta aquí con lo ocurrido en Ceuta? Pues que, en lugar de solidarizarse con España fundamentándose en los textos citados, se la ha abandonado siguiendo los intereses de los gobiernos de ultraderecha que dirigen a muchos Estados miembros de la UE.

Conviene fijarse en cual es la política que, en materia de inmigración, sigue desde hace tiempo la UE. Básicamente ha renunciado a ocuparse del control de sus fronteras, y aquí toca volver a Ceuta porque parece que las instituciones comunitarias han olvidado que esa ciudad, puesto que es española, forma parte de la Unión y, además, no solo es frontera de España con Marruecos, sino de Europa con ese mismo país. La política comunitaria, dirigida por los intereses de los gobiernos europeos de derecha y ultraderecha, se basa actualmente en la dejación de responsabilidad; ha delegado –mediante el pago de cientos de millones de euros- el control de sus fronteras en materia de inmigración en países no miembros de la UE a los que llama “seguros” cuando, realmente, son países sin garantías democráticas y ajenos a los principios que, teóricamente, defiende la Unión Europea en sus textos. Y esto vale, en el caso que nos ocupa, para Marruecos.

Pero la UE cierra los ojos y vuelve a prometer más dinero como única solución al problema planteado en Ceuta. Según publica Euronews, tras lo ocurrido en Ceuta, se va a aumentar la financiación que se le da a Marruecos para le gestión de fronteras y la gestión migratoria, y eso se va a hacer sin tener información sobre el uso que ese país ha hecho de las millonarias cantidades que ha recibido hasta ahora. Y, en este contexto, un responsable comunitario dice: «Siempre que la situación se desborda por completo resulta imposible no pensar que detrás hay algunas tácticas o decisiones estratégicas de Marruecos». Pero, según la Comisión Europea, no hay que exigir al régimen marroquí que cumpla los compromisos acordados, por ejemplo, que dedique el dinero que recibe a la finalidad para la que se le da y no para que vaya a los bolsillos de algunos dirigentes marroquíes.

Mientras tanto, el portavoz de Asuntos Internos de la Comisión Europea, Markus Lammert, ha sostenido públicamente que todos los que permanecen en Ceuta han de ser retornados, ese “todos”, ha concretado, incluye a los menores extranjeros no acompañados y, además, eso “está regulado por el Derecho de la UE”; no le ha importado mentir con tal de defender determinados intereses porque no puede ignorar que, por una parte, entre las personas que quedan en Ceuta, habrá algunas que tengan derecho al asilo y a la protección internacional y, por otra, que los menores tienen una protección especial según la cual, si no se encuentra a su familia o, aun encontrándola, no se puede garantizar su seguridad, deben quedar bajo la custodia de la administración española.

Y tampoco puede ignorar que el Derecho de la UE lo que regula, no es lo que él dice, sino lo que figura en el artículo 18 de la Carta de los derechos fundamentales de la Unión Europea es lo siguiente:

Se garantiza el derecho de asilo dentro del respeto de las normas de la Convención de Ginebra de 28 de julio de 1951 y del Protocolo de 31 de enero de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados y de conformidad con el Tratado de la Unión Europea y con el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.

Y en el artículo 19:

  1. Se prohíben las expulsiones colectivas.
  2. Nadie podrá ser devuelto, expulsado o extraditado a un Estado en el que corra un grave riesgo de ser sometido a la pena de muerte, a tortura o a otras penas o tratos inhumanos o degradantes.

En resumen, no parece que podamos esperar de la UE, puesto que está en manos de la ultraderecha, ni siquiera que cumpla sus propias normas ni que, al menos, no pretenda engañarnos. Mucho menos que haga algo que ayude a España a resolver el problema que tenemos en Ceuta, a pesar de que no solo es un problema español sino europeo.

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